Thai Tom Yum de tempeh

Con la cocina podemos hablar de política también. Cuando Israel y Ángel se fueron a Thailandia, me trajeron, entre otras muchas cosas de comer, especias para Tom Yum. El tom yum, realmente, es una sopa. Esas especias no las reconozco. Sé que hay galanga, hierba limón seca, guindillas, hojas de lima kaffir, pero también una especie de tronco grande que desconozco. Supongo que podéis encontrarlas en tiendas de especias (como Semilla y Grano en Badajoz o Spicy Yuli en Madrid). Aquí, la cocinera Kwan Honsai cuenta más sobre esta sopa. Ojo: es de marisco, que a mí me gusta advertir de las cosas. Pero podéis ver qué especias le tenéis que echar.

Yo no quería sopa, que esto es Extremadura y es verano y es el infierno y mi cocina más porque tengo que cerrar las dos puertas para evitar que Huck se suba a la vitrocerámica encendida: él es así: el olor de la comida le encanta y mete el morro en todas partes. Así que herví las especias en leche de coco, algo que vi hacer a no sé quién, y las colé y se las eché a una mezcla de verduras de temporada que había comprado en la frutería. Como proteína, tempeh. El tempeh no le gusta a mucha gente, cosa que no comprendo (Cristina, te estoy mirando a ti).

A mí me fascina su versatilidad. Vale para currys, estofados, ensaladas, sopas, entrantes, patés y cualquier cosa que os podáis imaginar. Así que, inspirada por el programa Ugly delicious, al que estoy enganchadísima (de nuevo: salen animales muertos a cascoporro), me puse a cocinar…

Ingredientes para 5 raciones:

  • Una lata de leche de coco de 400 ml
  • Especias para Thai Tom Yum
  • 4 cucharadas de aceite de oliva
  • 270 gramos de zanahorias peladas y picadas en cuadraditos
  • Un bote de bambú (peso neto: 180 gramos)
  • 25 gramos de setas shiitake secas
  • 300 gramos de calabaza cacahuete picada en cuadraditos
  • 500 gramos de tempeh cortado en cuadraditos
  • 2 dientes de ajo pelados y picados finos
  • Una cebolla pelada y picada en cuadraditos
  • Un trozo de jengibre del tamaño de un pulgar pelado y picado fino

Preparación:

Calienta una olla a fuego medio y, en otro fogón, una sartén grande. En un tercero, pondrás la leche de coco a hervir a fuego suave con las especias de Tom Yum. 

Cuando la olla y la sartén estén calientes, es hora de trabajar. En la sartén, agrega dos cucharadas de aceite de oliva y, una vez caliente, añade el tempeh para que se dore. Tarda unos 10 o 15 minutos. Procura remover de vez en cuando. Para que el tempeh esté menos amargo, lo puedes cocer antes 10 minutos al vapor. A mí me gusta tal cual y a veces lo cuezo y a veces no. 

En la olla, calienta dos cucharadas de aceite de oliva y, cuando esté caliente, añade la cebolla. Deja dorar 5 minutos. 

Mientras tanto, pon agua a hervir, echa las setas shiitake secas en un bol y cúbrelas de agua caliente. Pon un plato encima y déjalas ahí diez minutos. Luego, sácalas con una espumadera y deja que se enfríen. Esa agua la puedes colar para aprovecharla en caldos. Cuando estén más o menos frías, pícalas. 

Agrega el ajo y el jengibre a la olla y da vueltas durante 30 segundos. Luego, añade la cebolla y la zanahoria y deja pochar, a fuego lento, de 10 a 15 minutos. Remueve de vez en cuando.

Incorpora las setas picadas y el bambú y saltea dos o tres minutos.

Ahora, añade la leche de coco que tenías cociendo con las especias y desglasa la olla si hay algo pegadito al fondo. El tempeh ya debería estar más que dorado. Agrégalo también a la olla y tapa. Cuece 10 minutos y ya está listo. 

