Chorizo para cocido

Chorizo al corte

El fin de semana que llega la cesta de Las Huertas del Abrilongo, que vienen una vez cada quince días, toca encerrarse en la cocina. La mitad de las veces acabo creando recetas que luego no cuelgo en el blog o copiando recetas de los libros que tengo, cocinándolas y terminando con ataques de ansiedad porque son las once de la noche, no hay luz para hacer una mísera foto, estoy agotada del todo, hay cacharros en el fregadero como para poner dos lavavajillas y meto la comida en tuppers y me digo: otra vez será. Voy a procurar tomarlo todo con más calma y más alegría, porque lo cierto es que, con lo que pago al año por el servidor, yo debería actualizar el blog bastante más. Aunque no hubiera comida de por medio. Y ojo, que estoy muy contenta con Dinahosting.

Soy muy estacional comiendo. Muchísimo. Las verduras crudas, en invierno, me cuestan lo mismo que las cocinadas en verano: me alimentaría (y lo hago) a base de puré de calabacín y pinchitos de soja texturizada (que dan gases, así que no los como tan a menudo como me gustaría).

Además, he dejado de fumar. Hace casi un mes.

Y he comido lo más grande.

Y he engordado lo más grande.

Pero he dejado de fumar.

Y me acuerdo del tabaco, pero menos de lo que yo pensaba. Muchísimo menos. A veces, cuando acabo de grabar una entrevista o cuando termino de ducharme. Pero me acuerdo de que no fumo casi al instante y no tengo ansiedad. La tuve toda durante algo más de quince días, que viví a base de arroz frito, fideos fritos, roscón, turrón de almendras, más roscón, más arroz frito y pan, tartas, pasteles de chocolate y no sé cuántas cosas más y sin ver casi una verdura.

Luego me pesé y «oh, Dios mío, qué cantidad tan obscena de kilos». «Y qué te esperabas».

Como lo que me esperaba era volver a comenzar a seguir mi pauta dietética por enésima vez y regresar al deporte tras más de dos meses sin ir (por el brote de colitis ulcerosa y porque me quitaron la segunda muela del juicio que me tenían que quitar), me puse a remojar garbanzos y me dije: «prepara chorizo», que así haces cocido y te lo cenas.

Sí, ceno legumbres.

Chorizo de seitán entero
Chorizo de seitán en un bloque

Podía haber hecho uno de los chorizos que tengo aquí ya (este o este), pero me había propuesto actualizar el blog. Así que encendí la Cook Expert e hice seitán.

Es la primera vez que hablo de la Cook Expert, a la que yo nombro en femenino, pero ya haré un mensaje más grande sobre ella, que la tengo machacada. No la iba a comprar: iba a ser para un regalo, pero al final me la quedé. Y estoy más que contenta (aunque le vea algún inconveniente, como que los botones deberían ser de rueda, para que el proceso fuera más rápido).

Si tenéis Thermomix o MyCook, los principios y las velocidades son casi los mismos, porque todos estos robots funcionan de la misma manera, así que no es complicado adaptar las recetas.

Ingredientes para un seitán de unos 450 gramos:

  • 150 gramos (1 taza) de gluten
  • 1 cucharadita de ajo en polvo
  • 15 gramos (3 cucharadas) de levadura nutricional
  • 1/2 cucharadita de comino molido
  • 1/2 cucharadita de orégano
  • 1 cucharada de pimentón dulce de La Vera
  • 65 ml (1/4 taza) de salsa de soja
  • 115 ml (1/2 taza) de caldo vegetal
  • 2 cucharadas de tomate concentrado
  • 2 cucharadas de aceite de oliva

Preparación:

Pon en el bol los ingredientes secos: el gluten, el ajo en polvo, la levadura nutricional, el comino, el orégano y el pimentón y remueve pulsando 5 segundos a velocidad 5 en modo Experto.

Luego añade los ingredientes líquidos: el caldo, la salsa de soja y el tomate concentrado. Pulsa Amasado y pon el programa Pan / Brioche. A mitad de programa, suena el pitido. Raspa las paredes con una espátula para que todo se integre bien y vuelve a pulsar Auto para que el programa continúe. Se hará una bola. Sácala a un bol y amasa un poco con la mano para unirla bien (por si queda masa debajo de las cuchillas, porque es una masa más bien húmeda).

Lava el bol. Yo lleno de agua hasta la señal del vapor, pongo un poco de detergente y pulso el programa Aclarado. Luego enjuago bien.

Haz un rollito grueso con la masa y envuélvela bien, pero que quede un poco holgada, en papel de aluminio.

Rellena el bol hasta la marca de agua del vapor. Pon el cestillo y, encima del cestillo, el seitán envuelto. Programa 45 minutos en la función Vapor y luego deja reposar hasta que se enfríe, dentro del papel para que no se reseque.

