Nuggets asiáticos de garbanzos y tempeh

Nuggets asiáticos
Nuggets asiáticos

Escribo esto el día del cumpleaños de Jandro. Su hija mayor siempre me recuerda las fechas importantes: todos los días 1 de cada mes me dice: tres, cuatro, cinco… los que han pasado desde que murió. Cuando se acercaba su cumpleaños, lo mismo. Conocí a Jandro casi un lustro antes de que ella naciera y jamás se me olvidó el 29 de marzo: le he llamado hasta a Rumanía para felicitarle.

Su hijo pequeño se ha hecho vegetariano. Ahora me manda fotos de sándwiches vegetales con atún entre los ingredientes: Bienvenido a mi mundo, le digo. Le ha dado por cocinar y come legumbres todos los días. Tiene 14 años. Espero que haga estos nuggets y me lo cuente después. La receta es de The Complete Guide to Even More Vegan Food Substitutions.

Nuggets de tempeh y garbanzos
Nuggets de tempeh y garbanzos

Ingredientes para 25 nuggets:

  • 330 gramos de garbanzos cocidos
  • 500 gramos de tempeh
  • 80 gramos de cebolla roja muy picada
  • 60 gramos de tahini
  • 3 cucharadas de zumo de limón
  • 3 cucharadas de vinagre de arroz
  • 2 cucharadas de aceite de sésamo tostado
  • 2 cucharadas de aceite de oliva o de girasol o de pepitas de uva
  • 2 cucharadas de miso blanco (yo uso siempre el que tengo abierto y era oscuro, que es más fuerte, pero queda riquísimo igual)
  • 2 cucharadas de salsa de soja o de tamari
  • 2 cucharaditas de sirope de agave
  • 8 dientes de ajo muy picados
  • 4 cucharadas de gluten de trigo
  • 4 cucharadas de harina integral
  • Aceite de oliva para pincelar los nuggets

Preparación:

Machaca los garbanzos en un bol. Desmenuza el tempeh en el mismo bol (ponedlo en un robot de cocina y lo haréis en un pispás). Añade la cebolla, el tahini, el zumo de limón, el vinagre de arroz, el aceite de sésamo y el de oliva, el miso, la salsa de soja, el sirope de agave y los ajos y mezcla muy bien con una cuchara de madera.

Ahora, espolvorea el gluten de trigo y la harina por encima y remueve otra vez para mezclar bien. Amasa con las manos para integrarlo todo, porque el tahini y el miso son espesos y quieres que todo sepa por igual.

Prepara una fuente (yo necesité dos) con papel de hornear. Coge dos cucharadas apretaditas de masa, dales forma de nugget (yo les di forma rectangular, que a saber cómo es la forma de los nuggets, si cada uno es de su padre y de su madre) y ponlos en la bandeja. Salen 25. Tapa con papel film y deja enfriar al menos tres horas o toda la noche. Así se ponen más compactos.

Precalienta el horno a 180º C.

Pincela los nuggets con aceite de oliva y hornéalos durante 15 minutos. Dales la vuelta (yo uso para ello dos espátulas finas de madera y lo hago rápido) y hornea otros 10 minutos más. Ya los puedes servir.

Lo que hay en el centro de la foto es salsa barbacoa de la marca MaryLee, que también la compro en Vegan Place. Sí, la salsa barbacoa tiene azúcar por un tubo: o jarabe, o sirope o lo que sea. Pero yo uso un pelín. Si no queréis azúcar, podéis hacerla con dátiles de forma casera: yo la tengo pendiente, pero algún día la haré.

Nuggets asiáticos de garbanzos y tempeh

Puré de brócoli con garbanzos

Ya ha llegado el fresco y por las noches apetece algo reconfortante y calentito. Esto es un puré. A ver: a mí los purés me gustan como para enfoscar. Y además me gustan sin tropezones y muy batidos. Esto va en paladares. Así que lo que podéis hacer es batirlo a vuestro gusto y echar más caldo o agua si no os gusta tan espesísimo. Está muy sabroso porque la levadura nutricional sabe a queso: de hecho, esta receta es de Kristy Turner y por cierto que ardo en deseos de que salga su nuevo libro, que será este:

Adoro el primer libro de esta mujer. Lo tengo más que machacado. Compro muchos libros de cocina veganos porque quiero que se sigan escribiendo. Sí, vale, los compro en Amazon, esa multinacional horrible. Pero es que no los puedo conseguir en otra parte…

La receta asa brócoli, así que haced otras recetas que precisen horno, ya que lo tenéis encendido. Si no queréis asar el brócoli porque pasáis de encender el horno, hacedlo al vapor.

