Hamburguesas ahumadas

Escucho a Frank Sinatra. Estoy escribiendo más que nunca en el blog. Cocino, escribo, veo series: solo me falta retomar el ritmo de lectura que tenía antes de caerme con todo el equipo y dejar de hacer todas las actividades que me gustaban (esto es lo que es una depresión). Leer es la que más me cuesta retomar, porque leer exige más esfuerzo. Me cuestan hasta los libros que me han ordenado que me lea (las recomendaciones de un psicólogo son órdenes y el mío está determinado a que me lea no sé cuántos volúmenes de terapia psicológica). Y sí: pasé los últimos días de mis vacaciones cerciorándome de que iba a tener mucha cena. Porque las hamburguesas (casi) siempre las dejo para la cena. Me pasa lo mismo con los purés. Cenar un puré calentito en otoño-invierno e irte a la cama con esa sensación reconfortante es de las mejores cosas de estas temperaturas, junto con rodear con las manos una taza de café.

Hay muchas hamburguesas con la misma base: y, si cambian las especias, cambia totalmente el sabor. Nunca desdeñéis el poder de unas cuantas cucharaditas de especias y hierbas que, ojo, siempre hay que usar con moderación. En este caso, menos es más.

Ingredientes para 10 hamburguesas (depende del tamaño):

  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 3 dientes de ajo muy picados
  • 360 gramos (2 tazas) de alubias carillas cocidas y escurridas
  • 300 gramos (2 tazas) de calabaza picada en cubitos pequeños
  • 145 gramos (1 taza) de guisantes frescos o congelados, pero descongelados ya
  • 160 gramos (1 taza) de cebolla picada en cubitos pequeños
  • 110 gramos (1 taza) de coliflor picada pequeña
  • 2 cucharadas de cebollino fresco picado
  • 1 cucharada de perejil fresco picado
  • 3 cucharaditas de levadura nutrcional
  • 2 cucharaditas de psyllium en polvo
  • 2 cucharaditas de pimentón dulce de La Vera
  • 1 cucharadita de sal
  • 1/4 cucharadita de humo líquido
  • Pan rallado, gluten, harina de garbanzos o de arroz o de avena o de trigo o lo que queráis, por si quedan húmedas

Preparación:

Calienta una sartén grande a fuego medio y luego, añade el aceite y deja que se caliente. Agrega la calabaza y sofríe, removiendo de vez en cuando, 20 minutos. Luego, añade la cebolla, la coliflor y los guisantes y sofríe 5 minutos más. Ahora, echa el ajo y sofríe 2 minutos más y luego, las alubias. Dale unas vueltas un par de minutos. Pasa el contenido de la sartén a un robot de cocina, pero no batas aún.

Echa la sal, el perejil, el cebollino, la levadura nutricional, el pimentón de La Vera, la sal y el humo líquido y espolvorea el psyllium. Ahora, pulsa. Hazlo a intervalos cortos porque no quieres un puré cremoso, quieres una hamburguesa que tenga textura. Ve raspando las paredes de vez en cuando para integrar todos los ingredientes.

Forma hamburguesas, calienta una sartén a fuego medio-bajo, agrega la otra cucharada de aceite de oliva, deja que se caliente y fríe las hamburguesas, por tandas, 15 minutos por un lado y 10 por el otro. Y ya están listas. Ya las puedes servir o congelar.

Si ves que te quedan húmedas, añade lo que quieras: pan rallado, pan rallado sin gluten, gluten… Hazlo de cucharada en cucharada para que vayas comprobando cómo va la masa. ¿Y cómo sé si están húmedas? Lo vas a saber, te lo aseguro, porque es que se deshacen cuando las vas a poner en la sartén. ¿Y cómo sé que ya están? Porque amasas y no se te caen, pero aún están húmedas, lo que te garantiza que queden jugosas. Sí, yo he sido de esas que ha puesto gluten a cascoporro y luego le ha salido una hamburguesa incomible (que se ha comido, de todas maneras, porque eso lo picas y ya tienes como carne picada para la pasta, pero buena no estaba).

Hamburguesas ahumadas

Hamburguesa granadina

Este año no he ido a Granada por el aniversario (el segundo ya) de tu muerte. Iba a ir después, pero me robaron la cartera. Con toda la documentación. La voy recuperando poco a poco. Tu hija mayor dejó de comer carne hace dos meses. Tu hijo menor hace bastante más: hasta se fue de campamento y pidió comida vegetariana. Se toman su dosis de B12 semanal, no te preocupes, y no se pierden una manifestación feminista, del Orgullo, antifascista o cualquier otra cosa: están tomando las calles más que nosotros y se enfrentan con los profesores y los compañeros si hace falta. Me hubiera gustado verte con todo eso, en casa y en el curro, mientras como palomitas.

