Hamburguesas ahumadas

Escucho a Frank Sinatra. Estoy escribiendo más que nunca en el blog. Cocino, escribo, veo series: solo me falta retomar el ritmo de lectura que tenía antes de caerme con todo el equipo y dejar de hacer todas las actividades que me gustaban (esto es lo que es una depresión). Leer es la que más me cuesta retomar, porque leer exige más esfuerzo. Me cuestan hasta los libros que me han ordenado que me lea (las recomendaciones de un psicólogo son órdenes y el mío está determinado a que me lea no sé cuántos volúmenes de terapia psicológica). Y sí: pasé los últimos días de mis vacaciones cerciorándome de que iba a tener mucha cena. Porque las hamburguesas (casi) siempre las dejo para la cena. Me pasa lo mismo con los purés. Cenar un puré calentito en otoño-invierno e irte a la cama con esa sensación reconfortante es de las mejores cosas de estas temperaturas, junto con rodear con las manos una taza de café.

Hay muchas hamburguesas con la misma base: y, si cambian las especias, cambia totalmente el sabor. Nunca desdeñéis el poder de unas cuantas cucharaditas de especias y hierbas que, ojo, siempre hay que usar con moderación. En este caso, menos es más.

Ingredientes para 10 hamburguesas (depende del tamaño):

  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 3 dientes de ajo muy picados
  • 360 gramos (2 tazas) de alubias carillas cocidas y escurridas
  • 300 gramos (2 tazas) de calabaza picada en cubitos pequeños
  • 145 gramos (1 taza) de guisantes frescos o congelados, pero descongelados ya
  • 160 gramos (1 taza) de cebolla picada en cubitos pequeños
  • 110 gramos (1 taza) de coliflor picada pequeña
  • 2 cucharadas de cebollino fresco picado
  • 1 cucharada de perejil fresco picado
  • 3 cucharaditas de levadura nutrcional
  • 2 cucharaditas de psyllium en polvo
  • 2 cucharaditas de pimentón dulce de La Vera
  • 1 cucharadita de sal
  • 1/4 cucharadita de humo líquido
  • Pan rallado, gluten, harina de garbanzos o de arroz o de avena o de trigo o lo que queráis, por si quedan húmedas

Preparación:

Calienta una sartén grande a fuego medio y luego, añade el aceite y deja que se caliente. Agrega la calabaza y sofríe, removiendo de vez en cuando, 20 minutos. Luego, añade la cebolla, la coliflor y los guisantes y sofríe 5 minutos más. Ahora, echa el ajo y sofríe 2 minutos más y luego, las alubias. Dale unas vueltas un par de minutos. Pasa el contenido de la sartén a un robot de cocina, pero no batas aún.

Echa la sal, el perejil, el cebollino, la levadura nutricional, el pimentón de La Vera, la sal y el humo líquido y espolvorea el psyllium. Ahora, pulsa. Hazlo a intervalos cortos porque no quieres un puré cremoso, quieres una hamburguesa que tenga textura. Ve raspando las paredes de vez en cuando para integrar todos los ingredientes.

Forma hamburguesas, calienta una sartén a fuego medio-bajo, agrega la otra cucharada de aceite de oliva, deja que se caliente y fríe las hamburguesas, por tandas, 15 minutos por un lado y 10 por el otro. Y ya están listas. Ya las puedes servir o congelar.

Si ves que te quedan húmedas, añade lo que quieras: pan rallado, pan rallado sin gluten, gluten… Hazlo de cucharada en cucharada para que vayas comprobando cómo va la masa. ¿Y cómo sé si están húmedas? Lo vas a saber, te lo aseguro, porque es que se deshacen cuando las vas a poner en la sartén. ¿Y cómo sé que ya están? Porque amasas y no se te caen, pero aún están húmedas, lo que te garantiza que queden jugosas. Sí, yo he sido de esas que ha puesto gluten a cascoporro y luego le ha salido una hamburguesa incomible (que se ha comido, de todas maneras, porque eso lo picas y ya tienes como carne picada para la pasta, pero buena no estaba).

Hamburguesas ahumadas

Hamburguesa granadina

Este año no he ido a Granada por el aniversario (el segundo ya) de tu muerte. Iba a ir después, pero me robaron la cartera. Con toda la documentación. La voy recuperando poco a poco. Tu hija mayor dejó de comer carne hace dos meses. Tu hijo menor hace bastante más: hasta se fue de campamento y pidió comida vegetariana. Se toman su dosis de B12 semanal, no te preocupes, y no se pierden una manifestación feminista, del Orgullo, antifascista o cualquier otra cosa: están tomando las calles más que nosotros y se enfrentan con los profesores y los compañeros si hace falta. Me hubiera gustado verte con todo eso, en casa y en el curro, mientras como palomitas.

Al final de mis vacaciones, que es cuando escribo esto, porque los días de diario no me da tiempo, cogí la cámara para hacer fotos de la comida y me encontré con la graduación de Miriam, el último día que te vi activo. Tenemos una foto juntos y no sé ni hacia dónde coño estás mirando y yo estoy desenfocada, pero la pondré en el salón, porque había berenjenas con melaza y alcachofas y piononos y yo no estuve contigo casi nada de tiempo porque tenía que conocer a los amigos de tus hijos, que estaban todos allí, pero nos reímos y estabas pendiente de cuando pasaban los camareros con los verdurajos para mí y te echo de menos todos los días.