Ingredientes para 5 raciones:

  • 1 brócoli grande con sus tallos raspaditos, bien lavado, de unos 500 gramos
  • 225 gramos (1 y 1/2 tazas) de garbanzos cocidos
  • 35 gramos (1/2 taza) de levadura nutricional o de cerveza
  • 2 cucharadas de zumo de limón
  • 1 cucharada de tomate concentrado
  • 1 cucharadita de shiro miso (miso blanco)
  • De 1/2 a 1 cucharadita de humo líquido
  • 1 cucharadita de ajo en polvo
  • 1/2 cucharadita de pimentón agridulce de La Vera
  • 1/2 cucharadita de cúrcuma molida
  • 500 ml (2 tazas) de caldo vegetal
  • 500 ml (2 tazas) de agua

Preparación:

Precalienta el horno a 200ºC. Prepara una bandeja que pueda ir al horno.

Pica el brócoli en floretes pequeñas y el tallo en rodajas finas. Ponlo en la bandeja, pincela con aceite de oliva virgen extra o añade aceite en spray y agrega un poco de sal y pimienta. Remueve. Asa durante 20 minutos, dándole la vuelta a la bandeja a mitad de cocción. Lo sacáis, veis si está pinchando con un tenedor y, si está listo, estará blandito. ¿No lo está? Pues otra vez al horno y listo.

En una batidora, pon el caldo, el zumo de limón, el humo líquido, el tomate, los garbanzos, la levadura nutricional, el ajo, el pimentón y la cúrcuma. Primero, los líquidos, porque vas a batir. Bate hasta que sea una crema y agrega el brócoli. Ahora puedes batir un poco para que queden trocitos o batir muy bien, que es lo que hago yo.

Pon la mezcla en una olla con el agua (yo, este paso no lo hice porque a mí me gustan los purés hipermegaespesorros, pero lo añado aquí porque el resto de la humanidad no es como yo) y cocina, removiendo, a fuego medio, durante 2 minutos. Tapa la olla y deja 8 minutos calentándose, removiendo de vez en cuando. Ya lo puedes servir o guardar. En el frigorífico dura 3 o 4 días. Se puede congelar. Si se separa, como tienden a hacer todos los purés, se le da un golpe de batidora y listo.

Puré de brócoli con garbanzos

Hamburguesa barbacoa

Una vez que el verano ha acabado y hay nuevas responsabilidades profesionales (sigo en el mismo sitio, pero con más trabajo), a mí lo de meterme en la cocina todos los días, no se me da. Porque no me da tiempo. Si no tengo comida hecha, las cenas me las apaño malamente: es decir, una tostada con hummus y, si tengo, verduras. Y, si no tengo, pues no pasa nada. Pero, como he comenzado a hacer deporte y he cambiado hábitos y tengo dos congeladores, ahora me organizo mejor: legumbres cocidas para un apaño, verduras en sus tuppers, bolsas de verduras congeladas por si acaso… y hamburguesas. Hamburguesas barbacoa.

En España, si pensamos en pizza, pensamos en tomate y orégano. En América, deben de pensar en cantidades ingentes de carne picada y salsa barbacoa, que es a lo que sabe esta hamburguesa, a pesar de que no lleva salsa barbacoa. En realidad, se llama «pizza burger» y está sacada de The Best Veggie Burgers on the Planet de Joni Marie Newman, con alguna modificación mínima, porque la masa queda muy líquida y la hamburguesa tarda en hacerse. Para prepararla, hay que hacer una crema agria de anacardos, que te da para 24 hamburguesas, así que yo hice la mitad y la otra mitad de la crema la guardé en papel film para otra vez. Son potentes. Es decir, tienen un sabor fuerte. No son aptas para comerlas solas sin nada más, que es como yo me como las hamburguesas. O quizá soy yo, que me está cambiando el paladar y, donde antes veía un turrón de chocolate riquísimo, ahora veo cacao malo y azúcar y, donde antes echaba un pelín más de sal o dos, ahora todo lo noto salado. Dicen que a la vejez el paladar cambia. No puede ser, que acabo de cumplir 40: cerebro, cuerpo, esperaos un poco más.

