Batido de manzanas y peras

Manzanas. Peras. Algún político nuestro decía que es que no se podían mezclar. Se refería a los gays. Que ya estaban muy mezclados ellos y lo que reivindicaban era poder casarse. Como decía Herrero Brasas, siempre nos hemos podido casar: si yo soy gay, me puedo casar con una mujer. Pero estaría bien poder casarme con mi pareja, con la que no me lo permite la Ley. Y ahí llegó ella, la del relaxing cup of café con leche, a soltar lo de las peras y las manzanas.

Tenemos unos representantes públicos que no los merecemos.

Ingredientes para 6 raciones proteicas:

  • 3 zanahorias grandes, peladas o raspadas
  • 400 ml de leche de coco, de tetra brik y no de lata
  • 90 gramos de nueces
  • 4 peras pequeñas
  • 2 manzanas dulces
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 1/2 cucharadita de mezcla de especias para pastel de calabaza (o una mezcla de canela, clavo de olor, nuez moscada y pimienta de Jamaica: si estás muy perezosa, ponle 1/2 cucharadita de canela y una pizca de nuez moscada)
  • 75 gramos de proteína de arroz, opcional

Preparación:

En el molinillo de café o en un procesador de alimentos pequeño, haz una mantequilla de nueces. Así el batido queda más cremoso, pero si te da igual que la textura sea granulosa, te puedes saltar este paso, picar las nueces y echarlas a la batidora. Pela y pica (y descorazona) las manzanas y las peras y échalas en la batidora también, junto con las zanahorias picadas y todos los ingredientes de la receta. Bate bien y listo.

Batido de manzanas y peras

Alubias negras con mango

Cuando la hija de mi amiga Marta vio esta foto, dijo: «Mira, mamá: caca». Mi amigo Manolo me dijo que me dejara de planos cenitales. Otros me pasaron páginas de consejos para hacer buenas fotografías de comida, que están basadas, sobre todo, en una cantidad de tiempo que yo no tengo. Porque yo voy siempre a carajo sacao. Y además me canso. Es lo que hay. Yo me canso mucho y quiero descansar viendo Daredevil o House of cards. No pasándome tres horas colocando un atrezzo que no tengo. Porque mis trapos están todos guarros y son del Ikea y no sé cómo combinar los colores. Ya lo conté.

Las legumbres, además, a mí nunca me salen bien en las fotos. Y eso que el trozo de mango ese que se ve en el plato está lavado, ¿eh? Lavado bajo el grifo. Porque, si no, estaría marrón. El problema es que en el libro del que lo saqué, el de The Vegan Slow Cooker, la foto es maravillosa. Unas judías enterísimas, unos trozos de mango amarillos y jugosos… Pues bien: así no queda el plato. Ya está. La fotografía culinaria tiene muchos trucos: uno es que las legumbres se fotografíen medio crudas. Pero a mí lo que me interesa es que veáis cómo queda el plato hecho. Que no, no queda como para salivar, pero es que queda así. Qué se le va a hacer. Eso sí: de sabor está muy rico. Podría haber quedado más fotogénico si hubiera cocido arroz (no del todo, porque si no, tampoco sale bonito), hubiera puesto dos alubias mal contadas lavadas también bajo el grifo y un poco de mango al vapor… Pero no sería este plato. Eso sí: lo podéis servir con arroz.

Ingredientes para 7 raciones:

  • 3 dientes de ajo picados
  • 2 mangos
  • 315 gramos de alubias negras puestas a remojo toda la noche. Las puedes cocer antes de hacer la receta o no.
  • 1 taza (235 ml) de agua o caldo
  • 2 cucharadas de caldo vegetal en polvo si no usas caldo
  • 3 cucharadas de jengibre fresco rallado
  • 1 y 1/2 cucharaditas de pimentón
  • 2 cucharaditas de tomillo
  • 1/4 cucharadita de nuez moscada
  • 1/8 cucharadita de clavos de olor molidos
  • 1/8 cucharadita de pimienta de Jamaica
  • 1/8 cucharadita de chile en polvo o cayena
  • Sal
  • Pimienta negra

Preparación:

Pica el ajo. Corta el mango a cuadritos, pelado. Yo lo pelo con un pelador y luego lo corto.