 

 

Thai Tom Yum de tempeh

Puré de calabaza y zanahoria con leche de coco

El 27 de octubre, con los nervios de los primeros encuentros, por las calles de Madrid caminó, hasta llegar a la librería Lé, o a donde fueran antes, el chico que no sabía querer ni cuidar después de haberse hecho al menos 6 u 8 horas de viaje para querer y cuidar. El mismo del no me abraces y no me toques se fue a abrazar y a tocar a Madrid y demostró que sí sabe querer y sí sabe cuidar y sí sabe tocar y abrazar y es capaz de gestos grandilocuentes cuando alguien le importa y cuando alguien le interesa.

Ese alguien nunca fui yo. Ni por los textos que le escribí en una libreta, ni por las veces que compartí lo que hacía: fotos, poemas, libros, entrevistas. Yo compartía, pero nunca sellé nada: ni un gracias por darme un contacto, por ayudarme a maquetar, a corregir día tras día cinco veces seguidas los mismos textos, por llevarme aquí y allá, por aquella foto con Gamoneda, por escuchar y escuchar y escuchar, no voy a poner una foto tuya en Facebook, no voy a leerte, no me gusta que me toquen, yo no sé cuidar.

Hasta que descubrí que sí sabía pero no quería porque no se cuida a un instrumento. Un instrumento se usa y se guarda o se usa y se tira. No es más que un objeto y no vale nada. Por muy funcionales que sean, las cosas no existen. Son solo cosas.

El objeto llora durante una semana todos los días y a todas horas desde que se da cuenta de que el sujeto sí que sabe cómo cuidar y sí que sabe cómo querer y sí que sabe demostrarlo con muchos transportes y mucho dinero. El objeto no duerme bien. El objeto se devasta. El objeto no quiere salir de casa, pero sale y va a una gala que debería haber sido bonita pero llora de nuevo por la noche y se va. No quiere cocinar, pero cocina. Quiere comerse todas las tartas de zanahoria de la tierra, pero hace purés, porque tiene que adelgazar porque el objeto sabe que no es bonito y que no vale nada y que lo mismo si adelgaza puede ser más bonito o por lo menos no ser tan feo. Y deja de escribir y luego escribe porque escribir es la mejor manera que tiene de sacarse el dolor. Escribir y los amigos: Cristina, Chema, Israel, Ángel, Chose, Pupe, Julio, David, Pablo. Y compra verduras y pela calabazas y pone aceite a calentar a fuego medio y congela tuppers e intenta calmar las taquicardias e intenta no llorar todos los días. Y hace purés y se inventa una sopa pero no tiene ganas de hacer las fotos porque no sabe qué contar porque nada de lo que ha escrito ha servido de mucho y también tiene miedo de quedarse siempre así, porque ya ha pasado mucho tiempo.

Así que hace un puré y compra soja texturizada y cocina aunque no tenga ganas y llena los dos congeladores porque noviembre es el mes de su fin de año y porque hay que comer y es mejor no sentirse pesada y no jugársela con la colitis ulcerosa.

Y cualquier cosa caliente en invierno y cualquier cosa con calabaza, zanahoria y leche de coco está rica.

Ingredientes para 5 raciones grandes:

  • 1 kg de calabaza cacahuete pelada y picada en cuadritos
  • 1 cebolleta mediana a cuartos (la mía pesaba 120 gramos)
  • 2 dientes de ajo pelados y sin el germen
  • 300 gramos de zanahorias peladas y picadas a cuadritos
  • Un bote de 400 ml de leche de coco
  • Un trocito de jengibre pelado
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cucharadita de sal
  • 60 ml de agua

Preparación:

Calienta el aceite 1 minuto a 120º C y velocidad 1. Agrega la cebolla, el jengibre y el ajo y programa 5 minutos a 120º C y velocidad 1.

Ahora tendrás que picar en tandas la zanahoria y la calabaza, porque es mucha cantidad. Pícalas a velocidad 5 durante 1 minutos. Luego, añade el agua y programa 5 minutos a 100º C y velocidad 1, que así se sofríen/cuecen y se pican más.