Al final de mis vacaciones, que es cuando escribo esto, porque los días de diario no me da tiempo, cogí la cámara para hacer fotos de la comida y me encontré con la graduación de Miriam, el último día que te vi activo. Tenemos una foto juntos y no sé ni hacia dónde coño estás mirando y yo estoy desenfocada, pero la pondré en el salón, porque había berenjenas con melaza y alcachofas y piononos y yo no estuve contigo casi nada de tiempo porque tenía que conocer a los amigos de tus hijos, que estaban todos allí, pero nos reímos y estabas pendiente de cuando pasaban los camareros con los verdurajos para mí y te echo de menos todos los días.

Y, como siempre, te escribo. Aquí, en el periódico o en alguna libreta. Porque me jode que te estés perdiendo tantas cosas importantes y me jode no hacerte magdalenas de chocolate ni enseñarte a cocinar hamburguesas para los nuevos vegetarianos y futuros vegetarianos que tienes en casa. Que hasta Martina está reduciendo. Martina, AKA: «Vamos al Burger King, yo en un vegano no como, que esto está asqueroso. Vamos al Burger King. Quiero una hamburguesa. Yo voy a comer carne». Esa. Martina. Que, cada vez que suelta una bordería, yo le digo: «Es que eres igual que tu padre».

Así que aquí van, las hamburguesas granadinas. For you.

Ingredientes para 10 hamburguesas (depende del tamaño; las mías siempre son pequeñitas):

  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 300 gramos (2 tazas) de calabaza picada en cubitos pequeños
  • 160 gramos (1 taza) de cebolla picada en cubitos pequeños
  • 110 gramos (1 taza) de coliflor picada chiquitita
  • 145 gramos (1 taza) de guisantes, frescos o congelados (pero descongelados)
  • 360 gramos (2 tazas) de alubias carillas cocidas y bien escurridas
  • 4 cucharaditas de especias de Granada (a ver, que si no tenéis, no pasa nada: le ponéis la mezcla de especias que tengáis y ya está)
  • 2 cucharaditas de psyllium en polvo
  • 1 cucharadita de sal
  • Pan rallado, gluten, harina sin gluten, harina de garbanzos, de avena, de arroz o lo que queráis por si acaso quedan húmedas

Preparación:

Calienta una sartén grande a fuego medio. Cuando esté caliente, añade el aceite y deja que se caliente a la vez. Luego, echa la calabaza y sofríe 20 minutos, hasta que esté blandita. Agrega la cebolla, la coliflor y los guisantes y dale unas vueltas durante 5 minutos más. Ahora, incorpora las alubias y sofríe un par de minutos. Ponlo todo en un robot de cocina, pero no batas.

Añade la sal y las especias. Espolvorea el pysillium por encima y pulsa, a intervalos cortos, hasta que todo se pique bien. No quieres un hummus ni puré: quieres hamburguesas, así que no lo batas. Ve raspando las paredes de vez en cuando. Forma hamburguesas. Si ves que te quedan húmedas, que puede que te ocurra, añade la harina que quieras, con gluten o sin gluten, dependiendo de si eres celíaco o no.

Ahora, calienta la misma sartén y la otra cucharada de aceite y sofríe las hamburguesas 15 minutos a fuego medio-bajo (yo las pongo al 3 en una vitrocerámica que va del 1 al 9). Luego, dales la vuelta y tenlas 10 minutos. Y ya las puedes servir.

Yo me las como así y por eso hago la foto así, porque algún día me quitaré los tropecientos kilos que me sobran. Esta es la razón de que no haga una fotografía de una hamburguesa como mandan los cánones: con su bollo de pan, sus verduras por dentro, sus salsas, sus patatas fritas. Yo, lo más que hago, es dividir una rebanada de pan integral por la mitad, una vez tostado, echarle una mijina de mostaza, ponerle la hamburguesa y cebolla cruda y p’adentro. Qué se le va a hacer. Así es mi vida.

Pero, cuando las hagamos en tu casa, van a ir con todos los aperos. He dicho.

