Potaje de garbanzos con verduras

Comencé el año con un resfriado considerable, que me tuvo durmiendo algún día desde las ocho y media de la tarde y con dos cojines para poder respirar, con las mejillas, la nariz y la boca en carne viva y los ojos lagrimosos, lo cual no deja de ser un buen reflejo del estado de ánimo en el que he estado el último mes: lloroso y asfixiante. 

A mí solo se me nota cuando escribo. En la vida diaria, bastante menos porque soy resolutiva y voy a trabajar con humor y esas cosas. El blog es otra clase de reducto: me sirve para anclarme, como una especie de diario en el que cuento muchas menos cosas de las que contaría en un diario escrito a mano (hace siglos que no escribo) y en el que intento diseñar una ruta de autocuidado. No es algo que no haya intentado antes, ojo. Lo intento siempre, de hecho, y en algunas épocas lo consigo y en otras no. He dejado de buscar explicaciones porque me cansé de mirarme. De hecho, el cansancio es una constante.

Tan lloroso y asfixiante ha sido mi mes que, en mi cocina, hay pañuelos por todas partes

Sí es cierto que, cuando retomo la rutina (y aún no he vuelto al deporte, porque comencé el año sacándome la segunda muela del juicio que me tenía que sacar -y mareándome en la operación, por cierto, tres veces-), todo se vuelve más fácil. Pero querría obligarme a hacer más ejercicio por las tardes y eso pasa por no pensar que ir a hacer deporte es “no tener la tarde libre”. A ver cómo me voy apañando en esta reestructuración de pensamiento.

En mi mundo perfecto e ideal, como escribo asfixiadita, con congestión nasal y más mocos de los que pensaba que mis fosas nasales podían acumular en la vida, los cuidados pasarían por relaciones vecinales cohesionadas y perfectas, con la suficiente confianza como para que supieran que no como animales y me hicieran puré y calditos y sopas de verduras, que es lo único que me apetece comer cuando tengo frío en todo el cuerpo. Y que me arroparan. De verdad: necesito que alguien me arrope algún día. Y que me traiga una sopa. Y me la caliente. Y luego recoja y me acompañe a la cama y me dé un besito en la cabeza, me ahueque las dos almohadas que necesito ahora mismo para no morir sin aire en los pulmones y luego se vaya a su casa.

Pero existen los amigos. Y Mané, que antes estaba en la tele y ahora ha venido a la radio y que es el marido de mi amiga Sandra, me hizo una sopa de ajo (ella la odia, pero come fabada de lata. Sin comentarios) y también me regalaron unas cremitas para el cuerpo.

Sopa de ajo hecha por Mané y regalito de Sandra

Y me puse a hacer potajes y cocidos como si no hubiera un mañana. Tenía un montón de verdura del grupo de consumo de Las Huertas del Abrilongo, toda ecológica y de temporada, así que cocino con eso: con calabaza, brócoli, coliflor, zanahoria, acelgas… También tenía una mezcla de pimientos verde y rojo, cebolla y tomate deshidratado que me regalaron, pero, como nadie los va a tener, pues haced un sofrito de tomate, cebolla y pimiento como lo hagáis normalmente (yo, más tomate que pimiento) y tan ricamente.

Ingredientes para 4 raciones de las mías:

  • 280 gramos de garbanzos lechosos puestos a remojo toda la noche
  • 75 gramos de cebolla (1 cebolla pequeña)
  • 100 gramos de zanahoria (un par de zanahorias), cortadas a trozos pequeños, del tamaño de un bocado
  • 275 gramos de calabaza cacahuete
  • 2 cucharadas soperas (25 gramos) de mezcla de pimiento, cebolla y tomate deshidratados
  • 100 gramos de acelgas, limpias y cortadas a tiras
  • 2 cucharadas de tomate concentrado
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 720 ml (3 tazas) de caldo vegetal
Potajito calentito para el invierno helado

Preparación:

He utilizado la Instant Pot, que es una olla rápida, pero eléctrica. Pulsa el botón Sauté y añade 1 cucharada de aceite de oliva. Agrega la mezcla deshidratada de cebolla, tomate y pimientos y la cebolla cruda y saltea unos 5 minutos. Ahora, añade la calabaza y la zanahoria y dale unas vueltas unos 3 minutos más.

Agrega los garbanzos y el caldo. Cancela el programa Sauté y pon la tapa. Ten cuidado de que la válvula esté en posición Sealing y programa en modo manual 15 minutos. Cuando acabe, deja que el vapor salga de forma natural.

Quita la tapa y vuelve a pulsar Sauté. Agrega las acelgas en tiras y sal al gusto y deja cocer unos 2 minutos, hasta que se rindan. Deja reposar un poco y ya lo puedes servir.

Tengo olla rápida normal, de las que se ponen al fuego:

Pues es exactamente lo mismo, pero con la olla en el fuego y sin pulsar botones.