Añade la leche de coco y programa 15 minutos a 120º C y velocidad 3.

Haz puré con unos toques de Turbo y listo.

No tengo MyCook:

Pon una cacerola grande a calentar a fuego medio y añade el aceite. Cuando el aceite esté caliente, agrega la cebolla y sofríe 5 minutos. Luego añade el ajo y el jengibre y sofríe 1 minuto más. Agrega la calabaza y la zanahoria y dale unas vueltas durante 5 minutos, removiendo de vez en cuando. Si ves que se va pegando, baja el fuego y añade un poco de agua para desglasar el fondo de la cacerola. Agrega la leche de coco y la sal, lleva a ebullición, tapa la olla parcialmente (casi del todo), baja el fuego y deja cocer 15 minutos o hasta que la verdura esté tierna. Mete una batidora de inmersión para hacer el puré y listo.

Puré de calabaza y zanahoria con leche de coco

Curry rápido de lentejas rojas

Diciembre, qué malo es. O qué bueno: cena de empresa, cena con la gente con la que hago deporte (tengo que hacer un post sobre eso: pedí menú vegano en un asador y fue magnífico, pero es que también tengo que escribir sobre los restaurantes que he visitado y sobre la cena de mi trabajo), encuentros… y comidas de Navidad que se posponen hasta mediados de enero porque a ninguno de nosotros nos quedan días libres (nosotros somos tres hombres maravillosos y yo). Ni tiempo para respirar he tenido: de hecho, casi me quedo sin comida. Nada que no arregle una soja texturizada bien macerada con especias y aceite de oliva ni una ensalada de garbanzos con tahini, pero me apetece mucho comer otras cosas. Me compré una pizarra magnética para apuntar menús… pero todavía no la he rellenado. Ay.

Planificador de comidas. Lo compré en la tienda Natura
Planificador de comidas. Lo compré en la tienda Natura. Sí, la foto es horrorosa, pero sirve para que os hagáis una idea

Y, mientras tanto, en mi congelador, una crema de guisantes y este curry que me han salvado la vida. Menos mal. Se hace con una olla rápida (yo tengo la Instant Pot y estoy enamorada de ella) y es muy rápido de hacer. No contamos nunca la mise en place (es decir, el organizar todos los ingredientes y picarlos y cortarlos y lavarlos y esas cosas), que es en lo que se tarda más… pero es que eso depende de la destreza del cocinero. Recordad: la práctica hace al maestro. La receta es de Epic Vegan Instant Pot.

Curry de lentejas rojas
Curry de lentejas rojas

Ingredientes para 13 raciones de las mías:

  • 1 lata de 400 ml de leche de coco baja en grasa
  • 400 gramos de tomates picados, que pueden ser de lata (yo casi nunca uso de lata)
  • 340 gramos (2 tazas) de lentejas rojas, espulgadas y enjuagadas
  • 3 cucharadas de tomate concentrado
  • 1 cebolla roja picada fina
  • 3 dientes de ajo muy picados
  • 1200 ml (5 tazas) de caldo vegetal (yo uso este concentrado)
  • 2 cucharaditas de curry en polvo
  • 1/8 cucharadita de cayena molida
  • 1 taza de espinacas congeladas o frescas, o de acelgas…

Curry de lentejas rojas
Curry de lentejas rojas

Preparación:

Pon todos los ingredientes, menos las espinacas, en la Instant Pot. Ponla en modo Manual y señala 15 minutos en alta presión. Asegúrate de que la válvula esté en posición SEALING. Si tienes olla rápida normal, pon todos los ingredientes, cierra la olla, ponla en el fuego a fuego alto, con la válvula en alta presión. Cuando alcance presión, baja el fuego y deja 15 minutos. En ambos casos, deja salir el vapor de forma natural 10 minutos y luego quita el exceso de vapor manualmente.

Abre la tapa, agrega las espinacas, remueve muy bien, espera 5 minutos para que se descongelen o para que se hagan y sirve. Está tremendamente bueno.