Ingredientes para 6 hamburguesas:

  • 100 gramos (1 taza) de soja texturizada fina
  • 1 cucharada de pimentón dulce de La Vera. O agridulce. Si os gustan las úlceras, usad picante, pero lleva pimienta y chile en polvo, vosotros veréis.
  • 1 cucharada de ajo en polvo
  • 1 cucharadita de semillas de anís enteras
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de azúcar
  • 1 cucharadita de albahaca seca
  • 1/8 cucharadita de copos de chile
  • 1/8 de cucharadita de pimienta negra
  • 2 cucharadas de humo líquido
  • 2 cucharadas (30 ml) de aceite de oliva + 60 ml (1/4 taza) más de aceite
  • 235 ml (1 taza) de agua
  • 210 gramos de gluten (1 taza y 1/2)
  • 1 lata de 170 gramos de tomate concentrado
  • 85 gramos (1/3 taza) de crema agria de anacardos

Para la crema de anacardos:

  • 200 gramos de tofu firme, prensado y escurrido
  • 30 gramos (1/4 de taza) de anacardos crudos, hechos polvo en un molinillo
  • 1 cucharada de vinagre de arroz
  • 1 cucharada de zumo de limón o de lima
  • 1 cucharada de shiro miso (miso blanco)
  • 1 cucharada de aceite de oliva

Preparación:

Yo hice primero la crema de anacardos. Pon todos los ingredientes en un robot de cocina o en una batidora potente: pon los líquidos abajo para que las cuchillas puedan moverse bien, porque la masa es densa y dura. Yo lo hice en el robot, porque lo intenté antes con una batidora normal de vaso y ni modo: el robot sí funciona, pero la batidora sufre un poco. Y no queremos que nuestros electrodomésticos sufran. Hay que batir hasta que esté muy cremosa. Luego, resérvala. Dura una semana en el frigorífico.

En un cacito, lleva el agua a ebullición. Mientras tanto, pon la soja en un bol, junto con la pimienta, el pimentón, el anís, la sal, el azúcar, los copos de chile, la albahaca seca y el ajo en polvo. Mezcla todo bien. Una vez hierva el agua, échala en el bol, da unas vueltas con una cuchara de madera, agrega 2 cucharadas de aceite de oliva y el humo líquido, remueve de nuevo, tapa el bol con un plato y deja reposar unos 10 minutos. Quita el plato y deja enfriar.

Cuando esté manejable, más bien frío, agrega el gluten, el tomate concentrado, el resto del aceite de oliva (los 60 mililitros) y la crema agria. Remueve con una cuchara de madera y luego amasa con tus manos. Deja enfriar del todo para que el gluten se desarrolle. Forma 6 hamburguesas (salen de 150 gramos cada una, bien gorditas).

Ahora puedes hacerlas de varias maneras. Yo tengo una parrilla eléctrica que tiene cuatro posiciones (la 4 es la más alta) y, después de mucho probar, descubrí que quedan perfectas teniéndolas 20 minutos al 3. En teoría, estarán listas, según Newman, con 5 minutos por cada lado a fuego medio-alto en una sartén con un pelín de aceite. A mí así me parece que el gluten queda crudo y que debe quedar más compacto. Pero esto va en gustos personales, porque a mí todo me gusta más bien duro. También se pueden hacer al horno, en una bandeja forrada con papel de hornear, durante 15 minutos a 180º C. Dales la vuelta al finalizar los 15 minutos y luego, ponlas otros 15 minutos más. Eso sí: se endurecen cuando se enfrían, porque se siguen cocinando un pelín. Yo, ya os digo, las hice a la parrilla. Pero estoy pensando que estas parrillas son muy buenas para hacer una tanda de verduras en nada de tiempo, pero no me quedo contenta con las hamburguesas, me parece que quedan siempre mejor en sartén o al horno.