No tengo olla rápida. Solo tengo un perol de los de toda la vida:

Pues también es exactamente igual. Se sofríen los ingredientes, se echan el caldo y los garbanzos, se lleva a ebullición, se tapa y se baja el fuego. Eso sí: tendrás que ir comprobando qué tiempo tardas en cocer los garbanzos.

Potaje de garbanzos con verduras

Thai Tom Yum de tempeh

Con la cocina podemos hablar de política también. Cuando Israel y Ángel se fueron a Thailandia, me trajeron, entre otras muchas cosas de comer, especias para Tom Yum. El tom yum, realmente, es una sopa. Esas especias no las reconozco. Sé que hay galanga, hierba limón seca, guindillas, hojas de lima kaffir, pero también una especie de tronco grande que desconozco. Supongo que podéis encontrarlas en tiendas de especias (como Semilla y Grano en Badajoz o Spicy Yuli en Madrid). Aquí, la cocinera Kwan Honsai cuenta más sobre esta sopa. Ojo: es de marisco, que a mí me gusta advertir de las cosas. Pero podéis ver qué especias le tenéis que echar.

Yo no quería sopa, que esto es Extremadura y es verano y es el infierno y mi cocina más porque tengo que cerrar las dos puertas para evitar que Huck se suba a la vitrocerámica encendida: él es así: el olor de la comida le encanta y mete el morro en todas partes. Así que herví las especias en leche de coco, algo que vi hacer a no sé quién, y las colé y se las eché a una mezcla de verduras de temporada que había comprado en la frutería. Como proteína, tempeh. El tempeh no le gusta a mucha gente, cosa que no comprendo (Cristina, te estoy mirando a ti).

A mí me fascina su versatilidad. Vale para currys, estofados, ensaladas, sopas, entrantes, patés y cualquier cosa que os podáis imaginar. Así que, inspirada por el programa Ugly delicious, al que estoy enganchadísima (de nuevo: salen animales muertos a cascoporro), me puse a cocinar…

Ingredientes para 5 raciones:

  • Una lata de leche de coco de 400 ml
  • Especias para Thai Tom Yum
  • 4 cucharadas de aceite de oliva
  • 270 gramos de zanahorias peladas y picadas en cuadraditos
  • Un bote de bambú (peso neto: 180 gramos)
  • 25 gramos de setas shiitake secas
  • 300 gramos de calabaza cacahuete picada en cuadraditos
  • 500 gramos de tempeh cortado en cuadraditos
  • 2 dientes de ajo pelados y picados finos
  • Una cebolla pelada y picada en cuadraditos
  • Un trozo de jengibre del tamaño de un pulgar pelado y picado fino

Preparación:

Calienta una olla a fuego medio y, en otro fogón, una sartén grande. En un tercero, pondrás la leche de coco a hervir a fuego suave con las especias de Tom Yum. 

Cuando la olla y la sartén estén calientes, es hora de trabajar. En la sartén, agrega dos cucharadas de aceite de oliva y, una vez caliente, añade el tempeh para que se dore. Tarda unos 10 o 15 minutos. Procura remover de vez en cuando. Para que el tempeh esté menos amargo, lo puedes cocer antes 10 minutos al vapor. A mí me gusta tal cual y a veces lo cuezo y a veces no. 

En la olla, calienta dos cucharadas de aceite de oliva y, cuando esté caliente, añade la cebolla. Deja dorar 5 minutos. 

Mientras tanto, pon agua a hervir, echa las setas shiitake secas en un bol y cúbrelas de agua caliente. Pon un plato encima y déjalas ahí diez minutos. Luego, sácalas con una espumadera y deja que se enfríen. Esa agua la puedes colar para aprovecharla en caldos. Cuando estén más o menos frías, pícalas. 

Agrega el ajo y el jengibre a la olla y da vueltas durante 30 segundos. Luego, añade la cebolla y la zanahoria y deja pochar, a fuego lento, de 10 a 15 minutos. Remueve de vez en cuando.

Incorpora las setas picadas y el bambú y saltea dos o tres minutos.

Ahora, añade la leche de coco que tenías cociendo con las especias y desglasa la olla si hay algo pegadito al fondo. El tempeh ya debería estar más que dorado. Agrégalo también a la olla y tapa. Cuece 10 minutos y ya está listo. 

 

 

Thai Tom Yum de tempeh

Puré de calabaza y zanahoria con leche de coco

El 27 de octubre, con los nervios de los primeros encuentros, por las calles de Madrid caminó, hasta llegar a la librería Lé, o a donde fueran antes, el chico que no sabía querer ni cuidar después de haberse hecho al menos 6 u 8 horas de viaje para querer y cuidar. El mismo del no me abraces y no me toques se fue a abrazar y a tocar a Madrid y demostró que sí sabe querer y sí sabe cuidar y sí sabe tocar y abrazar y es capaz de gestos grandilocuentes cuando alguien le importa y cuando alguien le interesa.