Hamburguesa granadina

Hamburguesa de alubias y lentejas con calabaza, coliflor y zanahoria

Hamburguesa y tenedor de gatito

La primera frase. No todos nos inventamos (ojalá) un «Call me Ishmael» o un «Nació con el don de la risa y la certeza de que el mundo estaba loco» o un «En la ciudad había dos mudos y siempre estaban juntos». Quizá pegue más, para un blog como este, el de «Escribo esto sentada en el fregadero de la cocina», pero se le ocurrió a Dodie Smith antes que a mí y mi fregadero está como para sentarse en él. Sí: ahora tengo un cajón del congelador entero llenito de hamburguesas y varios tuppers de albóndigas; es decir, cena para dos regimientos. No sé calcular cuánto tardo en cocinar, cuánto me entretengo y cuánta verdura he de comprar en la frutería y, por primera vez, me ha ocurrido que tengo muchas hamburguesas para las cenas… pero poco para las comidas.

He leído 800 capítulos de libros sobre «Cómo planificar correctamente la compra y la cocina». Sin resultado. A mí toda verdura me parece poca. Así que luego me paso cocinando (y con un poquito de ansiedad, porque yo lo que quiero es acabar y sentarme) los 15 kilos de coliflor, calabaza, zanahorias, calabacines y guisantes que he comprado… y los tres kilos de alubias que cocí.

Están saliendo muchas hamburguesas en el blog y veréis que la base es la misma: guisantes, coliflor, calabaza, zanahoria. Era lo que tenía en casa y lo que tenía que gastar. Lo bueno es que, teniendo la misma base, si se varían las especias, las hamburguesas saben completamente distintas y hasta tienen otro color. Allá vamos:

Ingredientes para 10 hamburguesas (depende del tamaño que las hagáis):

  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 150 gramos (1 taza) de calabaza picada en cubitos pequeños
  • 150 gramos (1 taza) de zanahoria picada en cubitos pequeños
  • 160 gramos (1 taza) de cebolla picada en cubitos pequeños
  • 145 gramos (1 taza) de guisantes frescos o congelados (y descongelados)
  • 110 gramos (1 taza) de coliflor picada pequeña
  • 160 gramos (1 taza) de alubias pintas cocidas y bien escurridas
  • 200 gramos (1 taza) de lentejas cocidas y bien escurridas
  • 2 dientes de ajo picados
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharada de cebollino fresco picado
  • 1 cucharada de perejil fresco picado
  • 4 cucharaditas de levadura nutricional
  • 2 cucharaditas de salsa de soja
  • 2 cucharaditas de psyllium en polvo
  • gluten o harina de arroz, avena o garbanzo por si acaso

Preparación:

Calienta una sartén a fuego medio. Cuando esté caliente, añade 1 cucharada de aceite de oliva. Deja que se caliente y echa la zanahoria y la calabaza en la sartén. Dale unas vueltas y deja sofreír, removiendo de vez en cuando, durante unos 20 minutos, hasta que estén blanditas y doradas. Agrega los guisantes, la coliflor y la cebolla y sofríe, removiendo de vez en cuando, de 5 a 7 minutos, hasta que la cebolla esté dorada. Agrega el ajo y dale vueltas durante un minuto, hasta que desprenda el aroma. Luego, echa en la sartén las alubias y sofríe un par de minutos más. Ponlo todo en el bol del robot de cocina, pero no batas aún.

Añade la salsa de soja, el perejil, el cebollino, la levadura nutricional y la sal. Espolvorea el psyllium en polvo. Pulsa a intervalos cortos: no quieres hacer un puré, sino que quede textura: tendrás que ir quitando la tapa del robot y raspando las paredes con una espátula de silicona para integrarlo todo bien. 

Forma hamburguesas. Yo hago una bola con 1 o 2 cucharadas de masa y las aplasto entre las manos. Calienta una sartén con la otra cucharada de aceite y fríelas, a fuego medio bajo (yo lo pongo en el 3 de una vitrocerámica que va del 1 al 9) durante 15 minutos. Dales la vuelta y déjalas 10 minutos más.

¿Y si quedan húmedas? 

Pues si quedan húmedas, tenéis la opción de añadir gluten (de cucharada en cucharada) y amasar con las manos. También podéis añadir pan rallado sin gluten, si sois celíacos, o harina de avena, de arroz o de garbanzo: cualquier cosa que quite la humedad. La humedad depende de si las legumbres estaban bien secas: se pueden secar poniéndolas en una bandeja forrada con papel de cocina durante media hora. Ponéis otro papel de cocina encima y dejáis que el papel haga su trabajo: han de estar en una sola capa: ese es el truco que dan todos los libros, pero yo paso de ensuciar bandejas, así que siempre tengo a mano gluten o harinas por si acaso. 