Yo las aderezaría con verduras, porque ya os digo que estas hamburguesas barbacoa son fuertes de sabor. Vamos, que yo las metería en un pan con mucho tomate a rodajas y mucho verde por el medio. Y sin salsa, porque como llevan una cantidad buena de aceite, están jugosas y sueltan su grasilla.

Hamburguesa barbacoa

Hamburguesas de Miyoko Schinner

Miyoko Schinner las llama The real burger. Así. Tal cual. Son hamburguesas con champiñones. Se necesita, ojo, un barreño grande. Porque la masa es inmensamente enorme. Así lo digo. En ninguno de mis boles (y tengo boles de dos litros) cabe. Voy avisando, porque, si no tenéis, podéis hacer la mitad. Pero vamos, que yo uso un barreño. Las hice por primera vez en la sartén cuando a mi horno le dio por morirse. Estaban buenas, pero no tanto como al horno, por la textura, porque me quedaron chiclosas. Al horno quedan perfectas. Sale una cantidad bestial de hamburguesas, como para un regimiento, que es lo que a mí me gusta porque así no me preocupo por las cenas en una buena temporada. El gluten, ojo, no es una proteína completa, así que tampoco las comáis todos los días. Una o dos veces por semana, porque está rico. Alternad con otras proteínas, legumbres de preferencia… si es que he aprendido algo de nutrición en todos estos años. Si no, ya vendrá Lucía a decirme algo. 😉

Ingredientes para 18 hamburguesas bien grandes:

  • 900 gramos de champiñones, bien limpios y en cuartos
  • 2 cebollas grandes
  • 4 tazas (560 gramos) de arroz integral cocido
  • 1/2 taza (120 gramos) de tomate concentrado
  • 1 taza (30 gramos) de perejil picado
  • 1/3 taza (80 gramos) de salsa de soja
  • 3 cucharadas (60 gramos) de miso blanco o de garbanzos
  • 1 y 1/2 cucharadas de albahaca seca
  • 1 cucharadita de tomillo seco
  • 1 cucharadita de salvia seca (no en polvo)
  • 1/4 cucharadita de pimienta de Jamaica molida
  • 3 tazas (450 gramos) de gluten

Preparación:

Pica la cebolla con una picadora para que esté bien menuda. Sácala y pica los champiñones también. Quieres transformarlos en trozos muy pequeños, pero no hacerlos puré. Lo tendrás que hacer en tandas. Pasa las cebollas y los champiñones al bol más grande que tengas, con el arroz, la salsa de soja, el tomate concentrado, el perejil, el miso y las hierbas y mezcla con las manos. Cuando esté todo bien incorporado, agrega el gluten y mezcla bien. Amasa.

Precalienta el horno a 180ºC. Prepara dos bandejas con papel de hornear.

Divide la masa en 18 porciones y dales formas de hamburguesa. Lo puedes hacer con un aparato, con las manos o con un aro de emplatar. Coloca las hamburguesas en las bandejas y hornea 30 minutos. Quedan firmes, pero no excesivamente firmes, porque se endurecen más cuando las dejas enfriar.

En el frigorífico duran una semana. En el congelador, de 6 a 8 meses. Cuando las saques, déjalas toda la noche en el frigorífico y luego las puedes calentar bajo el grill del horno, en el horno mismo o en la sartén con un poco de aceite de oliva.

Están impresionantemente buenas.

Hamburguesas de Miyoko Schinner

Albóndigas

Mis primeras albóndigas. Y además tienen pinta de albóndigas. Que no se diga. Y textura de albóndigas. Y están tremendas.