Ese alguien nunca fui yo. Ni por los textos que le escribí en una libreta, ni por las veces que compartí lo que hacía: fotos, poemas, libros, entrevistas. Yo compartía, pero nunca sellé nada: ni un gracias por darme un contacto, por ayudarme a maquetar, a corregir día tras día cinco veces seguidas los mismos textos, por llevarme aquí y allá, por aquella foto con Gamoneda, por escuchar y escuchar y escuchar, no voy a poner una foto tuya en Facebook, no voy a leerte, no me gusta que me toquen, yo no sé cuidar.

Hasta que descubrí que sí sabía pero no quería porque no se cuida a un instrumento. Un instrumento se usa y se guarda o se usa y se tira. No es más que un objeto y no vale nada. Por muy funcionales que sean, las cosas no existen. Son solo cosas.

El objeto llora durante una semana todos los días y a todas horas desde que se da cuenta de que el sujeto sí que sabe cómo cuidar y sí que sabe cómo querer y sí que sabe demostrarlo con muchos transportes y mucho dinero. El objeto no duerme bien. El objeto se devasta. El objeto no quiere salir de casa, pero sale y va a una gala que debería haber sido bonita pero llora de nuevo por la noche y se va. No quiere cocinar, pero cocina. Quiere comerse todas las tartas de zanahoria de la tierra, pero hace purés, porque tiene que adelgazar porque el objeto sabe que no es bonito y que no vale nada y que lo mismo si adelgaza puede ser más bonito o por lo menos no ser tan feo. Y deja de escribir y luego escribe porque escribir es la mejor manera que tiene de sacarse el dolor. Escribir y los amigos: Cristina, Chema, Israel, Ángel, Chose, Pupe, Julio, David, Pablo. Y compra verduras y pela calabazas y pone aceite a calentar a fuego medio y congela tuppers e intenta calmar las taquicardias e intenta no llorar todos los días. Y hace purés y se inventa una sopa pero no tiene ganas de hacer las fotos porque no sabe qué contar porque nada de lo que ha escrito ha servido de mucho y también tiene miedo de quedarse siempre así, porque ya ha pasado mucho tiempo.

Así que hace un puré y compra soja texturizada y cocina aunque no tenga ganas y llena los dos congeladores porque noviembre es el mes de su fin de año y porque hay que comer y es mejor no sentirse pesada y no jugársela con la colitis ulcerosa.

Y cualquier cosa caliente en invierno y cualquier cosa con calabaza, zanahoria y leche de coco está rica.

Ingredientes para 5 raciones grandes:

  • 1 kg de calabaza cacahuete pelada y picada en cuadritos
  • 1 cebolleta mediana a cuartos (la mía pesaba 120 gramos)
  • 2 dientes de ajo pelados y sin el germen
  • 300 gramos de zanahorias peladas y picadas a cuadritos
  • Un bote de 400 ml de leche de coco
  • Un trocito de jengibre pelado
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cucharadita de sal
  • 60 ml de agua

Preparación:

Calienta el aceite 1 minuto a 120º C y velocidad 1. Agrega la cebolla, el jengibre y el ajo y programa 5 minutos a 120º C y velocidad 1.

Ahora tendrás que picar en tandas la zanahoria y la calabaza, porque es mucha cantidad. Pícalas a velocidad 5 durante 1 minutos. Luego, añade el agua y programa 5 minutos a 100º C y velocidad 1, que así se sofríen/cuecen y se pican más.

Añade la leche de coco y programa 15 minutos a 120º C y velocidad 3.

Haz puré con unos toques de Turbo y listo.

No tengo MyCook:

Pon una cacerola grande a calentar a fuego medio y añade el aceite. Cuando el aceite esté caliente, agrega la cebolla y sofríe 5 minutos. Luego añade el ajo y el jengibre y sofríe 1 minuto más. Agrega la calabaza y la zanahoria y dale unas vueltas durante 5 minutos, removiendo de vez en cuando. Si ves que se va pegando, baja el fuego y añade un poco de agua para desglasar el fondo de la cacerola. Agrega la leche de coco y la sal, lleva a ebullición, tapa la olla parcialmente (casi del todo), baja el fuego y deja cocer 15 minutos o hasta que la verdura esté tierna. Mete una batidora de inmersión para hacer el puré y listo.

Puré de calabaza y zanahoria con leche de coco

Albóndigas de alubias rojas con Portobello

Albóndigas
Albóndigas

La mayoría de los días, mis cenas se apañan con hummus, ensalada con tofu ahumado, gazpacho o puré y, de vez en cuando, alguna hamburguesa… Siempre me digo: varía el menú, nena. Pero luego llego a las ocho del deporte y a mí cocinar no me apetece. Sobre todo cuando tienes a dos gatos machos aporreándote la puerta, porque, si no te ven, se quieren morir. Necesito más variedad de recetas de legumbres para diario y más variedad de carbohidratos. Y de verduras. Así que, para cenar, hice distintas clases de masa y, con ellas, albóndigas. Porque se pueden hacer hamburguesas. La receta es del libro Pantry to Plate, de YumUniverse, que te crea una plantilla y, con ella, tú improvisas. El único ingrediente que hay raro es el Psyllium, que yo compré en Vegan Place.