Curry rápido de lentejas rojas

Arroz rojo con calabaza y coco

Arroz rojo con coco y calabaza
Arroz rojo con coco y calabaza, en el mismo plato de siempre.

¿Por qué arroz rojo? Porque lo tengo caducado desde junio. Pero yo, si no está verde, me lo como todo. Y como ni está verde ni tiene bichitos y no me creo mucho las fechas de caducidad de los cereales y además lo cocí y se cocía en el tiempo marcado (el arroz viejo tarda más) e incluso en un poco menos y lo probé y está riquísimo (ahora solo espero que congele bien, porque está en el congelador), pues p’adentro. La receta es de Appetite for Reduction. Sí, de Isa Chandra Moskowitz, la mejor cocinera de la Tierra. He dicho. Y sí, vamos a ver: esto, sueltito y mono como en las fotos de los catálogos de comida, no queda. Esto queda así. Una plastita. Yo pongo la comida tal cual porque, entre que coloco el trípode y el plato, Huck comienza a lamer. No puedo hacer florituras ni lo puedo encerrar ni sacar de la habitación porque se estresa y me da penita. ¿Quién es Huck? Ya lo descubriréis.

Bueno, para qué vais a esperar:

Huck. Y su barriguita
Huck

Ya contaré su historia. Que tiene un final feliz porque me adora y lo adoro, aunque es un trasto. Pues este gatito se come mi comida. Qué quieren que le haga, si lo estoy criando bien… Así que, si antes no tenía tiempo para hacer las fotos, ahora mucho menos.

Ingredientes para 4 raciones:

  • 180 gramos (1 taza) de arroz rojo
  • 700 ml (3 tazas) de agua
  • Una pizca de sal
  • 1 kg de calabaza cacahuete
  • 2 cucharaditas de aceite de sésamo
  • 1 taza de chalota en rodajas. Yo estas cosas no las peso y le eché cuatro chalotas.
  • 1 cucharada de jengibre fresco rallado
  • 3 dientes de ajo picados
  • 1 cucharadita de ralladura de lima o limón
  • 1/4 cucharadita de copos de chile
  • 1/4 cucharadita de sal
  • 165 gramos (3/4 de taza) de leche de coco ligera o normal. Batidla antes, que solidifica: agitad la lata y listo
  • De 60 ml a 120 ml (de 1/4 a 1/2 taza) de caldo vegetal o de agua. Yo le eché agua y vamos que nos matamos.

Arroz rojo con calabaza y coco
Arroz rojo con calabaza cacahuete y leche de coco

Preparación:

Primero, precalienta el horno a 200º C para la calabaza. Mientras, cuece el arroz según las instrucciones del paquete. El arroz rojo se cuece con una medida de arroz por tres de agua durante media hora: primero, a fuego fuerte para que hierva y luego a fuego medio-alto para que no pierda el hervor.

Corta los extremos de la calabaza, córtala ahora por la mitad a lo largo, longitudinalmente, y quita las semillas y las hebras (algún día sabré qué hacer con las semillas, porque ahora las tiro, pero digo yo que se deben de poder aprovechar y es tan fácil como buscar en Google, cosa que aún no he hecho porque soy así de pava). Colócalas bocabajo en una bandeja cubierta con papel de hornear y ásalas 45 minutos, hasta que la pinches con un tenedor y esté blanda. Luego dejas que se enfríe un poco y ya la puedes pelar o sacar la carne con una cuchara.

Precalienta una sartén grande a fuego medio. Calienta el aceite y sofríe la chalota hasta que esté blandita, unos 7 minutos. Agrega el jengibre, el ajo, la ralladura de lima, los copos de chile y la sal y saltea, removiendo, otros 2 minutos. Ahora, pon el fuego a fuego bajo.