Hamburguesa de alubias y lentejas con calabaza, coliflor y zanahoria

Albóndigas verdes de guisantes y carillas

Las albóndigas son verdes porque llevan guisantes, claro está, y los guisantes le dan un colorcillo vivo a todo.

«Aproximadamente, la mitad de lo que recordamos, es inventado». Fue Ricardo quien, en el SAVECC, me dijo esta frase cuando yo le conté que había estado, seguro, segurísimo, en la Feria del Libro de Madrid con mi amigo Pablo el pasado año y que David tenía unos calzoncillos azules con listas amarillas formando cuadros. Esos dos recuerdos permanecen vívidamente en mi cabeza. Y son falsos.

Quizá sea por eso por lo que me fascinan las obras que reflexionan sobre la memoria personal, los recuerdos, las reescrituras, sobre cómo construimos.

El fin de semana que hice todas estas albóndigas y hamburguesas, el viernes 11 de octubre, abrí el ordenador y apareció una foto de mi padre conmigo y mi prima Melele de la mano: tendría yo tres años o así. Luego, puse la cámara para fotografiar, cogí una tarjeta, saltó un aviso: «Tarjeta llena» y revisé. Eran las fotos de la graduación de Miriam, la hija mayor de Jandro, cuando Jandro vivía. Días antes me había llamado para decirme que su hija me quería invitar, que si yo podía hacer de él en caso de que él no pudiera asistir. Pero estuvo. Al final estuvo.

Tengo poquísimas fotos con él. Y en una en la que estamos los dos juntos yo estoy horrorosa.

Qué día más bonito de mayo

Por la noche de ese viernes apareció alguien con quien no hablo desde hace diez años.

Soy experta en relaciones fugaces. Relaciones fugaces que yo no pretendo fugaces, pero que lo son. Siguen siempre el mismo patrón. Llega un tío (siempre es un tío), habláis, te cuenta algo que no le ha contado a nadie, se va. Luego yo me quedo meses pensando qué habrá pasado o qué he hecho mal o si es que ahora la intimidad hace que se mueran de la vergüenza, porque suele ser gente brillante pero que confía poco en los demás, solo mantiene charlas relacionadas con el trabajo o con… ¿los podemos llamar «hechos intelectuales» -carrera, cine, libros, ensayos, teatro, música-?

Yo solo le dije «Hola». Ni sé qué pasó ni lo quiero saber a estas alturas porque, además, temo que, cuando lo conocí, cuando me contó, cuando se fue, yo estaba, como siempre, con depresión. Y sin asertividad. Y sin otras quinientas habilidades de relación.

A veces pienso: «Si hablara con sus amigos, le dirían que soy muy maja» (tenemos amigos comunes, con los que, a diferencia de lo que ocurrió aquí, sí me he ido de cañas, a cenar y a desayunar). También pienso que diez años no son nada y una semana parece un siglo.

Y que no quiero más relaciones así, pero cómo detectar si son así, si siempre me doy cuenta tarde.

Lo que da de sí un viernes cocinando cuando estás sola en casa y lo surrealista que se puede tornar no lo sabe nadie.

Pero al menos comí albóndigas verdes. Y gazpacho. Y comencé a ver Bo Jack Horseman. Se viene hilo de Ris sobre esta serie.

Pinchad en algún punto debajo del @rpascualverdu porque los hilos no se copian enteros y, después de unos 20 intentos, ya desisto

Vamos con las albóndigas, que me enrollo.

Ingredientes para 4 raciones:

  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 4 dientes de ajo muy picados
  • 300 gramos (2 tazas) de patatas peladas, lavadas y cortadas a cuadraditos
  • 320 gramos (2 tazas de alubias carillas) cocidas y bien escurridas
  • 3 cucharaditas de las hierbas que queráis. Yo le puse all-purpose seasoning, que compré en iHerb cuando iHerb no tenía tantísimo gasto de envío.
  • 145 gramos (1 taza) de guisantes desgranados o congelados, pero descongelados
  • 1 cucharadita de sal
  • 2 cucharaditas de psyllium en polvo
Son albóndigas extraterrestres…

Preparación:

Calienta una sartén a fuego medio. Cuando esté caliente, añade 1 cucharada de aceite. Deja que se caliente (sí, la cocina va de dominar el calor) y añade las patatas. Deja sofreír unos 20 minutos, removiendo y dando vueltas de vez en cuando. Luego, añade la cebolla y los guisantes y tenlos 5 minutos, también removiendo de vez en cuando. Añade el ajo y saltea 1 minutito más y ahora, echa las alubias. Remueve bien durante una par de minutos y ponlo todo en un robot de cocina, pero no batas aún.