Engrasa bien con aceite de oliva la base y las paredes de la olla. Añade todos los ingredientes y cocina en LOW de 6 a 8 horas, si ya tienes las alubias negras cocidas. Si no las tienes cocidas, tendrás que calcular: yo las tuve algo más de 10 horas. Pero depende de tus alubias. Prueba, ajusta la sazón y sirve con arroz integral cocido, como relleno de burritos, como guarnición de algún plato…

Alubias negras con mango

Chorizo

¿Chorizo? ¿Otro? Sí, ya tengo un chorizo. Picante. Ahora tengo otro. Para el cocido. Al menos es el que le echo al cocido. Por fin hay un cocido que me sabe a cocido. La clave es un buen caldo vegetal y pimentón. Ya está. No hay más. Este chorizo (tuneado por mí) lo saqué de un libro muy divertido que se llama Vegan Spanish Cooking, cuyo autor ha estado viviendo en España y dedica una página al pimentón de La Vera, que es el mejor pimentón del mundo. Recuerdo una vez que me preguntaron: ¿has probado el de Murcia? Pues sí, he probado el de Murcia. Y no tiene nada que ver. Murcia tiene una huerta espléndida, pero en pimentón, los extremeños nos llevamos la palma y es una cosa objetiva. No lo digo yo: el pimentón de La Vera aparece hasta en The Vegetarian Flavor Bible, que es un libro carísimo pero imprescindible en mi biblioteca.

Mi amiga Liliana es murciana. Aprovecho para publicitar su blog entre los omnívoros del mundo que me leen. Porque esta señora es omnívora. No come carne con cosas. Come lo que viene siendo en la mente de la gente normal eso que se llama «comer de todo». Pero de todo de verdad. No ternera y pollo y cerdo y de vez en cuando una ensalada. De lo de comer de todo ya hemos debido de hablar aquí, pero algún día le dedicaremos un mensaje como se merece a lo de comer de todo y a lo de la dieta equilibrada. Lo de la dieta equilibrada irá por mi amigo Marc.

Y así, con esta estructura circular, mi amiga Liliana, mi amigo Marc, vamos con los chorizos.

Ingredientes para 6 chorizos:

  • 1 y 1/2 tazas (330 gramos) de caldo vegetal
  • 400 gramos de alubias rojas cocidas
  • 1 y 1/2 cucharadas de vinagre de vino blanco (yo usé tinto)
  • 6 cucharadas (90 gramos) de aceite de oliva
  • 2 tazas (300 gramos) de gluten
  • 1/4 taza (30 gramos) de harina de garbanzo
  • 3 cucharadas de levadura nutricional
  • 2 cucharadas de pimentón de La Vera, dulce o agridulce
  • 2 cucharaditas de ajo en polvo
  • 1 cucharadita de orégano
  • 1 cucharadita de comino molido
  • 1/2 cucharadita de clavos de olor molidos
  • 1 y 1/ 2 cucharaditas de sal

Preparación:

En el vaso de la batidora, echa el caldo, las alubias, el aceite y el vinagre y bate hasta que tengas un puré.

Ahora, en un bol, pon el gluten, la harina de garbanzo, la levadura nutricional, el pimentón, el ajo en polvo, el orégano, el comino, el clavo y la sal y mezcla bien. No te olvides de mezclarlo, que este paso, aunque no lo parezca, es muy importante, porque si no, corres el riesgo de que el chorizo quede desparejo de sabor y de color.

Haz un volcán en el centro de la mezcla de gluten y añade el caldo. Mezcla con una cuchara de madera hasta que esté todo integrado y no quede harina en los bordes del bol. Luego amasa unos minutos para desarrollar el gluten (2 o 3) y deja reposar 5 o 10 minutos. Depende de la temperatura y la humedad que haya en tu cocina, puede que la parte de arriba se seque, así que, si no quieres que esto pase, tapa la masa con un paño o pon un poco de papel film en la superficie.