Saca la carne de la calabaza, o pelándola con un pelador o con una cuchara, y ponla en la sartén con la leche de coco. Ahora, coge un tenedor o un machacado de patatas y aplástala (¿comprendéis ahora la pinta del plato?). Tienes que conseguir una calabaza cremosa. O casi, porque ten en cuenta que hay chalotas por ahí que no se aplastan, así que la cremosidad es relativa. Agrega el arroz, remueve bien y añade el agua o el caldo vegetal. Comienza con poco y agrega, removiendo, hasta que veas que está a tu gusto, de 60 a 120 ml estará bien. Añade el zumo de lima o de limón, prueba de sal (queda dulce por la calabaza, pero a mí me gustó así) y sirve. Riquísimo.

Y sí: congela perfectamente. 😉

Arroz rojo con calabaza y coco

Sopa de boniato y coco tailandesa

Cuando llega el otoño, yo me lanzo a los boniatos (tardé mucho en comerlos: no tanto como otras verduras, pero también mucho: hasta los 18 o así no los probé, porque me los hizo mi amiga María en Sevilla, con canela y miel). Ahora ya no los como así, no como miel, y los prefiero en preparaciones saladas. Y los purés cremosos son mi debilidad, lo confieso. Porque me llenan mucho y porque, en cuanto pongo la manta en la cama, ya no me apetecen ensaladas frías y me apetecen verduras calientes. Por eso hay tantos purés por aquí. Qué ricos están. Esta receta es de The Happy Pear, un libro de dos hermanos gemelos que son vegetarianos y que tienen muchas recetas ricas (y en las que usan ingredientes que no son veganos, ojo: lo digo por si queréis optar por otro libro de los muchos que he reseñado aquí).

Ingredientes para 12 raciones:

  • 2 cebollas
  • 3 dientes de ajo
  • 2 zanahorias
  • 1/8 cucharadita de chile en copos, o al gusto
  • Un trocito de jengibre de unos 2 cm.
  • 900 gramos de boniato
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 2 tallos de hierba limón frescos (lemongrass) o 1/2 cucharadita seco (yo lo compré seco, en el Aldi)
  • 2 cucharaditas de sal
  • 1/8 cucharadita de pimienta negra, o al gusto
  • El zumo de 2 limones
  • 1 lata de 400 ml de leche de coco
  • 1 litro y 1/2 de caldo vegetal

Preparación:

Lava muy bien el boniato con un cepillo que solo uses para la comida. Pela y pica finos las cebollas y los ajos. Ralla el jengibre o pícalo muy fino también y pela las zanahorias: córtalas en cuadraditos, al igual que el boniato.

En una olla grande a fuego medio, pon el aceite a calentar. Agrega la cebolla y las zanahorias. Tapa la olla, ponla a fuego bajo cuando comience a estar calentito el aceite y veas que comienzan a hacerse las cebollas y cocina 10 minutos. Remueve de vez en cuando.

Agrega el lemongrass: si es fresco, machácalo con la hoja de un cuchillo, dándole un golpe seco. Si es seco, lo añades sin más. Añade también el ajo, el chile y el jengibre y cocina dos minutos removiendo. Incorpora el boniato, mueve bien, y ahora pon la sal, el caldo, la pimienta, el zumo de limón y la leche de coco. Sube el fuego, porque lo vas a llevar a ebullición. Cuando hierva, baja el fuego de forma que mantenga el hervor pero no a borbotones y deja cocer 15 minutos.

Si usas hierba limón fresca, quítala. Si no, ya puedes batir directamente en la olla con una batidora de inmersión. Si ves que está muy espeso, agrega agua. Yo lo dejé tal cual, porque me gusta el puré como para enfoscar y tampoco queda espesísimo.

Está muy rico. Sí, lo digo siempre. Pero es que si no está rico no cuelgo la receta…

Sopa de boniato y coco tailandesa

Batido de ciruelas

La ciruela es de esas frutas que yo descubrí tarde. Como el resto. Mirad qué color tiene esta maravilla, que también hice siguiendo las indicaciones de The Vegetarian Flavor Bible. De todos los batidos que he puesto, es mi favorito con diferencia.