Para utilizarlo, yo lo corto en trozos y lo frío en un poco de aceite de oliva para que quede más crujiente.

No tengo Cook Expert:

El proceso es el mismo exactamente. Mezclas, por un lado, los ingredientes líquidos (el caldo, la salsa de soja, el aceite de oliva y el tomate concentrado).

Mezclas, por el otro, los ingredientes secos (gluten, ajo en polvo, levadura nutricional, comino, orégano y pimentón) en un bol grandecito. Haces un volcán y añades los ingredientes líquidos.

Mezclas con una cuchara de madera (yo ya no tengo utensilios de madera: solo de silicona, por las bacterias) y amasas durante 3 minutos. Dejas reposar 5 minutos, amasas otra vez un poquito más (un minuto o así) y envuelves en papel de aluminio. Cueces al vapor 45 minutos y dejas enfriar sin desenvolverlo.

Chorizo para cocido

Tofu otomano

El Imperio Otomano, situado por allá por Turquía, acabó con el bizantino (con lo que quedaba de él). Fue el del sitio a Constantinopla y andaba conquistando tantos territorios que Europa Occidental, siempre pendiente de los infieles, organizó Cruzadas para atacarle. Su máximo esplendor ocurrió en los siglos XVI y XVII pero duró seis centurias y no fue hasta el XIX cuando muchos de sus territorios comenzaron a independizarse.

Y su gastronomía cogía platos de la persa, la india y la árabe, con un enorme predominio de las verduras y sirvió para que otros territorios adoptaran algunos de sus productos y alimentos. Las especias tenían que pasar por el Imperio Otomano sí o sí. Y así, tenemos una mezcla de especias, llamadas «especias otomanas», de las que no puedo encontrar qué demonios llevan, pero yo las compré en Granada, porque, cada vez que voy a Granada, me aprovisiono de especias. Adoro las especias.

Ingredientes para 400 gramos de tofu:

  • 400 gramos de tofu extrafirme escurrido y prensado
  • 2 cucharaditas de especias otomanas
  • 1 cucharadita de sal
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 2 cucharaditas de vinagre de vino blanco
  • 1/2 cucharadita de ajo en polvo
  • 1/2 cucharadita de cebolla en polvo

Mezcla los ingredientes de la marinada (es decir, todo menos el tofu) en un bol pequeño y remueve bien. En una fuente de horno (no una bandeja plana, ojo: una fuente, con sus bordes y todo) se coloca la marinada (que es el contenido del bol) y se pone el tofu. Ahora, enciende el horno a 210ºC. Deja que el tofu se macere unos 20 minutos y dale la vuelta de vez en cuando, para que se empape bien.

Mételo al horno 20 minutos. Saca la fuente con la ayuda de unas manoplas para no quemarte. Dale la vuelta a los filetes de tofu y déjalos de 20 a 24 minutos más. Luego ya lo puedes usar.

Yo me lo como solo, la verdad, pero lo puedes poner en una ensalada, en un bol con cereales (arroz, pasta, espelta, quinoa, mijo) y verduras, en sopas y en lo que te apetezca.

Tofu otomano

Salchichas a las hierbas

Posiblemente, este sea el seitán más parecido a unas salchichas reales que he encontrado. Kathy Hester lo llama «salchichas andouille veganas», pero las andouille son ahumadas y muy especiadas, así que yo las he llamado «salchichas a las hierbas». En realidad, en la foto no veréis salchichas porque a mí me quedan con forma de caca. Sigo sin saber cómo lo hace la gente con una masa que no coge forma, porque el gluten no es moldeable. O lo mismo es que sus masas son más líquidas que las mías o usan manga pastelera (lo intenté: sin resultado) o yo qué sé. Pero yo hago seitán, lo corto en cuadraditos regulares y listo. Si sois más duchos que yo, dadme un truquito en los comentarios.

Salchichas a las hierbas
Salchichas a las hierbas

Veréis en las dos recetas que saldrán publicadas  que el seitán es el mismo. Lo hice en la MyCook. Se puede hacer a mano, obviamente. Solo se trata de amasar y de poner al vapor.

Ingredientes:

  • 360 ml (1 taza y 1/2) de agua
  • 185 gramos (1 taza y media) de gluten
  • 25 gramos (1/4 taza) de levadura nutricional
  • 1 cucharadita de tomillo seco
  • 1 cucharadita de mejorana seca
  • 1 cucharadita de cebolla en polvo
  • 1 cucharadita de ajo en polvo
  • 1/8 cucharadita de cayena en polvo (la receta original pone 1 cucharadita, pero a mi colitis ulcerosa eso le parece excesivo)
  • 1 cucharadita de sal
  • 1/4 cucharadita de pimienta de Jamaica molida
  • 1/8 cucharadita de pimienta negra (la receta original pone 1/2 cucharadita de pimienta negra recién molida. Ojo: la pimienta recién molida abulta mucho más que la que venden ya molida. Si la tenéis ya molida, no pongáis 1/2 cucharadita, sino 1/4).