Prepara tu cocedor de vapor y divide la masa en 6 partes iguales. Moldea en forma de chorizo (tampoco te obsesiones con la forma) y envuelve cada chorizo en papel de aluminio, sin apretar, como si envolvieras un caramelo. Tienes que dejar un poco de aire en el envoltorio porque el seitán se expandirá. Ponlo en el cocedor de vapor 40 minutos, apágalo y deja reposar durante 30 minutos. Luego ya puedes desenvolverlo y usarlo.

Si vas a comerlo tal cual y no en guisos, recomiendo freírlo un poco, vuelta y vuelta con una pizca de aceite (sin empapuzarlo todo de aceite. Si vas a comerlo en guisos, también. Está más rico porque se seca un poquito, queda más crujiente y más doradito.

No queda con el color rojo subido, como el otro chorizo, que tenía 4 cucharaditas de pimentón y 4 de chile, que también da color, pero el sabor es riquísimo. Siempre se le puede meter más pimentón, aunque a mí así me parece que está perfecto para usarlo en un potaje o para comerlo picado con pasta y salsa de tomate.

Chorizo

Chai spice snickerdoodles – Galletas especiadas craqueladas

Las snickerdoodles son unas galletas que están rebozadas en azúcar y cuya superficie se craquela. Lo de chai viene porque es una palabra que se usa para referirse al té, a un té aromatizado con hierbas y especias. Estas galletas llevan una pizquita de clavo, cardamomo en cantidades industriales (industriales para mí), canela (que nunca está en cantidades industriales porque yo la amo locamenti) y jengibre. Estaba buscando galletas para el desayuno que no tuvieran aceite de palma y que estuvieran ricas. Una empresa complicada: cuando he mirado los ingredientes de las galletas en el supermercado, o tenían grasas vegetales (de palma, que suelen ser) o las que llevaban aceite de girasol eran sin sal, sin azúcar y casi sin galleta. Como desayuno en el trabajo, no me puedo llevar un trozo de pan. Porque a mí el pan por la mañana me gusta tostado. Y no voy a acarrear con el tostador, el tomate, el rallador… Así que rebusqué en mis chorrocientos libros de cocina vegana y eliminé (mentalmente) las que llevan margarina. Lo de experimentar con la stevia lo dejaremos para otra ocasión. Sí: la receta es de Isa Chandra Moskowitz, de su libro Isa does it, que no sé qué hacéis que no lo compráis. ¿Que coméis carne? ¿Y qué más da? ¿Vosotros sabéis lo ricas que están las galletas de esta señora? ¿Lo rica que está la comida entera de esta señora? Esta mujer es la mujer que consiguió que yo asara un pimiento, señores. Yo. Pimiento. Palabras antagónicas. Pues lo asé y me lo comí, porque venía en una receta suya. Eso sí: sin pimiento hubiera estado mucho mejor…

Ingredientes para 20 galletas bien hermosas:

Para el rebozado:

  • 55 gramos de azúcar
  • 3/4 cucharadita de cardamomo molido
  • 1/4 cucharadita de jengibre molido
  • 1/4 cucharadita de canela molida
  • Una pizca de clavo de olor molido

Para las galletas:

  • 108 gramos de aceite de girasol
  • 210 gramos de azúcar
  • 87 gramos de sirope de arce
  • 45 gramos de leche vegetal (yo usé de avena)
  • 2 cucharaditas de extracto de vainilla
  • 300 gramos de harina
  • 1 cucharadita de bicarbonato sódico
  • 1/4 cucharadita de sal
  • 1/2 cucharadita de canela molida

Preparación: 

Precalienta el horno a 180ºC y prepara dos bandejas con papel de hornear.

Para el rebozado:

Mezcla todos los ingredientes muy bien y ponlos en un plato hondo.

Prepara las galletas:

Echa el aceite, el azúcar, el sirope de arce y la leche en un bol. Ahora, bate con un tenedor (o con la batidora con el accesorio de varillas: no con las cuchillas. Regla nemotécnica: Varillas=batir. Cuchillas=triturar) hasta que todo esté maravillosamente bien integrado y no veas el aceite por un lado y el resto por el otro. Al menos bate vigorosamente durante un minuto. Hay una reacción química cuando el aceite y el azúcar se baten, así que no seas perezoso.