Y, como siempre, te escribo. Aquí, en el periódico o en alguna libreta. Porque me jode que te estés perdiendo tantas cosas importantes y me jode no hacerte magdalenas de chocolate ni enseñarte a cocinar hamburguesas para los nuevos vegetarianos y futuros vegetarianos que tienes en casa. Que hasta Martina está reduciendo. Martina, AKA: «Vamos al Burger King, yo en un vegano no como, que esto está asqueroso. Vamos al Burger King. Quiero una hamburguesa. Yo voy a comer carne». Esa. Martina. Que, cada vez que suelta una bordería, yo le digo: «Es que eres igual que tu padre».

Así que aquí van, las hamburguesas granadinas. For you.

Ingredientes para 10 hamburguesas (depende del tamaño; las mías siempre son pequeñitas):

  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 300 gramos (2 tazas) de calabaza picada en cubitos pequeños
  • 160 gramos (1 taza) de cebolla picada en cubitos pequeños
  • 110 gramos (1 taza) de coliflor picada chiquitita
  • 145 gramos (1 taza) de guisantes, frescos o congelados (pero descongelados)
  • 360 gramos (2 tazas) de alubias carillas cocidas y bien escurridas
  • 4 cucharaditas de especias de Granada (a ver, que si no tenéis, no pasa nada: le ponéis la mezcla de especias que tengáis y ya está)
  • 2 cucharaditas de psyllium en polvo
  • 1 cucharadita de sal
  • Pan rallado, gluten, harina sin gluten, harina de garbanzos, de avena, de arroz o lo que queráis por si acaso quedan húmedas

Preparación:

Calienta una sartén grande a fuego medio. Cuando esté caliente, añade el aceite y deja que se caliente a la vez. Luego, echa la calabaza y sofríe 20 minutos, hasta que esté blandita. Agrega la cebolla, la coliflor y los guisantes y dale unas vueltas durante 5 minutos más. Ahora, incorpora las alubias y sofríe un par de minutos. Ponlo todo en un robot de cocina, pero no batas.

Añade la sal y las especias. Espolvorea el pysillium por encima y pulsa, a intervalos cortos, hasta que todo se pique bien. No quieres un hummus ni puré: quieres hamburguesas, así que no lo batas. Ve raspando las paredes de vez en cuando. Forma hamburguesas. Si ves que te quedan húmedas, que puede que te ocurra, añade la harina que quieras, con gluten o sin gluten, dependiendo de si eres celíaco o no.

Ahora, calienta la misma sartén y la otra cucharada de aceite y sofríe las hamburguesas 15 minutos a fuego medio-bajo (yo las pongo al 3 en una vitrocerámica que va del 1 al 9). Luego, dales la vuelta y tenlas 10 minutos. Y ya las puedes servir.

Yo me las como así y por eso hago la foto así, porque algún día me quitaré los tropecientos kilos que me sobran. Esta es la razón de que no haga una fotografía de una hamburguesa como mandan los cánones: con su bollo de pan, sus verduras por dentro, sus salsas, sus patatas fritas. Yo, lo más que hago, es dividir una rebanada de pan integral por la mitad, una vez tostado, echarle una mijina de mostaza, ponerle la hamburguesa y cebolla cruda y p’adentro. Qué se le va a hacer. Así es mi vida.

Pero, cuando las hagamos en tu casa, van a ir con todos los aperos. He dicho.

Hamburguesa granadina

Hamburguesa de alubias y lentejas con calabaza, coliflor y zanahoria

Hamburguesa y tenedor de gatito

La primera frase. No todos nos inventamos (ojalá) un «Call me Ishmael» o un «Nació con el don de la risa y la certeza de que el mundo estaba loco» o un «En la ciudad había dos mudos y siempre estaban juntos». Quizá pegue más, para un blog como este, el de «Escribo esto sentada en el fregadero de la cocina», pero se le ocurrió a Dodie Smith antes que a mí y mi fregadero está como para sentarse en él. Sí: ahora tengo un cajón del congelador entero llenito de hamburguesas y varios tuppers de albóndigas; es decir, cena para dos regimientos. No sé calcular cuánto tardo en cocinar, cuánto me entretengo y cuánta verdura he de comprar en la frutería y, por primera vez, me ha ocurrido que tengo muchas hamburguesas para las cenas… pero poco para las comidas.

He leído 800 capítulos de libros sobre «Cómo planificar correctamente la compra y la cocina». Sin resultado. A mí toda verdura me parece poca. Así que luego me paso cocinando (y con un poquito de ansiedad, porque yo lo que quiero es acabar y sentarme) los 15 kilos de coliflor, calabaza, zanahorias, calabacines y guisantes que he comprado… y los tres kilos de alubias que cocí.