Salchichas a las hierbas
Salchichas a las hierbas

Preparación:

Pon el gluten, la levadura nutricional, el tomillo, la mejorana, el ajo y la cebolla en polvo, la sal, la cayena, la pimienta de Jamaica y la pimienta negra en el vaso de la MyCook. Remueve 5 segundos a velocidad 5. Agrega el agua y pulsa el botón de Amasado durante 1 minuto. La masa se pega al vaso, así que intégrala con una espátula y las manos y luego programa 30 segundos con el botón de Amasado. Saca del vaso y amasa y estira un poco con las manos, unos segundos.

Deja reposar un ratito. Mientras, lava el vaso de la MyCook y llénalo con un litro de agua. Pon el cestillo encima y, si ves que el agua sobresale, tira una poca porque no queremos que el seitán toque el agua: se trata de hacerlo al vapor. Pon la masa en el cestillo y programa 45 minutos a 120ºC y velocidad 3. Lo puedes envolver antes en papel de aluminio o una gasa para que te sea más fácil desmoldar porque a veces se pega (sobre todo si lo dejas enfriar en el mismo vaso y sin tapar, que entonces no es solo que se pegue: es que se seca, así que ten cuidado con eso).

Si quieres hacer salchichas y te salen monas y no como a mí, haz 8 salchichas, dividiendo la masa en 8 partes iguales y prepara la bandeja del vapor. Llena la jarra de agua. Envuelve las salchichas por separado en gasa o papel de aluminio y programa el mismo tiempo: 45 minutos a 120º C y velocidad 3.

También lo puedes hacer en la Instant Pot, envolviendo las salchichas. Pon la rejilla y añade 360 ml de agua. Envuelve las salchichas en papel de horno, una por una, y luego en papel de aluminio todas juntas. Pon el paquete encima de la rejilla, tapa la olla y programa 35 minutos en HIGH. Deja que el vapor salga de forma natural.

Salchichas a las hierbas

Alubias blancas mediterráneas

J.L. Fields llama a este plato Mediterranean beans with greens, pero yo, greens no tenía y eché judías verdes. No tengo casi comida congelada y los fines de semana no son míos del todo. Este, día de la madre. A Badajoz. El que viene, comunión. A Badajoz. El domingo, viene Lara López a leer al WOMAD. Y, con Lara, viene Ferrán Fernández, el editor de Luces de Gálibo que siempre me trae galletas a Centrifugados. Y el siguiente me voy a Madrid para ver a Angelica Liddell. Y el siguiente al Poetas, de Madrid. En algún punto de mi vida debería cocinar. O acostumbrarme a hacerlo las tardes de los días de diario, pero ahora estoy cogiendo el coche lo máximo que puedo.

El primer día me fui al Mercadona, pensando que no habría nadie. Estaba allí todo Mérida. Así que me largué a dar vueltas por los pueblos. Fui a Calamonte y a Alange (la carretera de Alange es preciosa). Yo lo que tenía que haber hecho es irme a un polígono y luego a la ciudad, pero soy así de brusca. Al día siguiente sí que me fui al Polígono. Sigo sin saber aparcar, porque no cojo las medidas. En el garaje voy muy lenta, que es como hay que ir, por otra parte, porque solo hay una salida. Y ya le he hecho mi primer rayón con la columna.

Este fin de semana pasado he conducido Mérida-Badajoz y Badajoz-Mérida. Es autovía. Mi primera autovía de 50 y tantos kilómetros y se me hace eterna. De todos modos, me gusta conducir. O me gustará más cuando vaya segura.

Y así estoy. Como principiante conductora a los 42. Que no es lo mismo que hacerlo con 18, con ese cuerpo inmortal que Dios te ha dado, que cuando se te han muerto ya varios amigos en accidentes de coche.

Tengo la sensación de que todo lo hago tarde en esta vida.

Este platito tarda el tiempo justo. Menos mal que la cocina no falla. Bueno, a veces sí, pero esta receta no.

Alubias mediterráneas
Alubias mediterráneas

Ingredientes para 8 raciones de las mías:

  • 200 gramos (1 taza) de alubias blancas cannellini (de las pequeñas) puestas a remojo 12 horas o toda la noche
  • 470 ml (2 tazas) de caldo vegetal
  • 2 latas de 400 gramos de tomate picado
  • 50 gramos (1/2 taza) de aceitunas verdes a rodajas
  • 1 cucharadita de aceite de oliva
  • 4 dientes de ajo muy picados
  • 150 gramos de judías verdes hechas al vapor. La receta original usa rúcula.
  • 120 ml (1/2 taza) de zumo de limón dividido en dos partes iguales (60 ml cada una o 1/4 taza)
  • 1/2 cucharadita de orégano seco
  • 1/2 cucharadita de albahaca seca
  • 1/2 cucharadita de ajo en polvo
  • Para servir: cebada perlada, arroz integral, trigo cocido, avena en grano cocida, espelta cocida…

Alubias mediterráneas
Alubias mediterráneas

Preparación:

Enjuaga y escurre las alubias.