Además, me he metido en otro proyecto, que es hacer un mapa, por gusto, de lugares veganos, vegetarianos y con opciones, de España. Realmente, lo hago para mí, para ir a tiro hecho cuando visito una ciudad. Y también lo hago con la secreta esperanza de ir poniendo cada vez más restaurantes en Extremadura… Ojalá. A mí me gusta comer fuera, me gusta una mesa con amigos, no recibo muchas visitas en casa por los gatos, no cocino para nadie y la socialización que tengo es delante de una mesa…

Albóndigas de alubias rojas con champiñones Portobello
Albóndigas de alubias rojas con champiñones Portobello

Ingredientes para unas 20 albóndigas:

  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 100 gramos de cebolla roja cortada a cuadraditos
  • 3 dientes de ajo muy picados
  • 1 cucharadita de sal
  • 2 cucharadas de agua
  • 150 gramos (1 taza) de zanahoria cortada en cubitos
  • 150 gramos (1 taza) de calabaza cacahuete cortada en cubitos
  • 150 gramos de champiñones Portobello limpios y picados
  • 55 gramos (1 taza) de copos de avena (mira que sean sin gluten si eres celíaco)
  • 170 gramos (1 taza) de alubias rojas cocidas
  • 1/4 cucharadita de chipotle en polvo (le puedes poner lo que quieras: humo líquido, perejil fresco, pimentón… las hierbas y especias que se te ocurran)
  • 2 cucharaditas de psyllium molido (esto es amalgamante: probad con una cucharada de semillas de lino molidas mezcladas con las 2 cucharadas de agua, que tiene que hacer el pego igual)

Albóndigas riquísimas de alubias con champiñones
Albóndigas riquísimas de alubias con champiñones

Preparación:

Calienta el aceite de oliva en una sartén a fuego medio y agrega la zanahoria y la calabaza. Fríe unos 20 minutos, hasta que las verduras estén blanditas. Remueve de vez en cuando. Incorpora la cebolla picada y los champiñones y sofríe, siempre a fuego medio, unos 7 minutos más, removiendo de vez en cuando. Ahora, añade el ajo y sofríe, removiendo de vez en cuando, 1 minuto. Añade la avena y las alubias cocidas y sofríe un par de minutos.

Pásalo todo a un robot de cocina. Espolvorea el psyllium por encima y agrega el chipotle, el agua y la sal. Pulsa 20 o 30 veces. Cada pulsación dura menos de un segundo, ojo. Es solo darle al botón para que se vaya mezclando porque no quieres hummus ni puré: quieres unas albóndigas con su textura. Imagina la carne picada: pues esa textura es.

Si ves que están muy húmedas, añade más avena, de cucharada en cucharada y lo mismo si ves que están secas: agrega agua de cucharada en cucharada. Yo lo que hago es dejarlas en el frigo media hora, porque la masa se endurece un poco: las envuelvo y las meto al frío. Luego las saco, cojo bolas del mismo tamaño con una cuchara de helado y las formo. Las frío en aceite a fuego medio-bajo durante un cuarto de hora, dándoles vueltas para que se hagan por igual y ya están listas y se pueden congelar.

Para servir, una ensalada, un gazpacho, un puré de verduras y una salsita rica y ya cenáis tan felices y contentos. O no, que lo mismo tenéis un día tonto de llorar por las esquinas, pero oye, las penas con pan, son menos.

Albóndigas de alubias rojas con Portobello

Sopa de alubias con champiñones y calabaza

Tengo un problema con mi pauta dietética, mis dos congeladores y mis tuppers que nunca he contado aquí pero que tengo todos los fines de semana que cocino. A saber: que los libros veganos ponen raciones para 4 personas que comen como animales y a mí me salen 16 así que luego estoy todo el rato comiendo lo mismo. Tengo seis cajones de congelador que, en realidad, son cinco porque uno está completamente ocupado con hierbas varias y caldos concentrados de verduras. Total, que me pongo a hacer recetas de legumbres y tengo que parar porque iba a hacer lentejas pero ya no me cabían… Y tenía un par de calabazas ahí, muertas de risa desde hacía meses que había que usar. Así que escogí esta receta de Ultimate vegan cookbook for your Instant Pot. Que es una sopa de legumbres y no queda bien en las fotos, porque sale así y tal que así de la olla, pero está tremendamente buena.