Ahora, en el robot, añade las hierbas, la sal y espolvorea el psyllium en polvo. Bate un poco, raspa las paredes y así. No quieres un puré, sino que conserve textura. Cuando esté todo integrado, pon a calentar otra sartén con otra cucharada de aceite a fuego medio-bajo. Luego, ve formando albóndigas (o hamburguesas) y sofríelas, dándoles vueltas de vez en cuando para que se doren por todos lados, durante 15 minutos.

Si haces hamburguesas, fríelas 15 minutos por un lado y 10 por otro, siempre también a fuego medio-bajo. Mi vitrocerámica es del 1 al 9 y yo lo pongo en el 3, para que os hagáis una idea.

Les podéis poner una salsa de tomate o de almendras con vino o lo que queráis. También se pueden comer solas, obviamente, porque están muy jugosas.

Albóndigas verdes de guisantes y carillas

Hamburguesas de garbanzos y guisantes

He tenido, a menudo, varios problemas con las hamburguesas vegetales, cuyos ingredientes han de estar bastante secos para no ponerte ahí a echar gluten, avena, copos de centeno o pan rallado a cascoporro. Desde que descubrí la plantilla de Heather Crosby, en su libro Pantry to plate, soy feliz. Muy feliz. Sí, llevan un ingrediente raro: psyllium en polvo. Yo se lo pido a Cristina, de Vegan Place. Si no lo tiene listado en la página, os lo solicita al distribuidor. Se usa como se utilizaría el huevo, pero es mucho mejor amalgamante. Si usáis semillas de lino mezcladas con agua o cualquier otra cosa, tened en cuenta que os puede quedar más líquida y necesitaréis algún aglutinante más.

¿No os gusta ese guisantito que quedó entero ahí, a un lado? Qué mono es. Qué ricos están los guisantes. Qué versátiles son. Qué de todo. Iba a poner que se hacen en nada, pero no: hay que remojar los garbanzos, ponerlos a cocer, freír cosas durante media hora o así… Sin embargo, en la vida hay que comer y a la cocina hay que invertirle tiempo. Es una cuestión de supervivencia y de cuidado de una misma y del entorno: buscar ingredientes locales y de temporada (ejem: los guisantes son congelados), comprar en pequeños comercios, buscar un grupo de consumo para las verduras, comprar plantas aromáticas y rezar para que no se te mueran… Esas pequeñas cotidianeidades de la vida.

Ingredientes para 5 hamburguesas grandes:

  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 3 dientes de ajo muy picados: los míos son enormes. Esto va en gustos: le podéis poner o no, de 0 (jijiji) a 5 dientes de ajo.
  • 1 cucharadita de sal (o al gusto: probad la masa)
  • 1 taza (160 gramos) de cebolla muy picada
  • 2 tazas (300 gramos) de patatas peladas y a cuadraditos
  • 1 taza (150 gramos) de guisantes frescos o descongelados. 
  • 2 tazas (300 gramos) de garbanzos lechosos cocidos
  • 1 cucharada de cebollino fresco picado
  • 1/2 cucharadita de tomillo fresco picado
  • 1/2 cucharadita de perejil fresco picado
  • 2 cucharaditas de psyllium en polvo
  • 1/4 cucharadita de chile chipotle en polvo
  • 1 cucharada de mostaza de Dijon
  • 1/2 taza (120 gramos) de tomates secos. Los míos eran en aceite de oliva virgen extra porque no encontré tomates secos sin aceite. Lo que hice fue escurrirlos bien. Pero usadlos sin aceite, mejor.

Preparación:

Pon una sartén grande de paredes altas a fuego medio. Una vez que esté caliente, añade 1 cucharada de aceite. Deja que se caliente también (sí: la cocina va de dominar el calor) y agrega las patatas. Deja cocinar, removiendo de vez en cuando, durante 20 minutos o hasta que las puedas pinchar con un tenedor y las traspases bien, pero aún estén firmes.

Incorpora la cebolla y sofríe 5 minutos más, removiendo. Ahora, añade el ajo y saltea 1 minuto. Echa los guisantes y los garbanzos y tenlos un par de minutos más.