Pon, en la olla, las alubias, el caldo, los tomates picados, las aceitunas, el ajo en polvo, el orégano y la albahaca. Tapa y cocina en presión HIGH (alta) de 6 a 10 minutos. Depende de tus alubias. Yo siempre lo pongo 8 minutos y luego voy mirando si le hace falta cocer un poco más. Deja salir el vapor de forma natural.

Mientras se hacen las alubias, calienta el aceite de oliva en una sartén a fuego alto. Agrega los ajos picados y sofríelos un minuto o dos. Añade las judías verdes y dales unas vueltas. Echa la mitad del zumo de limón y dale unas vueltas.

Cuando la olla se pueda abrir, quita la tapa y comprueba si las alubias blancas están cocidas. Si no lo están, ponlas unos minutos más. Añade el zumo de limón restante. Prueba la sazón. No lleva sal, pero no está soso.

Para servir, pon arroz o cebada o cualquier otro cereal cocidos e un plato, agrega las alubias y las judías verdes y a comer.

 

Alubias blancas mediterráneas

Filetes de tempeh ahumado

Tempeh a rodajas
Tempeh a rodajas

Tengo pocas recetas de tempeh en este blog y no sé por qué, porque es un alimento que me encanta. Bastante más que el tofu. Y ahumado está riquísimo. Así que vamos a remediarlo. Normalmente lo hago a cuadraditos o lo desmenuzo para hacer bacon, pero la presentación de esta receta es en filetes. Redondos. Preciosos. Por cierto, es de este libro, que acaba de salir:

Fuss-Free Vegan
Fuss-Free Vegan

Sam Turnbull procedía de una familia que tenía cabezas de venado colgando en el salón de su casa y que mataba los animales que quería: la persona que menos hubiera uno imaginado que podría hacerse vegana. Ahora tiene un blog que se llama It doesn’t taste like chicken. Es decir, «no sabe a pollo», que es el mejor título para un blog vegano del mundo. «¿El tofu, pero a qué sabe? ¿A pollo?» «¿El tempeh es como el pollo?» Qué manía con el pollo, coño, dejad a los pollos: el tempeh sabe a tempeh y el tofu sabe a tofu.

Y ahora, una vez dicho de dónde viene la receta, os voy a mostrar la causa de que todas mis fotos sean iguales:

Ororo y los filetes de tempeh
Ororo en el mantel que pongo como fondo para las fotos

Aquí está Ororo, pero podía estar Huck, metiendo el morro o la pata en el plato. O podría estar Brea, tirando del mantel por uno de los lados de la mesa. Lo han hecho más de una vez, siempre, gracias al cielo, sin un plato encima. Yo coloco el trípode, saco esa mesita, la pongo en medio del salón, pongo un mantel (tengo solo tres: algún día me haré con una madera larga y grande y eso para usarla de fondo) y coloco la cámara, la pongo en modo manual, voy corriendo a por el plato de la cocina, lo pongo en la mesa y disparo.

Podría echar a los gatos del salón y quedarme una hora decorando, pero normalmente hago las fotos cuando me he pasado el fin de semana cocinando y estoy agotada. Y me quiero sentar a ver series como Mindhunter. Qué buena Mindhunter. Viva David Fincher.

Ingredientes para 2 raciones:

  • 2 cucharadas de sirope de arce o de agave
  • 1 cucharada de salsa de soja
  • 1 cucharada de aceite de oliva, más algo más de aceite para freír el tempeh
  • 1 cucharadita de humo líquido
  • 1/4 cucharadita de ajo en polvo
  • 1/4 cucharadita de pimentón (yo usé pimentón dulce de La Vera)
  • 225 gramos de tempeh a rodajas finas. Si no tienes tempeh, también puedes usar tofu.

Filetes de tempeh
Filetes de tempeh

Preparación:

Mezcla en un bol el sirope, la salsa de soja, el aceite, el humo líquido, el ajo en polvo y el pimentón. Añade el tempeh y mezcla bien, pero con cuidado. Deja reposar el tempeh en la marinada al menos 10 minutos (pero como si lo quieres tener toda la noche).

Calienta una capa fina de aceite de oliva en la sartén y fríe el tempeh o el tofu, a fuego medio, unos minutos por cada cara. La expresión «unos minutos» va de 2 a 5 o hasta 10 minutos, porque depende de lo gordito que hayas cortado el tofu (imagínate que lo has hecho con tofu en barritas) y de cómo de crujiente te guste. Si el grosor de las rodajas es como las mías, con 3 minutos por cada lado estará. Si no, se quema. Estad pendientes e id dándole la vuelta a las rodajas de vez en cuando.