Las primeras ciruelas que recuerdo haber comido las trajo hace unos años, pocos, la novia de mi hermano mayor, de su huerto. Del huerto de su padre, al que llamamos todos «señor Luis». Al señor Luis, que tiene 80 y tantos, el rey le dio una medalla porque es voluntario del Banco de Alimentos. Y allí estaba ese hombre, que lo que ha hecho en su vida ha sido trabajar y comprar mucha comida de lata por si hay una guerra, más perdido que el barco del arroz. Desde que se jubiló, cultiva. Así que nos da calabacines, berenjenas, limones, tomates… y ciruelas. Estas no son suyas, pero siempre que como ciruelas, me acuerdo del señor Luis. Que, por cierto, es bajito pero bien guapo y una buena persona, en el buen sentido de la palabra bueno.

Ingredientes para 2 raciones proteicas:

  • 6 ciruelas grandes
  • 2 naranjas
  • Un trozo de jengibre pelado
  • 1/2 cucharadita de canela
  • 2 dátiles
  • 225 ml de leche de coco de tetra brik y no de lata
  • 25 gramos de proteína de arroz (opcional)

Preparación:

Lava las ciruelas, pícalas, quítales el hueso y échalas a la batidora. Pela las naranjas (yo a una de ellas le dejo algo del albedo, que es la parte blanca y la otra la pelo a lo vivo -es decir, sin que quede parte blanca pegada a la carne-). Agrega el trozo de jengibre, la canela, los dátiles deshuesados y picados, la leche de coco y la proteína de arroz. Bate hasta que esté cremoso, enfría y ya lo puedes beber. También se puede congelar.

Batido de ciruelas

Batido de manzanas y peras

Manzanas. Peras. Algún político nuestro decía que es que no se podían mezclar. Se refería a los gays. Que ya estaban muy mezclados ellos y lo que reivindicaban era poder casarse. Como decía Herrero Brasas, siempre nos hemos podido casar: si yo soy gay, me puedo casar con una mujer. Pero estaría bien poder casarme con mi pareja, con la que no me lo permite la Ley. Y ahí llegó ella, la del relaxing cup of café con leche, a soltar lo de las peras y las manzanas.

Tenemos unos representantes públicos que no los merecemos.

Ingredientes para 6 raciones proteicas:

  • 3 zanahorias grandes, peladas o raspadas
  • 400 ml de leche de coco, de tetra brik y no de lata
  • 90 gramos de nueces
  • 4 peras pequeñas
  • 2 manzanas dulces
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 1/2 cucharadita de mezcla de especias para pastel de calabaza (o una mezcla de canela, clavo de olor, nuez moscada y pimienta de Jamaica: si estás muy perezosa, ponle 1/2 cucharadita de canela y una pizca de nuez moscada)
  • 75 gramos de proteína de arroz, opcional

Preparación:

En el molinillo de café o en un procesador de alimentos pequeño, haz una mantequilla de nueces. Así el batido queda más cremoso, pero si te da igual que la textura sea granulosa, te puedes saltar este paso, picar las nueces y echarlas a la batidora. Pela y pica (y descorazona) las manzanas y las peras y échalas en la batidora también, junto con las zanahorias picadas y todos los ingredientes de la receta. Bate bien y listo.

Batido de manzanas y peras

Batido de higos

Higos, naranjas, leche de coco. Sí. Vais a ver un montón de fotos casi exactamente iguales de batidos. Aquí toca apartado de confesión. Yo soy muy fan de las fotos de El invitado de invierno, Webos Fritos, Los Tragaldabas o Uno de Dos, por ejemplo. Pero es que yo no sé cómo lo hacen, sinceramente. Bueno, sí. Me lo contó MC, el señor Webos, Jesús Cerezo. Tarda mucho en preparar el atrezzo y la composición de las fotografías porque las cosas hay que hacerlas con tiempo, con mimo y amor. Soy tremendamente fan de Jonathan Lovekin: pueden ver su trabajo también en los libros de Yotam Ottolenghi. Es comida pornográfica: yo creo que él inventó el término porn-food. No he visto imágenes más voluptuosas.