Están saliendo muchas hamburguesas en el blog y veréis que la base es la misma: guisantes, coliflor, calabaza, zanahoria. Era lo que tenía en casa y lo que tenía que gastar. Lo bueno es que, teniendo la misma base, si se varían las especias, las hamburguesas saben completamente distintas y hasta tienen otro color. Allá vamos:

Ingredientes para 10 hamburguesas (depende del tamaño que las hagáis):

  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 150 gramos (1 taza) de calabaza picada en cubitos pequeños
  • 150 gramos (1 taza) de zanahoria picada en cubitos pequeños
  • 160 gramos (1 taza) de cebolla picada en cubitos pequeños
  • 145 gramos (1 taza) de guisantes frescos o congelados (y descongelados)
  • 110 gramos (1 taza) de coliflor picada pequeña
  • 160 gramos (1 taza) de alubias pintas cocidas y bien escurridas
  • 200 gramos (1 taza) de lentejas cocidas y bien escurridas
  • 2 dientes de ajo picados
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharada de cebollino fresco picado
  • 1 cucharada de perejil fresco picado
  • 4 cucharaditas de levadura nutricional
  • 2 cucharaditas de salsa de soja
  • 2 cucharaditas de psyllium en polvo
  • gluten o harina de arroz, avena o garbanzo por si acaso

Preparación:

Calienta una sartén a fuego medio. Cuando esté caliente, añade 1 cucharada de aceite de oliva. Deja que se caliente y echa la zanahoria y la calabaza en la sartén. Dale unas vueltas y deja sofreír, removiendo de vez en cuando, durante unos 20 minutos, hasta que estén blanditas y doradas. Agrega los guisantes, la coliflor y la cebolla y sofríe, removiendo de vez en cuando, de 5 a 7 minutos, hasta que la cebolla esté dorada. Agrega el ajo y dale vueltas durante un minuto, hasta que desprenda el aroma. Luego, echa en la sartén las alubias y sofríe un par de minutos más. Ponlo todo en el bol del robot de cocina, pero no batas aún.

Añade la salsa de soja, el perejil, el cebollino, la levadura nutricional y la sal. Espolvorea el psyllium en polvo. Pulsa a intervalos cortos: no quieres hacer un puré, sino que quede textura: tendrás que ir quitando la tapa del robot y raspando las paredes con una espátula de silicona para integrarlo todo bien. 

Forma hamburguesas. Yo hago una bola con 1 o 2 cucharadas de masa y las aplasto entre las manos. Calienta una sartén con la otra cucharada de aceite y fríelas, a fuego medio bajo (yo lo pongo en el 3 de una vitrocerámica que va del 1 al 9) durante 15 minutos. Dales la vuelta y déjalas 10 minutos más.

¿Y si quedan húmedas? 

Pues si quedan húmedas, tenéis la opción de añadir gluten (de cucharada en cucharada) y amasar con las manos. También podéis añadir pan rallado sin gluten, si sois celíacos, o harina de avena, de arroz o de garbanzo: cualquier cosa que quite la humedad. La humedad depende de si las legumbres estaban bien secas: se pueden secar poniéndolas en una bandeja forrada con papel de cocina durante media hora. Ponéis otro papel de cocina encima y dejáis que el papel haga su trabajo: han de estar en una sola capa: ese es el truco que dan todos los libros, pero yo paso de ensuciar bandejas, así que siempre tengo a mano gluten o harinas por si acaso. 

Hamburguesa de alubias y lentejas con calabaza, coliflor y zanahoria

Albóndigas verdes de guisantes y carillas

Las albóndigas son verdes porque llevan guisantes, claro está, y los guisantes le dan un colorcillo vivo a todo.

«Aproximadamente, la mitad de lo que recordamos, es inventado». Fue Ricardo quien, en el SAVECC, me dijo esta frase cuando yo le conté que había estado, seguro, segurísimo, en la Feria del Libro de Madrid con mi amigo Pablo el pasado año y que David tenía unos calzoncillos azules con listas amarillas formando cuadros. Esos dos recuerdos permanecen vívidamente en mi cabeza. Y son falsos.

Quizá sea por eso por lo que me fascinan las obras que reflexionan sobre la memoria personal, los recuerdos, las reescrituras, sobre cómo construimos.

El fin de semana que hice todas estas albóndigas y hamburguesas, el viernes 11 de octubre, abrí el ordenador y apareció una foto de mi padre conmigo y mi prima Melele de la mano: tendría yo tres años o así. Luego, puse la cámara para fotografiar, cogí una tarjeta, saltó un aviso: «Tarjeta llena» y revisé. Eran las fotos de la graduación de Miriam, la hija mayor de Jandro, cuando Jandro vivía. Días antes me había llamado para decirme que su hija me quería invitar, que si yo podía hacer de él en caso de que él no pudiera asistir. Pero estuvo. Al final estuvo.

Tengo poquísimas fotos con él. Y en una en la que estamos los dos juntos yo estoy horrorosa.

Qué día más bonito de mayo

Por la noche de ese viernes apareció alguien con quien no hablo desde hace diez años.

Soy experta en relaciones fugaces. Relaciones fugaces que yo no pretendo fugaces, pero que lo son. Siguen siempre el mismo patrón. Llega un tío (siempre es un tío), habláis, te cuenta algo que no le ha contado a nadie, se va. Luego yo me quedo meses pensando qué habrá pasado o qué he hecho mal o si es que ahora la intimidad hace que se mueran de la vergüenza, porque suele ser gente brillante pero que confía poco en los demás, solo mantiene charlas relacionadas con el trabajo o con… ¿los podemos llamar «hechos intelectuales» -carrera, cine, libros, ensayos, teatro, música-?