Mientras se cocina, que lo tendrás que hacer en tandas, ve añadiendo el líquido de la marinada poco a poco. Formará una glasa. Cuando esté frito a tu gusto, sácalo y ya lo puedes comer.

Filetes de tempeh ahumado

Tofu para platos asiáticos

Desde que he descubierto el tofu al horno no hago otra cosa. Lo he hecho con sabor a pollo y al pimentón. Y ahora hago este, que es especial para platos asiáticos. O, al menos, eso dice Terry Hope Romero. Esto es de su Vegan Eats World, que es un libro preciosísimo, con un sinfín de recetas especiales, de todo el mundo, y al que le tengo que sacar mucho más partido, como a su Viva Vegan. Este tofu también es para platos internacionales. De inspiración asiática, dice ella.

Tofu para platos asiáticos
Tofu para platos asiáticos

Ingredientes:

  • 400 gramos de tofu
  • 3 cucharadas de salsa de soja
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cucharada de sirope de arce o de agave
  • 2 cucharaditas de zumo de limón
  • 1/2 cucharadita de ajo en polvo
  • 1/4 cucharadita de cayena molida

Tofu para platos asiáticos
Tofu para platos asiáticos

Preparación:

Si tu tofu no es del Aldi, prénsalo de 20 minutos a 1 hora. Córtalo en 8 rebanadas o como te apetezca. Si te gusta más crujiente, como a mí, lo puedes cortar en tiras gorditas.

Mezcla los ingredientes de la marinada (la salsa de soja, el aceite de oliva, el sirope, el zumo de limón, el ajo en polvo y la cayena) en un bol pequeño. En una fuente de horno (no una bandeja, ojo: una fuente, con sus bordes y todo) se coloca la marinada (que es el contenido del bol) y se pone el tofu. Ahora, enciende el horno a 210ºC. Deja que el tofu se macere unos 20 minutos y dale la vuelta de vez en cuando, para que se empape bien.

Mételo al horno 20 minutos. Saca la fuente con la ayuda de unas manoplas para no quemarte. Dale la vuelta a los filetes de tofu y déjalos de 20 a 24 minutos más. Luego ya lo puedes usar.

Yo soy muy simple y lo como con arroz. A mí el tofu me gusta con arroz, pocas veces lo mezclo con algo más. Es decir, tampoco le echo siquiera verdura al arroz. La verdura me la como aparte. Pero, si no sois tan raros como yo, lo podéis mezclar con más cosas. Sirve para platos de inspiración asiática.

Tofu para platos asiáticos

Aliño de anacardos y mostaza para ensalada

Aliño de anacardos y mostaza
Aliño de anacardos y mostaza

Tengo un libro de ensaladas, el Salad Samurai de Terry Hope Romero, pero nunca hago ensaladas. Todas las recetas siempre son para cuatro personas y yo vivo sola. Así que las miro, pienso que tienen que estar muy ricas y no las hago. No me pongo a asar verduras y a mezclarlas ni a hacer aliños imposibles que duren un día nada más. Pero un día, Javier, de las Huertas del Abrilongo, que es mi grupo de consumo, me regaló una ensalada de brotes de rábano, soja y no sé cuántas cosas más y me dije: esta es la mía. Y rescaté el Salad Samurai e hice este aliño tan rico. Y descubrí que la mostaza de Dijon dura años abierta en la nevera, pero pica.

Ensalada de brotes con aliño de anacardos y mostaza
Ensalada de brotes con aliño rico

Ingredientes:

  • 80 gramos (1/2 taza) de anacardos crudos
  • 170 ml (3/4 taza) de agua caliente
  • 2 cucharadas de zumo de limón
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 1 diente de ajo pelado
  • 2 cucharaditas de miso blanco (shiro miso)
  • 2 cucharaditas de mostaza de Dijon
  • 1 cucharadita de ajo en polvo
  • 1 cucharadita de cebolla en polvo
  • 1/2 cucharadita de estragón seco
  • 1/2 cucharadita de albahaca seca

Aliño de anacardos y mostaza
Aliño de anacardos y mostaza

Preparación:

Si tienes MyCook, pon los anacardos y bate 15 segundos para hacerlos polvo. Añade el agua caliente ahora y bate hasta que se haga una crema, durante 1 minuto a velocidad 7-9. Agrega el resto de los ingredientes y bate muy bien de nuevo. Con 2 minutos a máxima velocidad tienes más que suficiente para que no queden grumitos. Si no quieres que salte la salsa, pon el cestillo dentro del vaso y así no tendrás que raspar las paredes ni la tapadera para aprovecharlo todo.