Pásalo todo a un robot de cocina, pero no batas aún. Añade el tomillo, el cebollino y el perejil y espolvorea el psyllium. Espolvoréalo por todas partes, no lo pongas de golpe. Ahora, espolvorea también la sal y el chipotle en polvo y añade los tomates secos y la mostaza.

Bate, con toques cortos. Tendrás que parar la máquina varias veces para ir integrando la mezcla, porque no quieres un puré, quieres textura, pero que esté todo picado a trozos uniformes. Algún guisante, como me ha pasado a mí, te puede quedar entero, pero no importa.

Forma hamburguesas: el tamaño depende de vosotros. Yo las hago grandecitas y así me como una de cena con una ensalada o gazpacho o un sofrito de verduras o lo que sea y voy que me mato.

Calienta una sartén a fuego medio y agrega la otra cucharada de aceite. Una vez que el aceite esté caliente, las pones 15 minutos por un lado y luego les das la vuelta con la ayuda de una espátula y las pones otros 10-15 minutos por el otro. Ya están listas. Se pueden congelar. Luego las descongelas en el frigorífico y las calientas como te venga en gana (sartén, microondas, lo que quieras) y ya tienes comida lista.

Hamburguesas de garbanzos y guisantes

Salteado de verduras para noodles

Yo, que soy así de divertida, llevo seis años con el blog; es decir, cocinado de forma frecuente (en algunas épocas más, en otras menos) y luego descubro, leyendo, cuántas cosas hago mal. Por ejemplo, hay que dejar calentar la sartén primero un ratito y luego añadir el aceite y dejar calentar el aceite y agregar la comida. Porque la cocina, dice Mark Bittman, se basa, sobre todo, en dominar el fuego. Total, que ahora intento hacerlo mejor. Y calentar.

Una de mis nuevas adquisiciones ha sido el libro de Bosh!, que lo peta con sus vídeos en la red y que hacen cosas muy gochas para tener muchos amigos a los que invitar y que no sean alérgicos a los gatos, como la mayoría de los míos. Así que comencé por un salteado para añadirle, después, unos noodles. O spaguetti. O cualquier otro tipo de pasta que queráis. Y así aproveché para probar un maravilloso wok tamaño catedral que me ha regalado mi madre y que estrené con esta receta.

Salteado de verduras
Salteado de verduras

Ingredientes para 4 raciones:

  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 2 dientes de ajo muy picados
  • 350 gramos (más o menos) de verduras. Yo puse:
    • 160 gramos de brócoli cortado en flores y cocidos al vapor 7 minutos
    • 150 gramos de judías verdes y cocidas al vapor 7 minutos
    • Unas puntas de espárragos que tenía por ahí
    • 1/2 cebolla pequeña
    • 170 gramos de zanahorias cortadas en tiras finas y largas. Como veis, las medidas no dan 350 gramos, sino algo más, pero era lo que tenía por casa.
  • 320 gramos de guisantes congelados, descongelados y cocidos al vapor 7 minutos
  • Para la salsa:
    • 3 dientes de ajo muy picados
    • 1 cucharada de azúcar moreno
    • 2 cucharaditas de maicena
    • 100 ml de caldo vegetal
    • 3 cucharadas de salsa de soja
    • 1 cucharada de vinagre de arroz

Salteado de verduras para noodles
Salteado de verduras para noodles

Preparación:

Bate los ingredientes de la salsa en un cuenco con la ayuda de un tenedor.

Pon un wok a fuego medio y espera que se caliente un poco (un minuto o así) y añade el aceite. Agrega el ajo y dale unas vueltas medio minuto. Añade las verduras y saltea. Un salteado consiste en no parar de remover (a ver, puedes parar un poco, pero hay que remover muy a menudo) durante unos minutos: los minutos depende de lo duras o blandas que os gusten las verduras. A mí me gustan duritas, pero hay verduras mucho más duras que, si las pones crudas, no se hacen, así que hay que cocerlas al vapor, al igual que los guisantes (que no son verduras: son legumbres y, por ende, proteínas).

Añade la salsa y saltea hasta que se evapore un poco. Prueba de sal, porque si usas salsa de soja baja en sodio, como yo, puede que quede sosillo. Puedes cocer noodles, en agua salada hirviendo el tiempo que marque el paquete y los echas también en el wok y a comer. Yo, como congelo las cosas, los noodles los hago en el momento. Obviamente, si sois celíacos, escoged noodles sin gluten.