Se pueden usar como las albóndigas normales; es decir, solas o con salsa de tomate (casera mejor: mi favorita es esta, pero también tenemos esta otra y esta otra. La especiada creo que está demasiado especiada (a ver: hay gente que la ha probado y dice que le encanta: a mí la salsa de tomate me gusta espesísima, primero, y luego que sepa solo a tomate, nada más. Si acaso, un poco de orégano. Pero cuando pica, ya me echa para atrás). Midiendo la masa con una cuchara de helado me salieron 29 albóndigas justas, pero esto, como todo, depende de cómo las hagáis. Yo las hice tamaño albóndiga, no tamaño pelota de fútbol. Si las hacéis más grandes, habrá que ponerlas más tiempo en el horno.

Porque esta receta lleva horno. Habréis visto pocas recetas así en el blog… porque el horno se me estropeó, así que he estado meses y meses sin utilizarlo. Y eso que es uno de mis electrodomésticos favoritos. Sí, gasta electricidad, qué se le va a hacer. Pero yo no lo noto mucho en la factura cuando le meto tralla, la verdad. La receta es de The Homemade Vegan Pantry, que se está transformando en uno de mis libros favoritos. Sin duda.

Ingredientes para 29 albóndigas, hechas con una cuchara de helado que mide 1 cucharada:

  • 1 cebolla muy picada (hazlo con un procesador de alimentos, o picadora, si tienes)
  • Aceite de oliva para saltear las cebollas
  • 225 gramos de champiñones, limpios y en cuartos
  • 2 cucharadas de tamari o salsa de soja (si eres celíaco, tamari)
  • 1 cucharada de miso de garbanzos o miso blanco
  • 2 tazas de arroz integral cocido (es decir, 280 gramos de arroz ya cocido: el peso es del arroz cocido, no seco y cocido después)
  • 1 taza de lentejas cocidas (190 gramos)
  • 1/4 taza (70 gramos) de tomate concentrado
  • 3 cucharadas (15 gramos) de levadura nutricional
  • De 4 a 6 dientes de ajo muy picados
  • 1 y 1/2 cucharaditas de albahaca seca
  • 1 cucharadita de romero fresco picado o 1/2 cucharadita de romero seco
  • 1/2 taza de avena en copos (60 gramos). Si eres celíaco, que no tengan gluten.
  • 1 taza de nueces molidas o 1 y 1/2 tazas de pan rallado. Si eres celíaco, sin gluten o nueces. Yo usé pan rallado y son 210 gramos.
  • Si usas pan rallado, 2 o 3 cucharadas de agua. Yo eché 3, que son 45 mililitros.

Preparación:

Precalienta el horno a 180º C y prepara dos bandejas forradas con papel de horno.

Calienta una sartén a fuego medio y saltea las cebollas, o en seco o con un poco de aceite. Yo eché una cucharada de aceite. Hazlo hasta que comiencen a pegarse un poquito (algo más de 10 minutos). Ten preparado un vaso de agua con una cuchara dentro para ir echando después cucharadas de agua y evitar que se pegue todo a la sartén. Si te hace falta, añade un pelín de agua.

Mientras las cebollas se hacen, pica muy menudos los champiñones en una picadora o procesador de alimentos. No quieres hacer un puré, pero sí dejarlos con la textura de la carne picada.

Cuando las cebollas estén, agrega los champiñones bien picados y saltea hasta que pierdan el agua (serán unos 7 minutos o más, depende). Agrega la salsa de soja y el miso, remueve y aparta del fuego.

Ponlo todo en un bol grande. Añade el arroz cocido y las lentejas y mezcla muy bien. Incorpora el tomate concentrado, la levadura nutricional, el romero y la albahaca y los ajos picados.

Ahora, en una picadora o procesador de alimentos, pica la avena. No quieres transformarla en harina, solo romperla un poco.

Ahora, decide si quieres usar nueces o pan rallado. Las nueces hay que transformarlas en harina. Yo usé pan rallado. Da una textura muy tradicional, el pan rallado, aunque también las probaré con nueces, porque nunca voy a desdeñar ningún plato con nueces. Pero el pan rallado me venía más a mano y no tenía que molerlo ni nada. Cuando llevas cocinando todo el día, lo cómodo gusta mucho. Si usas pan rallado, rocíalo con el agua para humedecerlo. Echa o las nueces o el pan rallado al bol y mezcla muy bien, amasando, con las manos. La mejor manera es apretar la masa como cuando cogías un pegote grande de plastilina y lo querías deshacer. Cerrando el puño. Así. Cuando esté toda la masa bien amalgamada, coge una cuchara de helado (o una normal) y haz bolas del mismo tamaño (mi cuchara mide 1 cucharada americana) y ponlas en la bandeja de hornear.