Sopa de alubias, champiñones y calabaza
Sopa de alubias, champiñones y calabaza

Ingredientes para 9 raciones de las mías:

Para la olla:

  • 700 ml (3 tazas) de agua
  • 450 gramos de champiñones limpios y picados
  • 410 gramos de calabaza cacahuete pelada y picada en cubitos
  • 225 gramos de alubias de riñón o negras, puestas a remojo al menos 8 horas y escurridas
  • 2 dientes de ajo muy picados
  • 1 y 1/2 cucharaditas de chile en polvo (yo, 1/2)
  • 1 y 1/2 cucharaditas de comino en polvo
  • 1 y 1/2 cucharaditas de tomillo seco
  • 1 y 1/2 cucharaditas de orégano seco

Para saltear:

  • 250 gramos (1 taza) de tomate triturado
  • 50 gramos (1/2 taza) de levadura nutricional
  • 1 cucharadita de vinagre de sidra
  • 1 cucharadita de pimentón de La Vera
  • 1/2 cucharadita de humo líquido
  • sal al gusto

Sopa de alubias negras, calabaza y champiñones
Sopa de alubias negras, calabaza y champiñones

Preparación:

Pon el agua, los champiñones, la calabaza, las alubias, el ajo, el chile, el tomillo, el orégano y el comino en la olla. Pon la tapa y programa en modo MANUAL, mirando que la válvula esté colocada bien en posición de SELLADO / SEALING, 10 minutos a alta temperatura (HIGH). Deja que el vapor salga de forma natural.

Ahora, añade el tomate, la levadura nutricional, el vinagre, el pimentón, el humo líquido y la sal (yo pongo 1/2 cucharadita, más o menos, a ojo) y remueve bien. Deja la olla sin la tapa, ponla en función SALTEAR / SAUTÉ y cocina 10 minutos para que los sabores se mezclen y la sopa se caliente. Ya la puedes servir.

Sopa de alubias con champiñones y calabaza

Arroz cremoso con calabaza

Arroz cremoso con calabaza
Arroz cremoso con calabaza

Esta receta pretende ser un risotto pero con arroz integral, que eso no es risotto ni es nada y está sacada de este libro de Ella Woodward, pero tuneada del todo, porque queda como sopa de arroz, básicamente. El arroz que venden en España no tarda 45 minutos, sino 20, para empezar. Y entonces se deshace y etc. etc. Y el caldo de calabaza hierve y salta y te quema la piel y tienes que pasar la bayeta por toooda la cocina… Un horror, vamos. Pero, como las dificultades no me arredran, me dije: esto hay que hacerlo de otra manera.

Antes, en una galaxia muy lejana, cuando no salía una receta a la primera, no la ponía en el blog y listo. Ahora ya sé qué falla y cómo se puede mejorar todo en esta vida, así que la cuelgo, porque su sabor es espectacular. Y sí: queda así de naranja. Y se puede congelar, porque el arroz integral se congela. Lo tiene todo.

Menos proteínas.

Todo el mundo sabe que la comida vegana no tiene proteínas.

Bueno, echadle nueces por encima. O comed tofu de segundo.

Arroz cremoso de calabaza
Arroz cremoso de calabaza

Ingredientes para 8 raciones:

  • 360 gramos de arroz integral
  • 780 ml de agua para cocer el arroz
  • 60 ml de agua (1/4 taza) para hacer puré con la calabaza
  • 1 o 2 cucharadas de vinagre de sidra, más un chorrito para el arroz (con 2 queda fuertecito, aviso)
  • Una pizca (como 1/8 cucharadita) de hierbas provenzales secas, o una mezcla de tomillo, romero, albahaca y orégano secos)
  • 2 calabazas cacahuete grandes (unos 2 kilos), peladas y cortadas a dados
  • 2 cucharaditas de pimentón agridulce de La Vera
  • 1 cucharadita de comino molido
  • 2 cucharadas de levadura nutricional
  • 1 cucharada de tahini
  • El zumo de 1 limón
  • sal
  • pimienta negra

Arroz cremoso de calabaza
Arroz cremoso de calabaza

Preparación:

Precalienta el horno a 210º C.

Coloca los dados de calabaza en una bandeja grande, con un buen chorrito de aceite de oliva, el pimentón, el comino, sal al gusto y unos toques de pimienta negra recién molida. Ahora, dale vueltas para que se impregne todo bien. Es mejor usar las manos, por cierto. Hornea de 20 a 30 minutos, hasta que esté la calabaza: lo sabrás pinchando un par de ellas con un cuchillo. Si están blandas, es que están listas. Si no, déjalas un poco más.

Mientras la calabaza se hace, pon a cocer el arroz en tres veces su peso en agua. Esa es la ratio del arroz integral: 100 gramos de arroz integral, 300 ml de agua. Así que aquí necesitas 780 mililitros. Lleva a ebullición el agua, añade el arroz y pon el tiempo que marque el paquete, que en mi caso son 20 minutos. El agua se absorbe y listo.

Para cuando vaya terminando el arroz, la calabaza debe de estar lista ya. Coge un vaso de una batidora de inmersión, pon los 60 ml (1/4 taza) de agua, el zumo de limón,  las tres cuartas partes de la calabaza asada, la levadura nutricional, el tahini y el vinagre de sidra y un poco de sal y tritura bien hasta que tengas una crema sin grumos.

Cuando falten tres minutos para que el arroz acabe, echa este puré, que estará caliente y no pares de remover para que se integre bien con el arroz. Si no remueves y hierve, salta y te quemas. Así que remueve. Porque, además de quemarte bien quemado (sí, me pasó la primera vez), sale disparado por toda la cocina. Así que remueve esos tres minutos, que no pasa nada por remover tres minutos de tu vida.