Jonathan Lovekin

También he de decir que yo, ni dispongo de tanto tiempo ni tengo tanta paciencia ni poseo (¡acepto regalos!) cosas tan monas. Yo tengo vasos de los de Duralex. Y, como hago varios batidos al día y acabo cansadísima de estar en la cocina (a mí la cocina no me relaja: me cansa. A mí me relaja plantar el culo en el sofá, que es lo más relajante que conozco), las fotos las hago aprisa y corriendo. Bastante que pongo el trípode y hago las fotos en Manual.

Tampoco tengo perejil fresco: yo lo compro y lo congelo. Lo mismo me pasa con la albahaca, la hierbabuena, la salvia y el cilantro. Debería comprar algunas maderitas, pero no tengo coche y me da pereza (llevadme). Y podría echar anís estrellado y especias por ahí… pero solo de pensar que las tengo que recoger y limpiar después, mi cerebro me dice: «dónde vas, loca». El otro día compré paños monos para usarlos solo en las fotos de las recetas… pero los míos están tan para tirar que me dije: hija, te han costado cinco euros, ya comprarás cosas más monas para el blog… Y ahí los tengo, en el cajón y colgados de la percha de la cocina. Necesito salvamanteles, pizarras, platos… No voy a decir que no me caben porque vivo en una casa con tres habitaciones para mí sola. Pero mi espacio procuro llenarlo con libros (un día haré un post sobre libros de cocina: se me acumula el trabajo) y con pequeños electrodomésticos. Soy así.

Todo esto para decir que vais a ver un montón de fotos iguales de batidos… en los mismos vasos y creo que casi con el mismo fondo. Porque hice muchos y tenía menos de media hora para fotografiarlos. Podría no haber dormido siesta, pero yo en verano soy de pijama y orinal: ya bastante trasnocho por trabajo: me acuesto a las tres y pico o las cuatro varios días por semana.

Ingredientes para 2 raciones proteicas:

  • 12 higos
  • 2 naranjas peladas
  • 200 ml de leche de coco

Preparación:

Lava bien los higos. Quita el rabito y échalos en la batidora, con la leche de coco y las naranjas peladas y cortadas en cuartos. Ojo: no hablamos de zumo de naranja, sino de la naranja batida. Yo una de las naranjas la dejo con un poco de camisa (es decir, de la parte blanca, el albedo) y la otra no (se pela a lo vivo). La parte blanca de las naranjas está amarga y no nos gusta. Y sí: se llama albedo.

Bate bien y ya está. Riquísimo.

Batido de higos

Batido proteico de melón, manzana, mango y zanahoria

¿Qué hace una cuando compra mucha verdura y fruta para hacer batidos y la mete en el frigorífico después de un fin de semana cocinando sin parar, en una cocina en la que no se puede hacer ni pasta fresca porque la masa SE DERRITE, señores: se derrite? Pues que otro fin de semana, cuando ve que las zanahorias se le están poniendo pochas y blandurrias y que el melón tiene una capita de sequedad considerable, lo echa todo en la batidora y reza porque esté rico. Y está rico. Qué bien. Y además tiene ese color naranja tan bonito. Y está frío. Importante en verano. Todo frío, gracias.

Es que llevamos tres fines de semana de alerta, ¿sí? Más de cuarenta grados. Que quedas a comer por ahí y quieres morir cuando ves el sol reflejado en el asfalto, que en vez de gris está blanco nuclear de lo que reluce.

El infierno.

Ingredientes para 4 raciones:

  • 175 ml de leche de coco (de la que viene en tetra brik y no en lata)
  • 1 plátano
  • 1 mango pelado y en cubos
  • 4 zanahorias peladas y picadas
  • 1/2 melón Gaia pequeño, pelado y sin las semillas
  • 1 manzana Ambrosía
  • 50 gramos de proteína de arroz

Preparación:

Yo lo hice todo batido en la MyCook durante 3 minutos a velocidad progresiva 7-10 sin temperatura. Si lo queréis frío, echad unos cubitos de hielo, porque el calor del motor calienta la preparación. También lo podéis hacer antes, que se tardan 20 minutos mientras se pica todo y guardarlo en la nevera.