Si no tienes MyCook, pon los anacardos en remojo en el agua caliente y luego, ponlos en el vaso de la batidora (todo: los anacardos y el agua). Bate hasta que se haga una crema. Luego, agrega el resto de los ingredientes y bate de nuevo. Agrega el resto de los ingredientes y vuelve a batir.

En los dos casos, mete en un bote con tapa y al frigorífico, al menos 20 minutos antes de aliñar tu ensalada. Lo puedes guardar dos días. Si no te lo vas a comer, congélalo. Sí, se puede congelar.

Terry Hope usa hierbas frescas, por cierto: 3 cucharadas de hierbas frescas (albahaca, estragón, eneldo). Yo tengo seis maceteros comprados para plantar hierbas. Desde hace dos años y medio. Casi tres. En junio hace tres. Este año me pongo. Prometido.

Aliño de anacardos y mostaza para ensalada

Cheddar vegano fácil

El queso vegano realmente no es queso. Oh. Pero por qué las llamáis hamburguesas. Porque «pastel redondo de legumbres, cereales, soja texturizada, seitán, cocinado al horno, en sartén o en parrilla y que se come entre dos panes igualmente redondos, con verduras crudas, como el tomate y la lechuga, con mostaza y ketchup» no es económico de decir. Y al queso vegano se le llama queso por lo mismo. Y a la bebida de avena o de arroz. Superadlo.

Me lo han dicho hasta escritores que están muy orgullosos de su prosa porque juegan mucho con el lenguaje. Ay. Oh. Interjecciones varias. Una carcajada que es más un resoplido.

John Schlimm ha escrito un libro, The Cheese Vegan, con quesos más fáciles que los de Miyoko. Y, como no me salió bien mi primer rejuvelac pero quería probar un queso vegano y tenía agar agar por ahí desde hace tiempos inmemoriales, el primer fin de semana de noviembre que me quedé en casa, aproveché para ver The man who shot Liberty Valance, de John Ford (por qué he tardado tanto en acercarme a este hombre, por qué) y The Ballad of Cable Hogue, de Sam Peckinpah (a él ya le conocía mucho). Y para cocinar un poquito. No mucho, la verdad. Pero un poco sí. E hice este queso, que me quedó muy bajito porque no tengo moldes de todas las medidas. La próxima vez que haga queso, lo pondré en un tupper cuadrado y alto que tengo y así quedará con más pinta de queso.

Ingredientes:

  • Aceite de girasol para pincelar un molde de 7×17 cm o de 10×20 cm. Usad el que tengáis. Yo escogería uno de plum cake muy pequeño.
  • 5 cucharaditas (15 gramos) de agar agar en polvo o 5 cucharadas de agar agar en copos
  • 350 ml (1 y 1/2 tazas) de agua
  • 75 gramos (1/2 taza) de anacardos crudos sin sal
  • 20 gramos (1/3 taza) de levadura nutricional
  • 3 o 4 cucharadas (de 45 a 60 ml) de zumo de limón, dependiendo de lo fuerte que quieras el queso
  • 2 cucharaditas de cebolla en polvo
  • 1/4 cucharadita de ajo en polvo
  • 1/2 cucharadita de mostaza de Dijon

Preparación:

Engrasa el molde que quieras con aceite. Como si es redondo y no en bloque, como el cheddar. Total, esto no es queso: son frutos secos batidos, aromatizados y solidificados. Innova. Como con el lenguaje.

En un cazo pequeño, a fuego medio, pon el agua y el agar agar. Remueve bien y a menudo hasta que comience a hervir. Una vez que hierva, baja el fuego para que siga cociendo lentamente y deja así, removiendo de vez en cuando, 5 minutos.

Mientras tanto, pon los anacardos, la levadura, la mostaza, el zumo de limón, y el ajo y la cebolla en polvo en el vaso de la batidora. No batas todavía. Cuando el agar agar haya hervido los cinco minutos, verás que se transforma en una masa viscosa y de color marroncito. Échalo lentamente y bate a velocidad alta durante 1 minuto. Yo lo hice en la MyCook, poniendo el cestillo dentro para que no salpicara todo, 1 minuto a velocidad progresiva 6-10. Luego paré, removí un poco y otro minuto a velocidad progresiva 6-10. La jarra se calienta y cuando está por acabar, baja la velocidad y la pone a 5 pero no importa porque sale muy cremoso.

Vierte esta mezcla en el molde, tapa (si no tiene tapadera, con papel film) y deja reposar una hora en el frigorífico. Lo puedes usar a rodajas en sándwiches o rallado en tus platos favoritos. Ojo: no funde, porque lleva agar agar y no carragenato. Eso en el enlace de ahí arriba (el que pone «rejuvelac») lo explica Gema mejor que yo.

En la nevera, dura cinco o seis días.