Yo solo le dije «Hola». Ni sé qué pasó ni lo quiero saber a estas alturas porque, además, temo que, cuando lo conocí, cuando me contó, cuando se fue, yo estaba, como siempre, con depresión. Y sin asertividad. Y sin otras quinientas habilidades de relación.

A veces pienso: «Si hablara con sus amigos, le dirían que soy muy maja» (tenemos amigos comunes, con los que, a diferencia de lo que ocurrió aquí, sí me he ido de cañas, a cenar y a desayunar). También pienso que diez años no son nada y una semana parece un siglo.

Y que no quiero más relaciones así, pero cómo detectar si son así, si siempre me doy cuenta tarde.

Lo que da de sí un viernes cocinando cuando estás sola en casa y lo surrealista que se puede tornar no lo sabe nadie.

Pero al menos comí albóndigas verdes. Y gazpacho. Y comencé a ver Bo Jack Horseman. Se viene hilo de Ris sobre esta serie.

Pinchad en algún punto debajo del @rpascualverdu porque los hilos no se copian enteros y, después de unos 20 intentos, ya desisto

Vamos con las albóndigas, que me enrollo.

Ingredientes para 4 raciones:

  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 4 dientes de ajo muy picados
  • 300 gramos (2 tazas) de patatas peladas, lavadas y cortadas a cuadraditos
  • 320 gramos (2 tazas de alubias carillas) cocidas y bien escurridas
  • 3 cucharaditas de las hierbas que queráis. Yo le puse all-purpose seasoning, que compré en iHerb cuando iHerb no tenía tantísimo gasto de envío.
  • 145 gramos (1 taza) de guisantes desgranados o congelados, pero descongelados
  • 1 cucharadita de sal
  • 2 cucharaditas de psyllium en polvo
Son albóndigas extraterrestres…

Preparación:

Calienta una sartén a fuego medio. Cuando esté caliente, añade 1 cucharada de aceite. Deja que se caliente (sí, la cocina va de dominar el calor) y añade las patatas. Deja sofreír unos 20 minutos, removiendo y dando vueltas de vez en cuando. Luego, añade la cebolla y los guisantes y tenlos 5 minutos, también removiendo de vez en cuando. Añade el ajo y saltea 1 minutito más y ahora, echa las alubias. Remueve bien durante una par de minutos y ponlo todo en un robot de cocina, pero no batas aún.

Ahora, en el robot, añade las hierbas, la sal y espolvorea el psyllium en polvo. Bate un poco, raspa las paredes y así. No quieres un puré, sino que conserve textura. Cuando esté todo integrado, pon a calentar otra sartén con otra cucharada de aceite a fuego medio-bajo. Luego, ve formando albóndigas (o hamburguesas) y sofríelas, dándoles vueltas de vez en cuando para que se doren por todos lados, durante 15 minutos.

Si haces hamburguesas, fríelas 15 minutos por un lado y 10 por otro, siempre también a fuego medio-bajo. Mi vitrocerámica es del 1 al 9 y yo lo pongo en el 3, para que os hagáis una idea.

Les podéis poner una salsa de tomate o de almendras con vino o lo que queráis. También se pueden comer solas, obviamente, porque están muy jugosas.

Albóndigas verdes de guisantes y carillas

Albóndigas de alubias pintas con calabaza

El otro día, dije en Twitter:

Y así estoy, pensando: «para qué». Y pensando también: «De los cólicos menstruales, los mareos, la sempiterna bolsa de agua caliente en los riñones cuando hay una temperatura de 42 grados en el exterior, la búsqueda de drogas legales efectivas (todo lo que acabe en -profeno o -proxeno), las náuseas, los atracones imparables del día de antes (y yo preguntándome ayer por qué tenía tantas ganas de palomitas viendo Joker), de la irritabilidad, el cansancio paralizador, despertarse muerta de dolor a las tres o las cuatro de la madrugada, los gases, la hinchazón, los borborigmos, ir al baño cinco veces en una mañana… pues lo mismo habría que hablar más».

Pero llegó la voz de mi conciencia:

Pablo AKA «Olga, no hace falta que me lo cuentes todo».

Qué buena soy resumiendo.

Una albondiguilla

Pues bien: como dos días antes de que me viniera la regla había cocido alubias pintas, alubias carillas y lentejas por encima de mis posibilidades, me puse a hacer albóndigas y hamburguesas como una loca. Porque luego yo tengo estos problemillas de organización: las cenas se me olvidan. Así que unas albóndigas, que puedes tomar con salsa o solas (yo las como solas porque, si hay salsa, echo de menos el pan para mojar. Yo comería con pan a todas horas: blanco, integral, de centeno, de trigo duro, pitas, naan, cualquiera), para las cenas te hacen un apaño. Gazpacho, puré de calabacín (o de cualquier verdura) o sopa de verduras o ensalada y listo.