Añade ahora la vainilla. Mezcla bien.

Tamiza la harina, el bicarbonato, la sal y la canela. Agrégalos al bol con los líquidos y mezcla con un tenedor. Mezcla muy bien hasta que no haya restos de harina. Ahora, mete las manos en el bol, bien limpias. La masa no se pega.

Haz bolas del tamaño de una nuez. Yo tengo una cuchara de la de los helados, con una capacidad de 1 cucharada de masa y han salido unas galletas tremendas de grandes. Así que, si las haces a mano, no te pases añadiendo masa. Cuando hagas la primera bola, ponla en el plato hondo del rebozado. Aplástala con la mano (no, no va a quedar uniforme del todo: esto es casero y cada galleta sale de una manera o de otra). Ahora, ponla en la bandeja de hornear con el lado del azúcar especiado hacia arriba. Se despegan bien de las manos, aunque se deforman un poco: por eso cada una es de su padre y de su madre. Haz lo mismo con el resto de la masa. Sepáralas entre sí, las galletas, porque se expanden que no veas. Ya verás si necesitas más bandejas o menos: yo meto una bandeja cada vez y, si necesito más (que necesité otra para dos galletas que no iba a tirar), uso el mismo papel mientras se hornea la otra tanda.

Ahora: la receta de Isa Chandra dice: hornea de 10 a 12 minutos. Cada horno es un mundo y depende del tamaño de las galletas. Si son pequeñitas, con este tiempo tendrás suficiente. Tampoco importa demasiado, siempre que estén hechas, porque estas galletas tienen la particularidad de que, si las dejas poco hechas, están blanditas y, si las dejas hacerse un poco más, se quedan duras y crujientes. Yo no tengo problema porque me gustan de las dos maneras. Pero necesité 17 minutos, porque mi horno va a pilas… y porque cometí el craso error de no usar el termómetro del horno. Je. En fin.

Sácalas, déjalas reposar en la misma bandeja en la que se han horneado durante 5 minutos y luego pásalas a una rejilla para que se enfríen ya del todo.

Chai spice snickerdoodles – Galletas especiadas craqueladas

Berenjenas mogul

Esta es una salsa fuertecita para pasta, que está impresionantemente buena. Eso sí: el sabor fuerte se lo da el yogur, así que usad menos si no os gusta tanto. A mí me encantó tal cual está. La tomé del libro The gourmet vegetarian slow cooker. Yo la usé para unos macarrones de centeno integrales, pero creo que, como relleno de sándwiches o bocadillos, o con pan de pita, tiene que estar también buenísima… Mogul es un imperio del subcontinente indio, que existió hasta el siglo XIX.

Ingredientes para 5 raciones:

  • 1 cucharadita de semillas de comino
  • 6 clavos de olor enteros
  • 1 cucharada de jengibre fresco picado
  • 2 cucharaditas de ajo picado
  • 2 berenjenas pequeñas, peladas y cortadas en cubitos
  • 2 cucharaditas de garam masala
  • 1 cucharadita de cúrcuma molida
  • 1 cucharada de pimentón
  • 1/4 cucharadita de cayena (yo no le puse)
  • 800 gramos de tomates picados
  • 1/4 taza de cilantro fresco
  • 460 gramos de yogur de soja
  • 1 cucharadita de sal

Preparación:

En un molinillo de café o de especias, muele los clavos de olor y el comino hasta que sean polvo. Agrega el jengibre y el ajo y pícalos hasta que sea una pasta.

Pon la berenjena picada en la olla.

En un bol, mezcla la pasta de especias, el garam masala, los tomates, el pimentón, la cúrcuma y la cayena, si la usas. Ponlo encima de las berenjenas y remueve. Tapa y cocina en LOW durante 4 horas. La berenjena ha de quedar tierna.

Apaga la olla, quita la tapa y deja reposar 10 minutos. Agrega el yogur, remueve y añade cilantro fresco picado.

Berenjenas mogul