Añade el resto de la calabaza y sirve.

Lo puedes decorar con cilantro, pero yo pasé de decorarlo con cilantro porque creo que el sabor del plato es tan potente que no lo precisa.

Arroz cremoso con calabaza

Arroz rojo con calabaza y coco

Arroz rojo con coco y calabaza
Arroz rojo con coco y calabaza, en el mismo plato de siempre.

¿Por qué arroz rojo? Porque lo tengo caducado desde junio. Pero yo, si no está verde, me lo como todo. Y como ni está verde ni tiene bichitos y no me creo mucho las fechas de caducidad de los cereales y además lo cocí y se cocía en el tiempo marcado (el arroz viejo tarda más) e incluso en un poco menos y lo probé y está riquísimo (ahora solo espero que congele bien, porque está en el congelador), pues p’adentro. La receta es de Appetite for Reduction. Sí, de Isa Chandra Moskowitz, la mejor cocinera de la Tierra. He dicho. Y sí, vamos a ver: esto, sueltito y mono como en las fotos de los catálogos de comida, no queda. Esto queda así. Una plastita. Yo pongo la comida tal cual porque, entre que coloco el trípode y el plato, Huck comienza a lamer. No puedo hacer florituras ni lo puedo encerrar ni sacar de la habitación porque se estresa y me da penita. ¿Quién es Huck? Ya lo descubriréis.

Bueno, para qué vais a esperar:

Huck. Y su barriguita
Huck

Ya contaré su historia. Que tiene un final feliz porque me adora y lo adoro, aunque es un trasto. Pues este gatito se come mi comida. Qué quieren que le haga, si lo estoy criando bien… Así que, si antes no tenía tiempo para hacer las fotos, ahora mucho menos.

Ingredientes para 4 raciones:

  • 180 gramos (1 taza) de arroz rojo
  • 700 ml (3 tazas) de agua
  • Una pizca de sal
  • 1 kg de calabaza cacahuete
  • 2 cucharaditas de aceite de sésamo
  • 1 taza de chalota en rodajas. Yo estas cosas no las peso y le eché cuatro chalotas.
  • 1 cucharada de jengibre fresco rallado
  • 3 dientes de ajo picados
  • 1 cucharadita de ralladura de lima o limón
  • 1/4 cucharadita de copos de chile
  • 1/4 cucharadita de sal
  • 165 gramos (3/4 de taza) de leche de coco ligera o normal. Batidla antes, que solidifica: agitad la lata y listo
  • De 60 ml a 120 ml (de 1/4 a 1/2 taza) de caldo vegetal o de agua. Yo le eché agua y vamos que nos matamos.

Arroz rojo con calabaza y coco
Arroz rojo con calabaza cacahuete y leche de coco

Preparación:

Primero, precalienta el horno a 200º C para la calabaza. Mientras, cuece el arroz según las instrucciones del paquete. El arroz rojo se cuece con una medida de arroz por tres de agua durante media hora: primero, a fuego fuerte para que hierva y luego a fuego medio-alto para que no pierda el hervor.

Corta los extremos de la calabaza, córtala ahora por la mitad a lo largo, longitudinalmente, y quita las semillas y las hebras (algún día sabré qué hacer con las semillas, porque ahora las tiro, pero digo yo que se deben de poder aprovechar y es tan fácil como buscar en Google, cosa que aún no he hecho porque soy así de pava). Colócalas bocabajo en una bandeja cubierta con papel de hornear y ásalas 45 minutos, hasta que la pinches con un tenedor y esté blanda. Luego dejas que se enfríe un poco y ya la puedes pelar o sacar la carne con una cuchara.

Precalienta una sartén grande a fuego medio. Calienta el aceite y sofríe la chalota hasta que esté blandita, unos 7 minutos. Agrega el jengibre, el ajo, la ralladura de lima, los copos de chile y la sal y saltea, removiendo, otros 2 minutos. Ahora, pon el fuego a fuego bajo.

Saca la carne de la calabaza, o pelándola con un pelador o con una cuchara, y ponla en la sartén con la leche de coco. Ahora, coge un tenedor o un machacado de patatas y aplástala (¿comprendéis ahora la pinta del plato?). Tienes que conseguir una calabaza cremosa. O casi, porque ten en cuenta que hay chalotas por ahí que no se aplastan, así que la cremosidad es relativa. Agrega el arroz, remueve bien y añade el agua o el caldo vegetal. Comienza con poco y agrega, removiendo, hasta que veas que está a tu gusto, de 60 a 120 ml estará bien. Añade el zumo de lima o de limón, prueba de sal (queda dulce por la calabaza, pero a mí me gustó así) y sirve. Riquísimo.