Ingredientes para unas 20 albóndigas (depende de lo gorditas que las hagáis):

  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 3 dientes de ajo muy picados
  • 160 gramos (1 taza) de cebolla picada en cubitos
  • 150 gramos (1 taza) de patatas peladas, lavadas y picadas en cubitos
  • 150 gramos (1 taza) de calabaza pelada y picada en cubitos
  • 120 gramos (1 taza) de coliflor lavada, seca y picada en cubitos
  • 320 gramos (2 tazas) de alubias pintas cocidas
  • 2 cucharadas de perejil fresco picado
  • 2 cucharadas de mostaza de Dijon
  • 2 cucharaditas de pimentón agridulce de La Vera
  • 2 cucharaditas de psyllium en polvo (yo lo compro en Vegan Place. Como amalgamante no tiene precio)
  • 1 cucharadita de sal
  • 1/4 cucharadita de chipotle en polvo (si no tenéis, usad cayena en polvo o cualquier picante que queráis)

Preparación:

Calienta bien una sartén grande a fuego medio. Añade 1 cucharada de aceite y caliéntalo también. Luego, agrega las patatas y la calabaza: tenlo unos 20 minutos, removiendo de vez en cuando. Cuando los pinches con un tenedor, deberían estar blandos, pero no deshechos. Agrega ahora la cebolla y la coliflor. Sofríe, removiendo de vez en cuando, 5 minutos. Echa el ajo y sofríe un par de minutos más. Ahora, pon las alubias y sofríe dos minutos. Pásalo todo a un robot de cocina, pero no batas aún.

Añade el perejil fresco picado, el pimentón y el chipotle junto a la mostaza. Espolvorea el psyllium en polvo. Pulsa el botón del robot varias veces, para conseguir picarlo todo bien, pero que quede textura. Tiene que estar con trocitos. No quieres hacer un hummus. Por eso, lo importante es pulsar el botón (en algunos se llama Pulse y en otros es el botón de Turbo) durante dos segundos un par de veces o tres, raspar las paredes del robot para que se integren todos los ingredientes y seguir. En nada está listo. 

Coge una cuchara de helado o pegotones del tamaño de una bola de golf y haz una bola. Calienta otra sartén grande y luego añade la otra cucharada de aceite a fuego medio-bajo (mi vitrocerámica es del 1 al 9 y lo pongo en el 3, para que os hagáis una idea: es vitro, no inducción). Ve poniendo las albóndigas y sofríe de 15 a 20 minutos, por todos lados, hasta que estén doraditas. Ya las puedes servir o calentar una salsa y servirlas con ellas. No te olvides de añadir verduras (mínimo 250-300 gramos por persona) a la comida.

Albóndigas de alubias pintas con calabaza

Baked beans en olla rápida

¿Qué son las baked beans? Pues ya está: en internet, con un enlace a Directo al Paladar, solucionado. Estas no llevan salsa de tomate: creo que se parecen más a las americanas (Boston Baked Beans) y, como ya explican ahí arriba, no se hacen al horno, sino en olla. Y estas, en olla rápida. Receta de Jill Nussinov, por supuesto, la maestra de las ollas. Su Vegan Under Pressure es imprescindible, sinceramente. Esta receta es de las cosas más exquisitas que he probado jamás. Solas o con arroz o con patatas cocidas o al vapor o al horno… Una buena ensalada o verduras asadas y ya tienes un plato completito.

Ingredientes para 6 raciones:

  • 2 cucharaditas de aceite de oliva
  • 2 tazas de cebolla muy picada (yo le eché una cebolleta enorme)
  • 400 gramos (2 tazas) de alubias secas, enjuagadas, puestas en remojo durante 8 horas o toda la noche y escurridas. Si son a granel, mira que no tengan piedritas ni nada
  • 2 cucharadas de mostaza en polvo (yo no le puse)
  • 2 cucharaditas de pimentón (yo, agridulce de La Vera)
  • 1 hoja de laurel
  • 470 ml (2 tazas) de caldo vegetal (yo usé este)
  • 35 gramos (1/4 de taza o 3 dátiles grandes) de dátiles Medjoul picados
  • 70 gramos (1/4 taza) de tomate concentrado
  • 3 cucharadas de melaza
  • 2 cucharadas de mostaza de Dijon
  • 1 cucharada de vinagre de sidra
  • sal

Preparación:

Calienta la olla a fuego medio o pon la olla eléctrica en modo «saltear». Añade el aceite y la cebolla picada y saltea de 3 a 5 minutos. Si ves que se pega, agrega agua a cucharadas. Remueve de vez en cuando. Añade las alubias, la mostaza seca, el pimentón y el laurel. Remueve un minutito, para que se impregnen del sabor de las especias. Añade el caldo, remueve, pon la tapadera de la olla y coloca el mango en posición 2 (HIGH o alta presión) y cuece 15 minutos. Deja que el vapor salga de manera natural (es decir, aparta la olla del fuego y no hagas nada) y, cuando se haya bajado la válvula, deja reposar la olla sin abrirla durante 10 minutos más. Luego ábrela, prueba algunas alubias y, si no están hechas aún, las pones un par de minutos más y dejas que el vapor vuelva a salir de modo natural y quitas la tapa (no las dejes 10 minutos más reposando).

Quita la hoja de laurel. Añade los dátiles, el tomate concentrado, la mostaza de Dijon, la melaza y el vinagre y remueve con cuidado. Lleva la mezcla a ebullición y deja cocer 5 minutos o pon la tapa de la olla y deja reposar 10 minutos. Ajusta de sal y sirve.