 

Salteado de verduras para noodles

Pasta con «Esto no es un queso cremoso»

Yo me comí el bote en una sentada nada más abrirlo. Lo puse en una tostada, a pelo, no tan bonito como la foto que adjunto, y a desayunar. El resto lo usé en un plato de pasta. 

Se llama «Esto no es un queso cremoso» y es de Mommus. Ya escribí aquí mismo sobre su «Esto no es un queso camembert«. Es una maravilla. Y este también: os lo digo yo, que era totalmente adicta a los quesos crema. Se hacen también dejando que un yogur de soja pierda el suero, como explica CreatiVegan. Pero este es de anacardos. Y yo lo compro en Vegan Place, que es donde compro toda mi comida vegana, que para algo es la tienda de mi amiga Cristina.

Foto de Peace Love Vegan

¿Qué le pega a un queso cremoso para cocinar? Pues pasta. Yo compro pasta de Spiga Negra, que también la vende Vegan Place y que es de una pequeña empresa de dos hermanos, completamente respetuosa con el medio ambiente y que lo hacen todo ello: desde sembrar el grano hasta hacer la pasta. Su proyecto me encanta y lo apoyo. 

Esta foto ya sí es mía.

Ingredientes para 6 raciones:

  • 150 gramos de puerros limpios y en rodajas
  • 200 gramos de zanahorias picadas en cuadraditos
  • 250 gramos de calabacín picado en cuadraditos
  • 400 gramos de guisantes, frescos o congelados pero descongelados
  • 2 dientes de ajo muy picados
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • sal al gusto
  • 270 gramos de pasta (esto va al gusto, la verdad, pero recordad que hay que comer verduras con pasta y no pasta con verduras: es decir, el grueso del plato ha de ser la verdura y no la pasta). Podéis usar pasta sin gluten.
  • 170 gramos de Esto no es un queso cremoso
  • 180 ml de agua
  • pimienta negra recién molida

 

Preparación:

Cocer los guisantes al vapor unos 8 minutos hasta que estén tiernos. Mientras tanto, pon el agua de la pasta a cocer. Yo usé spaguetti y tardan también 8 minutos. 

En una sartén grande, calienta el aceite de oliva y añade el puerro con un poco de sal. Sofríe 5 minutos. Luego, agrega el ajo, dale unas vueltas 30 segundos y añade las zanahorias. Tenlas 10 minutos, removiendo de vez en cuando, y echa el calabacín. Sofríe otros 10 minutos. Agrega los guisantes cocidos al vapor y dale unas vueltas unos minutitos más (dos o tres). 

Mientras la verdura se hace, bate el no queso cremoso con agua (yo usé 180 ml). Este queso es muy espeso, así que vosotros tendréis que ver cómo os gusta la salsa de espesa. Yo soy de las de salsas para enfoscar, pero os puede gustar más suave. Id probando. 

Añadid la salsa, cocer dos o tres minutos y probad de sal. Si hace falta más, añadid algo más.

Cuando la pasta esté, añadidla a la sartén con dos o tres cucharadas del agua de cocción. Ya solo falta un toque de pimienta negra y listo.

Tabla de nutrientes de la receta

 

Pasta con «Esto no es un queso cremoso»

Guisantes con bacon de tempeh

Guisantes con tempeh
Guisantes con tempeh

Ya me hacía falta a mí un fin de semana en casa, sin hacer nada más que cocinar, leer, dormir la siesta a deshora y estar con mis gatos. Los pasados han sido matadores: muy bonitos, llenos de poesía, llenos de amigos, llenos de lágrimas también por algunas despedidas, pero sin parar de comer fuera, sin parar de dormir fuera, sin parar de ver otras ciudades. No me recuerdo haber sido casera antes de que Coyote, Huck, Brea y Ororo llegaran a mi vida. A mí la casa se me caía encima. Ahora ya no. Ahora me gustan mi sofá, mis libros, mi ordenador, mi cámara, mi trípode y mi familia peluda. Y descansar. Porque los siguientes fines de semana no sé qué me deparará el futuro.