No esperéis que sepa a cheddar. El cheddar sabe a cheddar. Esperar que sepa a cheddar es como esperar que el roquefort sepa a Emmental. No seáis idiotas. Esto son anacardos. Y está rico, pero son anacardos con ajo y cebolla en polvo y mostaza. Los guisantes no saben a aguacate.

Comed frutos secos. Es una orden. Qué ricos y versátiles son.

Cheddar vegano fácil

Puré de brócoli con garbanzos

Ya ha llegado el fresco y por las noches apetece algo reconfortante y calentito. Esto es un puré. A ver: a mí los purés me gustan como para enfoscar. Y además me gustan sin tropezones y muy batidos. Esto va en paladares. Así que lo que podéis hacer es batirlo a vuestro gusto y echar más caldo o agua si no os gusta tan espesísimo. Está muy sabroso porque la levadura nutricional sabe a queso: de hecho, esta receta es de Kristy Turner y por cierto que ardo en deseos de que salga su nuevo libro, que será este:

Adoro el primer libro de esta mujer. Lo tengo más que machacado. Compro muchos libros de cocina veganos porque quiero que se sigan escribiendo. Sí, vale, los compro en Amazon, esa multinacional horrible. Pero es que no los puedo conseguir en otra parte…

La receta asa brócoli, así que haced otras recetas que precisen horno, ya que lo tenéis encendido. Si no queréis asar el brócoli porque pasáis de encender el horno, hacedlo al vapor.

Ingredientes para 5 raciones:

  • 1 brócoli grande con sus tallos raspaditos, bien lavado, de unos 500 gramos
  • 225 gramos (1 y 1/2 tazas) de garbanzos cocidos
  • 35 gramos (1/2 taza) de levadura nutricional o de cerveza
  • 2 cucharadas de zumo de limón
  • 1 cucharada de tomate concentrado
  • 1 cucharadita de shiro miso (miso blanco)
  • De 1/2 a 1 cucharadita de humo líquido
  • 1 cucharadita de ajo en polvo
  • 1/2 cucharadita de pimentón agridulce de La Vera
  • 1/2 cucharadita de cúrcuma molida
  • 500 ml (2 tazas) de caldo vegetal
  • 500 ml (2 tazas) de agua

Preparación:

Precalienta el horno a 200ºC. Prepara una bandeja que pueda ir al horno.

Pica el brócoli en floretes pequeñas y el tallo en rodajas finas. Ponlo en la bandeja, pincela con aceite de oliva virgen extra o añade aceite en spray y agrega un poco de sal y pimienta. Remueve. Asa durante 20 minutos, dándole la vuelta a la bandeja a mitad de cocción. Lo sacáis, veis si está pinchando con un tenedor y, si está listo, estará blandito. ¿No lo está? Pues otra vez al horno y listo.

En una batidora, pon el caldo, el zumo de limón, el humo líquido, el tomate, los garbanzos, la levadura nutricional, el ajo, el pimentón y la cúrcuma. Primero, los líquidos, porque vas a batir. Bate hasta que sea una crema y agrega el brócoli. Ahora puedes batir un poco para que queden trocitos o batir muy bien, que es lo que hago yo.

Pon la mezcla en una olla con el agua (yo, este paso no lo hice porque a mí me gustan los purés hipermegaespesorros, pero lo añado aquí porque el resto de la humanidad no es como yo) y cocina, removiendo, a fuego medio, durante 2 minutos. Tapa la olla y deja 8 minutos calentándose, removiendo de vez en cuando. Ya lo puedes servir o guardar. En el frigorífico dura 3 o 4 días. Se puede congelar. Si se separa, como tienden a hacer todos los purés, se le da un golpe de batidora y listo.

Puré de brócoli con garbanzos

Hamburguesa barbacoa

Una vez que el verano ha acabado y hay nuevas responsabilidades profesionales (sigo en el mismo sitio, pero con más trabajo), a mí lo de meterme en la cocina todos los días, no se me da. Porque no me da tiempo. Si no tengo comida hecha, las cenas me las apaño malamente: es decir, una tostada con hummus y, si tengo, verduras. Y, si no tengo, pues no pasa nada. Pero, como he comenzado a hacer deporte y he cambiado hábitos y tengo dos congeladores, ahora me organizo mejor: legumbres cocidas para un apaño, verduras en sus tuppers, bolsas de verduras congeladas por si acaso… y hamburguesas. Hamburguesas barbacoa.