Y sí: congela perfectamente. 😉

Arroz rojo con calabaza y coco

Alubias asadas con castañas y calabaza

El día después de que los responsables del FanCineGay me dieran el premio, me lo pasé zascandileando en el sofá. Todo el domingo. Pero el lunes no trabajaba, tenía una malla con dos kilos de castañas esperándome y diciéndome: «Como me acabes regalando, te mato», así que me puse a asar castañas y a pelarlas como si lo fueran a prohibir. Desde las diez y media de la mañana asando castañas. Por lo visto las venden congeladas, pero yo no las he visto nunca y además, están de temporada. Como las calabazas. Así que cogí el Veganomicon, esa biblia cuyas recetas tardan horas en cocinarse (algunas, no os asustéis), pero están riquísimas, y me puse a cocinar. Esto:

Castañas asadas, calabaza y alubias
Asado con castañas y calabaza

Ingredientes para 6 raciones:

  • 450 gramos de cebollas peladas y cortadas a rodajas finas
  • 65 gramos (1/3 taza) de aceite de oliva
  • 450 gramos de castañas (sí, sin pelar: yo asé muchas y cogí 240 gramos)
  • 2 calabazas cacahuetes peladas y picadas (aproximadamente, 1 kilo)
  • 420 gramos de alubias blancas cocidas (de unos 200 gramos de alubias secas). También puedes usar 280 gramos de habas tiernas.
  • 2 cucharaditas de tomillo seco
  • 1 y 1/2 cucharaditas de cilantro (coriandro) molido
  • 1/2 cucharadita de nuez moscada
  • 1 y 1/2 cucharaditas de sal
  • Unos toques generositos de pimienta negra
  • 115 ml (1/2 taza) de caldo vegetal

Para el topping:

  • 90 gramos (1/2 taza) de pan rallado (lo puedes usar sin gluten si eres celíaco)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1/2 cucharadita de salvia seca (no en polvo, en hoja)
  • Una pizca de cayena en polvo
  • 1/2 cucharadita de sal

Castañas asadas, alubias, calabaza...
Sale una fuente inmensa de alubias, calabaza y castañas asadas

Preparación:

Vamos a partir de la base de que no tienes nada hecho. Yo puse 400 gramos de alubias a remojo: sobraron 600 gramos una vez cocidas, porque aumentan mucho de volumen. Si no quieres que te sobren, la noche anterior pon 200 gramos de alubias a remojar y ya está. Se cuecen cubiertas de agua en la olla. Yo usé alubias planchadas y las tuve once minutos, con salida del vapor natural.

Yo asé las castañas en La Cocinera, que es un aparato que no sé siquiera si siguen vendiendo. Se lo compré a un amigo de segunda mano y me gasté 400 euros (costaba 600 en origen, creo recordar) y no lo utilizaba desde hacía años, pero me he propuesto que, ya que lo tengo, le voy a meter tralla. Tiene varios programas y las castañas se asan de la siguiente forma:

Se cogen 450 gramos de castañas y se les hace un corte profundo a todas ellas en forma de cruz, porque así es más fácil pelarlas (y también porque siempre hay que rajarlas para que no exploten). Se pone en el programa 2 durante 55 minutos. Luego se ponen las castañas encima de un paño y el paño se retuerce bien (se hace un hatillo con los extremos del paño, como si quisiéramos hacer una bolsita) y aplastamos las castañas. Abrimos el paño, dejamos que se enfríen un poco y nos ponemos a pelarlas. Normalmente se pelan bien. Si no, pues paciencia. De esas castañas sale poco más o menos la mitad: tampoco seáis muy estrictos con las cantidades, que no hace falta.

La Cocinera Breadman
La Cocinera – Ese aparato infrautilizado que he vuelto a sacar del armario

¿No tenéis La Cocinera? Pues un horno. Precalienta el horno a 220ºC. Y esto es lo mismo: hazle a las castañas un corte profundo en forma de cruz, porque así es más fácil pelarlas y, además, evitas que exploten. Se ponen en el horno en una bandeja durante 25 minutos. Luego se colocan las castañas encima de un paño y se hace un hatillo con los extremos del paño, como si quisiéramos hacer una bolsita y aplastamos las castañas. Abrimos el paño, dejamos que se enfríen un poco y nos ponemos a pelarlas.

Luego bajamos la temperatura del horno a 190º C.

Cogemos una bandeja grande y echamos el aceite y la cebolla. Revolvemos muy bien con una cuchara de madera para que la cebolla se impregne con el aceite. Asamos en la posición media del horno durante 30 minutos, pero no te vayas a plantar el culo en el sofá, porque cada 10 minutos tienes que remover las cebollas.

Mientras se hacen, pelas las castañas (que ya deberías estar en ello, porque vas a tardar) y se pican en trozos gruesos. Se ponen en la misma bandeja que las cebollas, junto con la calabaza, las alubias, el tomillo, el coriandro, la nuez moscada, la sal, la pimienta y el caldo vegetal. Ahora, tapa bien la bandeja con papel de aluminio y métela al horno de 35 a 45 minutos, hasta que pinches la calabaza con un cuchillo y la veas blandita. Yo la tuve 45 minutos.

