Albóndigas de alubias pintas con calabaza

El otro día, dije en Twitter:

Y así estoy, pensando: «para qué». Y pensando también: «De los cólicos menstruales, los mareos, la sempiterna bolsa de agua caliente en los riñones cuando hay una temperatura de 42 grados en el exterior, la búsqueda de drogas legales efectivas (todo lo que acabe en -profeno o -proxeno), las náuseas, los atracones imparables del día de antes (y yo preguntándome ayer por qué tenía tantas ganas de palomitas viendo Joker), de la irritabilidad, el cansancio paralizador, despertarse muerta de dolor a las tres o las cuatro de la madrugada, los gases, la hinchazón, los borborigmos, ir al baño cinco veces en una mañana… pues lo mismo habría que hablar más».

Pero llegó la voz de mi conciencia:

Pablo AKA «Olga, no hace falta que me lo cuentes todo».

Qué buena soy resumiendo.

Una albondiguilla

Pues bien: como dos días antes de que me viniera la regla había cocido alubias pintas, alubias carillas y lentejas por encima de mis posibilidades, me puse a hacer albóndigas y hamburguesas como una loca. Porque luego yo tengo estos problemillas de organización: las cenas se me olvidan. Así que unas albóndigas, que puedes tomar con salsa o solas (yo las como solas porque, si hay salsa, echo de menos el pan para mojar. Yo comería con pan a todas horas: blanco, integral, de centeno, de trigo duro, pitas, naan, cualquiera), para las cenas te hacen un apaño. Gazpacho, puré de calabacín (o de cualquier verdura) o sopa de verduras o ensalada y listo.

Ingredientes para unas 20 albóndigas (depende de lo gorditas que las hagáis):

  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 3 dientes de ajo muy picados
  • 160 gramos (1 taza) de cebolla picada en cubitos
  • 150 gramos (1 taza) de patatas peladas, lavadas y picadas en cubitos
  • 150 gramos (1 taza) de calabaza pelada y picada en cubitos
  • 120 gramos (1 taza) de coliflor lavada, seca y picada en cubitos
  • 320 gramos (2 tazas) de alubias pintas cocidas
  • 2 cucharadas de perejil fresco picado
  • 2 cucharadas de mostaza de Dijon
  • 2 cucharaditas de pimentón agridulce de La Vera
  • 2 cucharaditas de psyllium en polvo (yo lo compro en Vegan Place. Como amalgamante no tiene precio)
  • 1 cucharadita de sal
  • 1/4 cucharadita de chipotle en polvo (si no tenéis, usad cayena en polvo o cualquier picante que queráis)

Preparación:

Calienta bien una sartén grande a fuego medio. Añade 1 cucharada de aceite y caliéntalo también. Luego, agrega las patatas y la calabaza: tenlo unos 20 minutos, removiendo de vez en cuando. Cuando los pinches con un tenedor, deberían estar blandos, pero no deshechos. Agrega ahora la cebolla y la coliflor. Sofríe, removiendo de vez en cuando, 5 minutos. Echa el ajo y sofríe un par de minutos más. Ahora, pon las alubias y sofríe dos minutos. Pásalo todo a un robot de cocina, pero no batas aún.

Añade el perejil fresco picado, el pimentón y el chipotle junto a la mostaza. Espolvorea el psyllium en polvo. Pulsa el botón del robot varias veces, para conseguir picarlo todo bien, pero que quede textura. Tiene que estar con trocitos. No quieres hacer un hummus. Por eso, lo importante es pulsar el botón (en algunos se llama Pulse y en otros es el botón de Turbo) durante dos segundos un par de veces o tres, raspar las paredes del robot para que se integren todos los ingredientes y seguir. En nada está listo. 

Coge una cuchara de helado o pegotones del tamaño de una bola de golf y haz una bola. Calienta otra sartén grande y luego añade la otra cucharada de aceite a fuego medio-bajo (mi vitrocerámica es del 1 al 9 y lo pongo en el 3, para que os hagáis una idea: es vitro, no inducción). Ve poniendo las albóndigas y sofríe de 15 a 20 minutos, por todos lados, hasta que estén doraditas. Ya las puedes servir o calentar una salsa y servirlas con ellas. No te olvides de añadir verduras (mínimo 250-300 gramos por persona) a la comida.