En España, si pensamos en pizza, pensamos en tomate y orégano. En América, deben de pensar en cantidades ingentes de carne picada y salsa barbacoa, que es a lo que sabe esta hamburguesa, a pesar de que no lleva salsa barbacoa. En realidad, se llama «pizza burger» y está sacada de The Best Veggie Burgers on the Planet de Joni Marie Newman, con alguna modificación mínima, porque la masa queda muy líquida y la hamburguesa tarda en hacerse. Para prepararla, hay que hacer una crema agria de anacardos, que te da para 24 hamburguesas, así que yo hice la mitad y la otra mitad de la crema la guardé en papel film para otra vez. Son potentes. Es decir, tienen un sabor fuerte. No son aptas para comerlas solas sin nada más, que es como yo me como las hamburguesas. O quizá soy yo, que me está cambiando el paladar y, donde antes veía un turrón de chocolate riquísimo, ahora veo cacao malo y azúcar y, donde antes echaba un pelín más de sal o dos, ahora todo lo noto salado. Dicen que a la vejez el paladar cambia. No puede ser, que acabo de cumplir 40: cerebro, cuerpo, esperaos un poco más.

Ingredientes para 6 hamburguesas:

  • 100 gramos (1 taza) de soja texturizada fina
  • 1 cucharada de pimentón dulce de La Vera. O agridulce. Si os gustan las úlceras, usad picante, pero lleva pimienta y chile en polvo, vosotros veréis.
  • 1 cucharada de ajo en polvo
  • 1 cucharadita de semillas de anís enteras
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de azúcar
  • 1 cucharadita de albahaca seca
  • 1/8 cucharadita de copos de chile
  • 1/8 de cucharadita de pimienta negra
  • 2 cucharadas de humo líquido
  • 2 cucharadas (30 ml) de aceite de oliva + 60 ml (1/4 taza) más de aceite
  • 235 ml (1 taza) de agua
  • 210 gramos de gluten (1 taza y 1/2)
  • 1 lata de 170 gramos de tomate concentrado
  • 85 gramos (1/3 taza) de crema agria de anacardos

Para la crema de anacardos:

  • 200 gramos de tofu firme, prensado y escurrido
  • 30 gramos (1/4 de taza) de anacardos crudos, hechos polvo en un molinillo
  • 1 cucharada de vinagre de arroz
  • 1 cucharada de zumo de limón o de lima
  • 1 cucharada de shiro miso (miso blanco)
  • 1 cucharada de aceite de oliva

Preparación:

Yo hice primero la crema de anacardos. Pon todos los ingredientes en un robot de cocina o en una batidora potente: pon los líquidos abajo para que las cuchillas puedan moverse bien, porque la masa es densa y dura. Yo lo hice en el robot, porque lo intenté antes con una batidora normal de vaso y ni modo: el robot sí funciona, pero la batidora sufre un poco. Y no queremos que nuestros electrodomésticos sufran. Hay que batir hasta que esté muy cremosa. Luego, resérvala. Dura una semana en el frigorífico.

En un cacito, lleva el agua a ebullición. Mientras tanto, pon la soja en un bol, junto con la pimienta, el pimentón, el anís, la sal, el azúcar, los copos de chile, la albahaca seca y el ajo en polvo. Mezcla todo bien. Una vez hierva el agua, échala en el bol, da unas vueltas con una cuchara de madera, agrega 2 cucharadas de aceite de oliva y el humo líquido, remueve de nuevo, tapa el bol con un plato y deja reposar unos 10 minutos. Quita el plato y deja enfriar.

Cuando esté manejable, más bien frío, agrega el gluten, el tomate concentrado, el resto del aceite de oliva (los 60 mililitros) y la crema agria. Remueve con una cuchara de madera y luego amasa con tus manos. Deja enfriar del todo para que el gluten se desarrolle. Forma 6 hamburguesas (salen de 150 gramos cada una, bien gorditas).

Ahora puedes hacerlas de varias maneras. Yo tengo una parrilla eléctrica que tiene cuatro posiciones (la 4 es la más alta) y, después de mucho probar, descubrí que quedan perfectas teniéndolas 20 minutos al 3. En teoría, estarán listas, según Newman, con 5 minutos por cada lado a fuego medio-alto en una sartén con un pelín de aceite. A mí así me parece que el gluten queda crudo y que debe quedar más compacto. Pero esto va en gustos personales, porque a mí todo me gusta más bien duro. También se pueden hacer al horno, en una bandeja forrada con papel de hornear, durante 15 minutos a 180º C. Dales la vuelta al finalizar los 15 minutos y luego, ponlas otros 15 minutos más. Eso sí: se endurecen cuando se enfrían, porque se siguen cocinando un pelín. Yo, ya os digo, las hice a la parrilla. Pero estoy pensando que estas parrillas son muy buenas para hacer una tanda de verduras en nada de tiempo, pero no me quedo contenta con las hamburguesas, me parece que quedan siempre mejor en sartén o al horno.

Yo las aderezaría con verduras, porque ya os digo que estas hamburguesas barbacoa son fuertes de sabor. Vamos, que yo las metería en un pan con mucho tomate a rodajas y mucho verde por el medio. Y sin salsa, porque como llevan una cantidad buena de aceite, están jugosas y sueltan su grasilla.

Hamburguesa barbacoa