Batido proteico de melón, manzana, mango y zanahoria

Batido proteico de aguacate y mango

He hecho un smoothie por primera vez en mi vida. Y con proteína en polvo, además. ¿Por qué? Por tres razones. La más importante, que la proteína en polvo me iba a caducar y la tengo que gastar antes de que pasen diez meses más (que en esto yo soy como mi amiga Lourdes: si no está verde, cómetelo). La segunda es porque tengo una nueva pauta dietética, acorde con mi actividad deportiva y que además me obliga a hacer más deporte y, como a mí me da el siroco de ansiedad a media mañana (sobre la una o así, cuando más tralla de trabajo tengo y no puedo parar a comer -añado: tenemos unos horarios matadores e infumables en España. Deberíamos comer a la una como tarde. He dicho). Y la tercera es porque yo, lo de la verdura, lo llevo bien. Pero lo de la fruta no. Lo he intentado de mil maneras, pero al final la manzana se me queda chuchurría en el frutero… la manzana, los kiwis, los melocotones… Salvo las picotas del Jerte cuando es temporada y salvo las naranjas de mesa de las Huertas del Abrilongo. Y al final me dije: pues si tienes que tomar proteína a media mañana, la fruta te cuesta y los batidos no, dale a los batidos. Que total, las vitaminas y todo van a estar ahí porque yo bato y no hago zumo. Y que será mejor comerla batida, que no me cuesta, que pasar semanas sin probarla. Digo yo.

La receta está tomada, con variaciones variadas, de Protein Ninja de Terry Hope Romero, que es la primera persona de la tierra que me ha hecho comprar plátanos. Yo odio los plátanos. Como odio los pimientos. Con todo mi ser. Y sí: el batido sabe a plátano. Pero sabe a más cosas y así no me molesta. Porque yo antes era de las de «si no te gusta, no te lo comas» y ahora soy de las de «si no te gusta, prueba a ver si disfrazándolo…». La razón es que quiero ampliar mi catálogo de frutas y verduras, que es algo exiguo. Y lo sé.

Ojo. Lo de la proteína en polvo es porque yo la tengo que tomar (no en polvo, proteína , digo) y me resulta más fácil meter una ración en el batido, llevarme palitos de zanahoria y darle al hummus y comer algo de hidratos, porque dura más. Porque el batido lo bebo despacio. Pero se la podéis quitar sin problema.

Ingredientes para 3 raciones:

  • 450 gramos de mango pelado
  • 1 plátano
  • 1 aguacate pequeño, pelado y sin el hueso
  • 240 gramos de leche de almendras sin endulzar (o la leche que prefiráis. La receta original dice leche de coco de las que vienen en tetra brik… pero yo me equivoqué de tetra brik y ahí está la leche de coco, descansando en una de las baldas de mi despensa y sin abrir).
  • 38 gramos de proteína de arroz integral (de esto podéis pasar, obviamente)
  • 2 dátiles Medjoul deshuesados
  • 1 y 1/2 cucharaditas de extracto de vainilla

Preparación:

Esto es tan sumamente fácil como meter todos los ingredientes en una batidora potente (con el líquido primero, para que ayude a batir) y batir menos de un minuto o hasta que esté cremoso. Yo lo he hecho en la MyCook y lo he puesto 40 segundos a velocidad progresiva 7-10 y luego he removido (algún trozo de mango se dispara hacia la tapadera) y lo he puesto 10 segundos más a velocidad 10.

Tened en cuenta que, si lo queréis tomar enseguida, las cuchillas de la batidora calientan el batido, así que podéis echar, cuando batáis, algunos cubitos de hielo.

Se puede congelar. Cuando está frío, se espesa mucho, así que si lo congeláis para llevarlo al trabajo, como hago yo, luego lo podéis meter en una botella y rebajarlo un poco con agua.

Batido proteico de aguacate y mango