Hornea de 30 a 35 minutos, saca y ya están listas para utilizarlas como quieras. Se pueden comer así tal cual o añadirles salsa.

Hay una salsa de tomate con almendras que hace la madre de una amiga mía para las albóndigas y que tengo que encontrar pero ya. Si me acuerdo qué madre de qué amiga las hacía…

Albóndigas

Ricotta de nueces de macadamia

Entrante. Untable. Fruto seco. Pan integral de centeno. Qué más se le puede pedir a la vida. Este queso lo comí en Navidades y dura siglos en el frigorífico. Además, admite cualquier aliño que le queráis meter: yo lo comí con mermelada de vino, con mermelada de cebolla (o cebolla caramelizada, que es más o menos lo mismo, al menos la industrial y con pimientos confitados, que son los únicos pimientos que me gustan porque saben dulces. Y con todo estaba riquísimo. La receta es del libro But I could never go vegan, de Kristy Turner, que además de escribir libros alucinantemente hermosos, tiene un blog muy bonito.

Ingredientes:

  • 140 gramos de nueces de Macadamia crudas, puestas en remojo en agua caliente durante una hora. No tires el agua.
  • 2 cucharadas de zumo de limón
  • 3/4 cucharadita de sal
  • 1/2 cucharada de miso blanco

Preparación:

Mezcla todos los ingredientes y cuatro cucharaditas (que son exactamente 20 mililitros) del agua reservada en el vaso de una batidora potente o, como hice yo, en el procesador de alimentos. Ahora hay que batir hasta que esté cremoso. Lo puedes hacer también en la Mycook o la Thermomix, poniendo el cestillo dentro del vaso para evitar que los frutos secos salten por los aires y se queden en las paredes y en la tapa. Si usas Mycook, ponlo durante 3 minutos a velocidad 5-10 y comprueba que esté cremoso. Si usas el procesador de alimentos, irás comprobando también: para esto no hay tiempos definidos porque depende de la potencia de vuestro procesador. Id raspando las paredes con una espátula de tanto en cuanto. Ya está. Ahora lo puedes usar en ensaladas o comerlo tal cual o acompañado de algunas de las mermeladas o verduras caramelizadas que te dije antes (pimiento, cebolla…) o usarlo en un sándwich como relleno con unas hojas de ensalada, tomate, alguna hamburguesa… Lo que se te ocurra.

Bien tapado, dura unos 15 días en el frigorífico y va cambiando de sabor.

Ricotta de nueces de macadamia

Paté de zanahoria y anacardos

No sé ni cuántas veces he hecho este paté ya. Para Navidad, para llevar a una cena, para regalarlo… Es que está tremendo, oigan. Para comerlo a cucharadas también (yo es que meto la cuchara en todo). Se lo debemos al libro de Kristy Turner, del cual ya hice su tremendísimo curry de lentejas y boniato.

Ingredientes:

  • 160 gramos de anacardos remojados en agua al menos una hora. Tira el agua
  • 110 gramos de zanahoria rallada
  • 2 cucharadas de salsa de soja
  • 1 cucharadita de zumo de limón
  • 1/2 cucharadita de miso blanco
  • 1/2 cucharadita de tomillo
  • 1/2 cucharadita de pimentón de La Vera
  • sal
  • pimienta

Preparación:

Pon la zanahoria y los anacardos escurridos en un robot de cocina y bate para que se piquen bien durante 1 minuto. Lo puedes hacer en Mycook también, poniendo el cestillo encima de los ingredientes, para que no se vaya todo a la tapadera. Si lo haces en Mycook es igual: 1 minuto a velocidad progresiva 5-10.