Baked beans en olla rápida

Alubias asadas con castañas y calabaza

El día después de que los responsables del FanCineGay me dieran el premio, me lo pasé zascandileando en el sofá. Todo el domingo. Pero el lunes no trabajaba, tenía una malla con dos kilos de castañas esperándome y diciéndome: «Como me acabes regalando, te mato», así que me puse a asar castañas y a pelarlas como si lo fueran a prohibir. Desde las diez y media de la mañana asando castañas. Por lo visto las venden congeladas, pero yo no las he visto nunca y además, están de temporada. Como las calabazas. Así que cogí el Veganomicon, esa biblia cuyas recetas tardan horas en cocinarse (algunas, no os asustéis), pero están riquísimas, y me puse a cocinar. Esto:

Castañas asadas, calabaza y alubias
Asado con castañas y calabaza

Ingredientes para 6 raciones:

  • 450 gramos de cebollas peladas y cortadas a rodajas finas
  • 65 gramos (1/3 taza) de aceite de oliva
  • 450 gramos de castañas (sí, sin pelar: yo asé muchas y cogí 240 gramos)
  • 2 calabazas cacahuetes peladas y picadas (aproximadamente, 1 kilo)
  • 420 gramos de alubias blancas cocidas (de unos 200 gramos de alubias secas). También puedes usar 280 gramos de habas tiernas.
  • 2 cucharaditas de tomillo seco
  • 1 y 1/2 cucharaditas de cilantro (coriandro) molido
  • 1/2 cucharadita de nuez moscada
  • 1 y 1/2 cucharaditas de sal
  • Unos toques generositos de pimienta negra
  • 115 ml (1/2 taza) de caldo vegetal

Para el topping:

  • 90 gramos (1/2 taza) de pan rallado (lo puedes usar sin gluten si eres celíaco)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1/2 cucharadita de salvia seca (no en polvo, en hoja)
  • Una pizca de cayena en polvo
  • 1/2 cucharadita de sal

Castañas asadas, alubias, calabaza...
Sale una fuente inmensa de alubias, calabaza y castañas asadas

Preparación:

Vamos a partir de la base de que no tienes nada hecho. Yo puse 400 gramos de alubias a remojo: sobraron 600 gramos una vez cocidas, porque aumentan mucho de volumen. Si no quieres que te sobren, la noche anterior pon 200 gramos de alubias a remojar y ya está. Se cuecen cubiertas de agua en la olla. Yo usé alubias planchadas y las tuve once minutos, con salida del vapor natural.

Yo asé las castañas en La Cocinera, que es un aparato que no sé siquiera si siguen vendiendo. Se lo compré a un amigo de segunda mano y me gasté 400 euros (costaba 600 en origen, creo recordar) y no lo utilizaba desde hacía años, pero me he propuesto que, ya que lo tengo, le voy a meter tralla. Tiene varios programas y las castañas se asan de la siguiente forma:

Se cogen 450 gramos de castañas y se les hace un corte profundo a todas ellas en forma de cruz, porque así es más fácil pelarlas (y también porque siempre hay que rajarlas para que no exploten). Se pone en el programa 2 durante 55 minutos. Luego se ponen las castañas encima de un paño y el paño se retuerce bien (se hace un hatillo con los extremos del paño, como si quisiéramos hacer una bolsita) y aplastamos las castañas. Abrimos el paño, dejamos que se enfríen un poco y nos ponemos a pelarlas. Normalmente se pelan bien. Si no, pues paciencia. De esas castañas sale poco más o menos la mitad: tampoco seáis muy estrictos con las cantidades, que no hace falta.

La Cocinera Breadman
La Cocinera – Ese aparato infrautilizado que he vuelto a sacar del armario

¿No tenéis La Cocinera? Pues un horno. Precalienta el horno a 220ºC. Y esto es lo mismo: hazle a las castañas un corte profundo en forma de cruz, porque así es más fácil pelarlas y, además, evitas que exploten. Se ponen en el horno en una bandeja durante 25 minutos. Luego se colocan las castañas encima de un paño y se hace un hatillo con los extremos del paño, como si quisiéramos hacer una bolsita y aplastamos las castañas. Abrimos el paño, dejamos que se enfríen un poco y nos ponemos a pelarlas.

Luego bajamos la temperatura del horno a 190º C.

Cogemos una bandeja grande y echamos el aceite y la cebolla. Revolvemos muy bien con una cuchara de madera para que la cebolla se impregne con el aceite. Asamos en la posición media del horno durante 30 minutos, pero no te vayas a plantar el culo en el sofá, porque cada 10 minutos tienes que remover las cebollas.

Mientras se hacen, pelas las castañas (que ya deberías estar en ello, porque vas a tardar) y se pican en trozos gruesos. Se ponen en la misma bandeja que las cebollas, junto con la calabaza, las alubias, el tomillo, el coriandro, la nuez moscada, la sal, la pimienta y el caldo vegetal. Ahora, tapa bien la bandeja con papel de aluminio y métela al horno de 35 a 45 minutos, hasta que pinches la calabaza con un cuchillo y la veas blandita. Yo la tuve 45 minutos.

Castañas asadas, alubias y calabaza
El dorado de estas castañas asadas con alubias y calabazas es magnífico

Mientras, prepara la corteza (el topping). En un bol, mezcla con una cucharita el pan rallado, el aceite de oliva, la salvia, la sal, la cayena y la pimienta. Quita el papel de aluminio de la bandeja, distribuye esta mezcla por encima del asado (sí, al fin y al cabo, esto es un asado porque está asado) y hornea otros 15 minutos, hasta que la corteza esté doradita.