Castañas asadas, alubias y calabaza
El dorado de estas castañas asadas con alubias y calabazas es magnífico

Mientras, prepara la corteza (el topping). En un bol, mezcla con una cucharita el pan rallado, el aceite de oliva, la salvia, la sal, la cayena y la pimienta. Quita el papel de aluminio de la bandeja, distribuye esta mezcla por encima del asado (sí, al fin y al cabo, esto es un asado porque está asado) y hornea otros 15 minutos, hasta que la corteza esté doradita.

Y disfruta. Que esto está riquísimo.

Alubias asadas con castañas y calabaza

Crema de calabaza, zanahoria y boniato con vainilla

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Llega la Navidad y este entrante es magnífico. La idea está tomada de la página de Isa Chandra Moskowitz, pero la he tuneado bastante más de lo que yo suelo tunear las recetas., porque no tenía suficiente boniato, porque no iba a abrir otra calabaza que Dios sabe cuándo voy a volver a usar, porque tenía allí, en el frigorífico, corriendo peligro de pudrirse, unas zanahorias ecológicas muy naranjas… Así que aquí está la receta de esta crema riquísima, que queda espesa como a mí me gusta (eso siempre tiene arreglo: añadidle más agua si os gusta más clara). Sale cantidad suficiente para un regimiento.

Ingredientes para 8 personas:

  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 1 cebolla no muy grande, cortada en trozos medianos
  • 2 cucharadas de jengibre fresco picado (un trozo de jengibre pelado de unos dos centímetros o tres)
  • ½ cucharadita de copos de pimiento rojo (copos de chile)
  • 600 gramos de boniato pelado y en trozos
  • 600 gramos de calabaza cacahuete, pelada y en trozos
  • 150 de zanahorias peladas y en trozos
  • 1 vaina de vainilla, abierta y con las semillas raspadas
  • ½ cucharadita de sal
  • 1 cucharada de sirope de arce
  • 2 cucharadas de zumo de limón o de lima
  • 1 litro de caldo vegetal

Preparación:

Calienta una cazuela grande con el aceite y saltea la cebolla unos 3 minutos. Incorpora el jengibre y los copos de chile y saltea un minuto, sin parar de remover. Agrega el boniato, la zanahoria y la calabaza con el caldo. Añade también las semillas de la vaina de vanilla con la vaina y lleva a ebullición. Una vez que hierva, tapa la olla, baja el fuego y cuece de 5 a 10 minutos, hasta que las verduras estén tiernas (depende de lo grandes que las hayas picado).

Saca la vaina de vainilla y bate con una batidora de inmersión (es una batidora de brazo de las de toda la vida, pero con unas cuchillas de plástico que se pueden meter en los cazos sin dañarlos). Si no tienes, espérate un poco a que se enfríe porque si no, saltará y bátelo con la batidora que tengas (Thermomix, Mycook, batidora de vaso…). Agrega el sirope, el zumo de lima y prueba de sal. Remueve y ya puedes servir, aunque si la haces con un día de antelación estará más rica.

Crema de calabaza, zanahoria y boniato con vainilla

Verdinas Claudia

«Qué regalazo», me dijo Claudia cuando le conté que mi madre me había comprado verdinas. «¿Qué hago?» «Sofrito con mogollón de cebolleta, calabaza y tomate; pimentón de la Vera, verdinas remojadas, un buen caldo, la crock pot y a apagar teléfonos y desconectar timbres mientras disfrutas». Ea. Una receta estilo madre. Mucho de aquí, algo de allá.

Ingredientes para 7 raciones:

  • 1 calabaza cacahuete pequeña, pelada y cortada a dados
  • 3 cebolletas pequeñas, partes verde y blanca, picadas
  • 4 tomates pequeños, picados y sin semillas
  • 2 dientes de ajo pelados y picados
  • 320 gramos de verdinas
  • 2 cucharaditas colmadas de pimentón agridulce de la Vera
  • 1500 mililitros de caldo vegetal
  • sal
  • 2 cucharadas de aceite

Preparación: 

Ponemos las verdinas a remojo en agua durante ocho horas el día anterior al que vayamos a preparar la receta.

En una olla grande, a fuego medio, calentamos el aceite. Añadimos la cebolleta picada y dejamos sofreír durante 5 minutos. Luego, añadimos el ajo picado y sofreímos durante 1 minuto, removiendo de vez en cuando. Agregamos la calabaza y los tomates, salamos y dejamos freír durante 15 minutos, removiendo de vez en cuando. Si ves que se queda sin grasa y se pega un poco, añade un poquito de caldo. Cuando falten dos minutos para finalizar la cocción, agrega el pimentón, remueve y deja freír también, dándole unas vueltas de vez en cuando.

Escurrimos las verdinas. Las colocamos en la crock pot con el caldo. Agregamos los ingredientes de la olla y ponemos en LOW de 6 a 8 horas. Cada crock pot es un mundo, así que a las seis horas, mira si están hechas, porque las verdinas son pequeñas y se cuecen más rápido.

Y sí: desconecta teléfonos y timbres, no pongas la tele y disfruta de este manjar.

Verdinas Claudia