Sí que hay novedades. He retomado las clases del coche. Yo tengo un carnet de conducir que se me caducó a los diez años sin haberlo usado en la vida. Cuando vino Cristina a verme, me convenció de que diera clases. Y eso es lo que he hecho. Tengo que aprender a mirar. A observar bien los carriles y los retrovisores. Pero yo, que el primer día pensaba que iba a descubrir que eso no era para mí, me encontré bien tranquila y feliz en la autovía. También tengo al mejor profesor de toda Extremadura, que es Antonio Zafra. Ya iremos viendo cómo se da la conducción, pero, lo confieso, estoy muy ilusionada. Tengo la Semana Santa libre entera, por primera vez en mi vida, y no podré viajar porque no tengo un duro, pero estoy ilusionada igual.

Como me quedé en casa, cociné. E hice, en la MyCook, estos guisantes. Que están bien ricos. Adoro los guisantes.

Guisantes con tempeh
Guisantes con tempeh

Ingredientes para 6 raciones de las mías:

  • 500 gramos de guisantes congelados. Déjalos descongelar.
  • 70 gramos de aceite de oliva virgen extra
  • 180 gramos de cebolla cortada en cuartos
  • 150 ml de agua
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 120 gramos de bacon de tempeh desmenuzado

Guisantes con tempeh
Guisantes con tempeh

Preparación:

Calienta el aceite en la MyCook durante 1 minuto a 120º C velocidad 1.

Añade la cebolla y sofríela durante 6 minutos a 120ºC y velocidad 1.

Pon la mariposa en las cuchillas. Aprovecha para bajar la cebolla de las paredes con ayuda de una espátula de silicona.

Agrega los guisantes, el agua y la sal y programa 15 minutos a 100º C y velocidad 2.

Incorpora el bacon de tempeh y sofríe 5 minutos a 100º C y velocidad 2.

Así queda con líquido, ojo. Se puede comer con él o sin él. Yo lo cuelo a veces y otras veces he usado el líquido para cocer un poquito de arroz integral (mezclándolo con agua: una parte de arroz, tres de agua y 20 minutos cociendo). Los guisantes son una magnífica fuente de proteínas y el tempeh ni os digo, así que unos hidratos de calidad y una ensalada o un puré y una fruta y ya tenéis una comida bien rica.

Guisantes con bacon de tempeh

Curry de garbanzos, guisantes, pasas y zanahorias

Como no puedo tomar mucho picante, hago las recetas de curry como me parece, con una mezcla de especias (tipo curry, claro) que es bastante suave. Y sin guindillas, chiles, pimienta y demás. La receta la tomé de 1000 vegan recipes, pero hice con ella lo que quise, porque la original lleva chiles y patatas y, como yo cocino para congelar, no le eché las patatas. Pretendo servirlo con arroz basmati o arroz integral, de todos modos…

Para 5 personas.

Ingredientes:

  • 1 cucharada de aceite de pepitas de uva
  • 1 cebolla mediana, picada
  • 2 zanahorias medianas, picadas
  • 2 dientes de ajo, picados (yo lo hago con un prensador)
  • 1 cucharadita de jengibre fresco picado
  • 1 cucharada de curry en polvo, picante o suave, como prefiráis
  • 1/2 cucharadita de comino molido
  • 1/2 cucharadita de coriandro molido
  • 1 taza (230 gramos) de agua
  • 800 gramos de garbanzos cocidos y escurridos
  • 150 gramos de guisantes (los usé congelados: hay que dejarlos descongelar primero)
  • 1 lata de leche de coco (baja en grasa, en mi caso)
  • 80 gramos de pasas
  • 1 cucharadita de azúcar (o su equivalente en stevia)
  • sal

Preparación:

En una olla grandecita, calienta el aceite a fuego medio. Agrega la cebolla, las zanahorias y el ajo. Tapa y cocina hasta que estén suaves, unos 10 minutos.

Agrega el jengibre, el curry, el comino y el coriandro y cocina, sin tapar, durante algo más de un minuto, removiendo continuamente. Agrega el agua, lleva a ebullición y luego baja el fuego: cocínalo así, con la tapa puesta, durante 20 minutos.

Añade ahora los garbanzos, los guisantes, la leche de coco, las pasas y el azúcar o endulzante. Agrega sal al gusto. Lleva a ebullición y luego baja el fuego para ponerlo a fuego lento. Cocina así durante 20 minutos, sin tapar, porque queremos que el líquido se evapore y quede espesito. Si deseas que quede mucho más espeso, puedes batir un poco de los garbanzos con las verduras y algo del caldito en la batidora y agregarlo a la olla. Otra opción es disolver una cucharadita de Maizena (almidón de maíz) en una cucharada de agua y agregarlo a la olla, removiendo. Sirve.

Curry de garbanzos, guisantes, pasas y zanahorias