Y disfruta. Que esto está riquísimo.

Alubias asadas con castañas y calabaza

Hummus de alubias negras

No solo de garbanzos vive el hombre. Ni la mujer. Bueno, ni el resto de las mujeres porque yo, si hay una legumbre que como por la mañana, por la tarde y por la noche es esta: garbanzos. Redonditos, con su piel, con su versatilidad. Las lentejas me gustan, pero psé. Las alubias, lo mismo y algunas más que otras. Pero lo mío con los garbanzos es una historia de amor pasional desde la más tierna infancia. A mí me preguntan por mi comida favorita y, además de los canelones de mi madre que ya no como pero que debería tunear, digo: garbanzos. ¿Cocido? Sí, sobre todo. Pero garbanzos. Así, en general.

Eso sí: desde hace tiempo estoy intentando no consumir tantos garbanzos y darle a las otras legumbres, que compré en Semilla y Grano, en Badajoz, que es donde compro yo las legumbres desde que abrió. Llego, hablo un rato con Sergio, me gasto una pasta en legumbres, voy cargada como una burra y soy feliz. Lo que sí hay que tener en cuenta, cuando compréis a granel, es que hay que espulgar las legumbres. Porque alguna vez os caerá una piedrita: muy pocas veces, pero ocurre: son legumbres a granel, no vienen en un plástico sacadas de Dios sabe dónde. Que sí lo sabemos, porque lo pone en la etiqueta, pero de muy lejos. Espulgar las legumbres es muy fácil: se ponen en un plato blanco, por tandas, que las veas bien de un golpe, se quitan las piedritas y luego ya se pueden lavar. Y ahora, vamos a tener alubias negras listas para hacer este hummus, de Marie Laforêt.

Ingredientes:

  • 400 gramos de alubias negras cocidas
  • 100 gramos (4 cucharadas) de tahini, blanco o tostado, el que tengáis
  • 3 cucharadas (45 mililitros) de aceite de oliva
  • 1 diente de ajo pelado y picado (en tres o cuatro trozos)
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 90 mililitros (6 cucharadas) de zumo de limón

Preparación:

El ajo se pica porque yo lo hago en el robot de cocina y, no sé por qué, el ajo no lo coge. Ya puede estar todo batido, que siempre te encuentras un trozaco de ajo. Picándolo se eliminan los riesgos. Luego, yo lo que hago es echar todos los ingredientes en un bol, removerlos y añadirlos al vaso del robot. Bato hasta que sea una crema, con la consistencia que queráis (a mí me gusta granuloso) y listo.

Si las alubias no las tenéis cocidas y esto se os antoja, pues después de ponerlas a remojo durante 8 horas, se escurren, se enjuagan y se ponen con agua limpia en una olla rápida. Se hacen en 6 u 8 minutos. Algunas hasta en 4. Depende de lo viejitas que sean las legumbres. Las mías se hicieron en 8.

Hacer un hummus no tiene ciencia alguna. Pero yo siempre tengo en mente a la gente que no sabe cocinar, porque así era yo hace cuatro años, casi cinco.

¿Habéis visto este vídeo de Aitor Sánchez García? Su blog es Mi dieta cojea. También tiene un libro en el mercado (que aún no he comprado) y de él hablé aquí. El enlace que pongo del libro no es del libro. Se lo escribió Lucía, de Dime qué comes y es una de las entradas más bonitas que le he leído jamás. He visto este vídeo como cinco o seis veces y la entrada de Lucía otras tantas. Adoro la generosidad.

La chica universitaria era yo. Sin pizzas. La del arroz a la cubana y la pasta con atún y queso de este especial para pastas, que ni es queso ni es ná. Y la de las sopas de sobre y las salchichas frankfurt. Dios, cuánta mierda podía comer yo. Cuantísima mierda. Pero todos los días, además.

En fin. Consolémonos pensando que ahora cocino, aunque sean cosas tan simples como este hummus de alubias negras.

Hummus de alubias negras

Sopa de alubias blancas y hojas verdes

Uso muchos aparatos de cocina. La olla rápida, la crock pot, la Mycook, la picadora, el robot de cocina… Son estupendos para ahorrar tiempo y para tener comida casera siempre, porque, ya lo he dicho muchas veces, para comer bien hay que cocinar… y hay que planificar. Esta sopa está hecha en la olla rápida y, con adaptaciones, está sacada de Vegan Pressure Cooking, que considero imprescindible para saber sacarle el partido a la olla rápida. Cada olla es un mundo, así que los tiempos que aparecen en el libro son orientativos: mi olla tarda más. Eso hay que tenerlo en cuenta porque, cuando se hace por primera vez una comida en la olla rápida, hay que apuntar los tiempos que tarda tu olla en que las legumbres estén blanditas. La receta cunde mucho: yo la tuve que hacer en dos tandas, porque, cuando uno cocina legumbres y otros alimentos que producen espuma, es mejor no llenar la olla hasta arriba, sino solo hasta la mitad.