Luego, añade la salsa de soja, el zumo de limón, el miso, el tomillo y el pimentón. Puedes añadir sal y pimienta también, pero ten en cuenta que el miso y la salsa de soja ya son salados, así que yo nunca le pongo. Todo es cuestión de probar y ver si está a tu gusto. Bate hasta que sea una crema: a mí nunca me ha quedado cremoso del todo porque me gusta con textura, pero si lo bates mucho, quedará más cremoso (y también si añades 1 cucharada de agua, pero lo chulo de este paté, para mí, es su textura). Yo lo batí dos minutos a máxima velocidad en la Mycook, pero cuando pasó medio minuto paré la máquina para integrar bien los ingredientes con la ayuda de una espátula. Todo a velocidad 7-10. En un robot de cocina, te costará más tiempo.

Se hace en un ratito y el resultado, con unos crackers de pan integral, es maravilloso. De verdad. Además, es también muy navideño. Y le gusta a todo el mundo. Dura muchísimo tiempo (más de una semana) en el frigorífico. Se puede congelar también, pero el miso ya sabéis que perderá sus propiedades, aunque no el sabor…

Disfrutadlo.

Paté de zanahoria y anacardos

Tofu lacado a la naranja

Del libro de cocina vegana francesa (que de francesa tiene poco, por cierto: a no ser que un producto tradicional francés sea el miso) de Marie Laforet ya hice el hummus con zaatar con resultados espectaculares. Aprovechando que estoy de vacaciones y que los gatos me dejan cocinar por las mañanas (más o menos), me dispuse a hacer un sinfín de recetas (hamburguesas, alubias, garbanzos -sin garbanzos: se me olvidó comprarlos, pero nada que no solucionen unas verdinas, oiga). leche de coco… Y aquí está este tofu lacado, pelín tuneado por mí para espesar la salsa y para aumentar las cantidades.

El enlace es de la librería Traficantes de sueños (AKA Trafis y la adoro por muchas razones) de Madrid. Voy a procurar poner pequeños comercios en lugar de los típicos enlaces a Amazon. Ya iré actualizando el blog con ellos.

Ingredientes para 5 raciones:

  • 500 gramos de tofu, prensado y escurrido, excepto si es del Aldi, que no hace falta
  • 2 cucharadas soperas de miso
  • 1 cucharadita de 5 especias chinas
  • El zumo de 6 naranjas de zumo
  • Aceite de oliva
  • 2 cucharadas de sirope de agave (la receta original dice 4, pero yo le puse dos porque el zumo de naranja ya es azúcar de por sí)
  • 1 cucharadita de almidón de maíz (que es lo que en España conocemos como Maizena)

Preparación:

Cada bloque de tofu, se corta en tres trozos a lo largo; es decir, longitudinalmente, haciendo láminas por la parte ancha del tofu y no por la estrecha y luego, cada uno de esos tres trozos, se corta por la mitad (ahora sí, a lo ancho) y esos trozos se cortan a su vez diagonalmente. ¿Es un lío? No, no lo es: se trata de hacer triángulos de un cm de ancho más o menos.

En un bol, se mezcla el miso, el zumo de naranja y las especias. Se bate bien con un tenedor para que todo se mezcle.

En una bandeja plana (o varias: yo tuve que usar tres) se pone el tofu en una capa y se agrega la mezcla del zumo de naranja. Se deja macerar dos horas. Cuando transcurra una hora, se le da la vuelta.

Ahora, se calienta una capita de aceite (poca, queremos hacerlo a la plancha) en una sartén y se fríe el tofu: yo lo tuve cinco minutos por cada lado porque me gusta crujiente, pero esto va en gustos. Se va sacando a una bandeja. No tires la marinada.

Ahora, se coge un cuenquito pequeño, se echa la Maizena y se añade un poco del zumo de naranja de la marinada, que no se tira, repetimos (¿veis por qué hay que leer las recetas enteras antes de ponerse a cocinar?). Se disuelve la Maizena. ¿Que no se disuelve? Da igual, luego puedes pasar la salsa por la batidora y listo. Hay remedio para todo.