Ingredientes para 6 raciones:

  • 270 gramos de alubias blancas puestas en remojo toda la noche
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 4 dientes de ajo muy picados
  • 320 gramos de zanahoria a cuadritos
  • 160 gramos de cebolla picada
  • 120 gramos de apio picado
  • 140 gramos de champiñones limpios y picados
  • 1 hoja de laurel
  • 1 cucharada de hierbas de Provenza
  • 1/8 cucharadita de pimienta negra
  • 1/8 cucharadita de copos de pimiento rojo
  • 1200 ml de caldo vegetal
  • 470 mililitros de agua
  • 65 gramos de tomate concentrado
  • 200 gramos de hojas verdes (yo usé espinacas, pero puedes usar espinacas, acelgas, rúcula, col rizada…)
  • 45 mililitros de zumo de limón
  • De 1 a 1 y 1/2 cucharaditas de sal

Preparación:

Enjuaga y escurre las alubias.

En la olla, sin tapar, calienta el aceite a fuego medio-alto. Añade el ajo, la cebolla, la zanahoria y el apio. Saltea, removiendo, durante 3 minutos. Agrega las especias y los champiñones y saltea de 3 a 5 minutos, hasta que los champiñones se hagan. Incorpora el caldo, el agua y el tomate. Mezcla. Ahora añade las alubias y las hojas verdes y mezcla otra vez.

Tapa la olla y cocina a alta temperatura (en la mía es el 2)… ahora viene el problema. En el libro pone de 6 a 8 minutos. Pero para mí esto es insuficiente. En mi olla son de 15 a 18 minutos. Es mejor quedarse corto e ir probando, porque si están duras, tiene fácil arreglo y, si se cocinan de más, se harán un puré. Que tampoco pasa nada porque puedes hacer un puré directamente batiendo la sopa entera y queda una comida riquísima. Aquí no se tira nada.

Deja que el vapor salga de forma natural. Si tras 10 minutos no ha salido todo el vapor, abre la válvula porque, si no, luego te costará mucho abrir la olla. Y mucho es mucho. Quita la tapa, agrega el zumo de limón y la sal, remueve y quita el laurel.

Yo prefiero dejarla menos tiempo y luego tenerla cociendo con la olla abierta y la sal unos 5 o 10 minutos: quedan mucho mejor las legumbres de esta manera.

Sopa de alubias blancas y hojas verdes

Salchichas con alubias pintas

23066830386_bdc52b977f_z

Es la primera vez que hago salchichas. Sí. Tengo un libro de salchichas tradicionales (tengo varios, de hecho) y me he propuesto tunear recetas,  a ver si algún día hago una receta propia. Algún día. Bueno, alguna tengo aquí en el blog. De todos modos, tampoco es un tema que me preocupe, porque nadie nació sabiendo y yo he comenzado a cocinar en serio muy tarde. Cocinar algo más elaborado que abrir una bolsa de ensalada y pasarme un filete a la plancha, algo que no hago desde hace creo que cuatro o cinco años. Por supuesto, cuando voy a probar algo nuevo, una decide ir sobre seguro y la receta es de mi muy manoseadísimo Isa Does It, de mi nunca bien ponderada Isa Chandra Moskowitz. Si os apañáis con el inglés, este libro es imprescindible porque las recetas no tardan mucho.

Ingredientes para 8 salchichas tamaño catedral:

  • 160 gramos de alubias pintas cocidas
  • 450 gramos de caldo vegetal
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 4 cucharadas de salsa de soja
  • 360 gramos de gluten
  • 30 gramos de levadura nutricional o de cerveza
  • 2 cucharaditas de ajo en polvo
  • 2 cucharadas + 1 cucharadita de semillas de hinojo trituradas en un molinillo (sin hacerlas polvo)
  • 4 cucharaditas de pimentón ahumado
  • 1 cucharadita de tomillo seco
  • pimienta negra al gusto

23104133601_c0d327900d_z

Preparación:

Prepara el aparato para cocer al vapor. Y 8 láminas de papel de aluminio.

En un bol grande, machaca las alubias con un tenedor hasta que no quede ninguna entera. Agrega el caldo vegetal, el aceite de oliva y la salsa de soja y remueve bien. Añade ahora, por este orden y removiendo un poco cada vez, el gluten, la levadura de cerveza o nutricional, el ajo en polvo, las semillas de hinojo, el pimentón, el tomillo y unos toques de pimienta. Remueve con un tenedor hasta que todo se integre y luego amasa un ratito con las manos.

Divide la masa en 8 partes (cada salchicha pesa unos 140 gramos) y pon cada una de las partes en un trozo de papel de aluminio. Dales forma de salchicha (tampoco te preocupes porque queden perfectas, porque luego se expanden y además, es que como las industriales no van a quedar). Hazlas larguitas (de unos 13 cm. de largo) porque quedarán gordotas. Envuelve cada salchicha en papel de aluminio como si envolvieras un caramelo y cierra los extremos.

Ponlos en el cocedor de vapor y cuece 40 minutos.

Para comerlas, las puedes comer tal cual o freírlas un poquito para calentarlas con aceite de oliva o en una parrilla. Yo en la foto, como veis, les he puesto un poquito de salsa barbacoa (comprada, pero la tengo que hacer casera). Si las guardas en la nevera una vez frías, envueltas en papel film, durarán cinco días.

Esta receta congela muy bien. Para congelarlas, deja que se enfríen, desenvuélvelas y ponlas en una bolsa de congelación. Deja descongelar en el frigorífico durante toda la noche antes de calentar y servir. Duran un mes.

Salchichas con alubias pintas