Pon la marinada en un cazo, dale un hervor y añade el contenido del cuenco con el resto de la marinada y la Maizena más el sirope de agave. La receta original dice que dejes reducir la salsa y obtendrás así una salsa clarita, pero a mí las salsas me gustan como para enfoscar paredes. Así que le añadí la Maizena y fui feliz. Luego, se sirve el tofu con la salsa y lo que se quede pegado al cazo lo puedes lamer con la lengua porque no vas a querer dejar ni una gota. Doy fe. Es una de las salsas más impresionantes que he probado.

Tofu lacado a la naranja

Pasta con champiñones y setas shiitake

Generalmente, lo que hago cuando me quedo un fin de semana en casa, es cocinar como una loca, llenar tuppers y tirar de esa comida las tres semanas siguientes. Repito algunas recetas. Entre ellas, la del ragú de seitán, que me tiene completamente enamorada y loca y que me parece una de las cosas más exquisitas que he comido jamás. Desde que cocino más seguido, me he dado cuenta de que, lo que antes tardaba en preparar siglos y me parecía una pérdida de tiempo considerable (sí, a mí lo que me gusta es apoltronarme en el sillón para ver series en versión original y leer. Y no me da tiempo a todo), ahora pienso: «Pero si se tarda poquísimo». Por ejemplo, la salsa de tomate casera. Sigo ensuciando todos los cacharros de la cocina cuando me pongo, pero eso es algo que no sé si remediaré algún día.

Esta receta está sacada del libro Big Vegan, de Robin Asbell.

Ingredientes para 3 raciones de las mías:

  • 2 pequeños champiñones secos de cualquier variedad
  • 2 cucharadas de harina normal
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 240 gramos de seitán (usé seitán con coriandro) cortado en rodajas finas
  • 75 gramos de setas shiitake frescas en rodajas finas (yo usé setas shiitake deshidratadas, que compré hace siglos en una tienda de productos orientales: se ponen en remojo una hora y se usan)
  • 2 dientes de ajo picados
  • 360 mililitros de leche vegetal
  • 60 mililitros de vino blanco
  • 1 cucharada de pasta de tomate
  • 1 cucharada de levadura de cerveza
  • 1 cucharadita de miso blanco
  • Una pizca de nuez moscada molida
  • Una pizca de cayena molida
  • Una pizca de cúrcuma molida
  • 15 gramos de perejil fresco o albahaca
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 225 gramos de champiñones en rodajas finas
  • 180 gramos de pasta
  • 30 gramos de nueces picadas tostadas (yo no le puse en esta ocasión, pero alguna vez cuando lo he descongelado he añadido un par de nueces)

Preparación:

Pon una olla con agua a hervir. En un molinillo de café, ralla los champiñones secos hasta que se hagan polvo. Ponlos en un bol pequeño y agrega la harina. Reserva.

Calienta el aceite en un cazo a fuego medio-alto. Agrega el seitán y las setas shiitake y remueve hasta que se doren un poco. Agrega ahora el ajo. Cuando comience a chisporrotear, espolvorea la harina mezclada con las setas secas en polvo y remueve bien. Remueve siempre hasta que la mezcla desprenda olor. Lo que observarás será que el seitán se reboza y se pone más crujiente. Cuando no quede harina ya en la sartén, porque la haya absorbido el seitán, está listo. Aparta del fuego.

Mientras el agua hierve, bate juntos la leche, el vino, el miso, la pasta de tomate, la levadura de cerveza, la nuez moscada, la cayena y la cúrcuma. Agrega 1/4 de líquido al cazo donde tienes el seitán y las setas y mezcla bien. Continúa añadiendo la mezcla poco a poco, removiendo en cada adición, hasta que todo esté mezclado. Agrega el perejil (sí, a mí se me olvidó) y la sal y mantén caliente a fuego bajo.

Calienta una sartén a fuego alto. Yo uso una sartén de hierro. Cuando esté caliente, añade aceite en spray y agrega los champiñones. Remueve hasta que se reduzcan.

Ya debe de estar hirviendo el agua, así que cuece la pasta según las instrucciones del fabricante hasta que esté lista.

Sirve la pasta con la salsa caliente, los champiñones y las nueces por encima.

Pasta con champiñones y setas shiitake