Albóndigas de alubias pintas con calabaza

Hamburguesas de garbanzos y guisantes

He tenido, a menudo, varios problemas con las hamburguesas vegetales, cuyos ingredientes han de estar bastante secos para no ponerte ahí a echar gluten, avena, copos de centeno o pan rallado a cascoporro. Desde que descubrí la plantilla de Heather Crosby, en su libro Pantry to plate, soy feliz. Muy feliz. Sí, llevan un ingrediente raro: psyllium en polvo. Yo se lo pido a Cristina, de Vegan Place. Si no lo tiene listado en la página, os lo solicita al distribuidor. Se usa como se utilizaría el huevo, pero es mucho mejor amalgamante. Si usáis semillas de lino mezcladas con agua o cualquier otra cosa, tened en cuenta que os puede quedar más líquida y necesitaréis algún aglutinante más.

¿No os gusta ese guisantito que quedó entero ahí, a un lado? Qué mono es. Qué ricos están los guisantes. Qué versátiles son. Qué de todo. Iba a poner que se hacen en nada, pero no: hay que remojar los garbanzos, ponerlos a cocer, freír cosas durante media hora o así… Sin embargo, en la vida hay que comer y a la cocina hay que invertirle tiempo. Es una cuestión de supervivencia y de cuidado de una misma y del entorno: buscar ingredientes locales y de temporada (ejem: los guisantes son congelados), comprar en pequeños comercios, buscar un grupo de consumo para las verduras, comprar plantas aromáticas y rezar para que no se te mueran… Esas pequeñas cotidianeidades de la vida.

Ingredientes para 5 hamburguesas grandes:

  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 3 dientes de ajo muy picados: los míos son enormes. Esto va en gustos: le podéis poner o no, de 0 (jijiji) a 5 dientes de ajo.
  • 1 cucharadita de sal (o al gusto: probad la masa)
  • 1 taza (160 gramos) de cebolla muy picada
  • 2 tazas (300 gramos) de patatas peladas y a cuadraditos
  • 1 taza (150 gramos) de guisantes frescos o descongelados. 
  • 2 tazas (300 gramos) de garbanzos lechosos cocidos
  • 1 cucharada de cebollino fresco picado
  • 1/2 cucharadita de tomillo fresco picado
  • 1/2 cucharadita de perejil fresco picado
  • 2 cucharaditas de psyllium en polvo
  • 1/4 cucharadita de chile chipotle en polvo
  • 1 cucharada de mostaza de Dijon
  • 1/2 taza (120 gramos) de tomates secos. Los míos eran en aceite de oliva virgen extra porque no encontré tomates secos sin aceite. Lo que hice fue escurrirlos bien. Pero usadlos sin aceite, mejor.

Preparación:

Pon una sartén grande de paredes altas a fuego medio. Una vez que esté caliente, añade 1 cucharada de aceite. Deja que se caliente también (sí: la cocina va de dominar el calor) y agrega las patatas. Deja cocinar, removiendo de vez en cuando, durante 20 minutos o hasta que las puedas pinchar con un tenedor y las traspases bien, pero aún estén firmes.

Incorpora la cebolla y sofríe 5 minutos más, removiendo. Ahora, añade el ajo y saltea 1 minuto. Echa los guisantes y los garbanzos y tenlos un par de minutos más.

Pásalo todo a un robot de cocina, pero no batas aún. Añade el tomillo, el cebollino y el perejil y espolvorea el psyllium. Espolvoréalo por todas partes, no lo pongas de golpe. Ahora, espolvorea también la sal y el chipotle en polvo y añade los tomates secos y la mostaza.

Bate, con toques cortos. Tendrás que parar la máquina varias veces para ir integrando la mezcla, porque no quieres un puré, quieres textura, pero que esté todo picado a trozos uniformes. Algún guisante, como me ha pasado a mí, te puede quedar entero, pero no importa.

Forma hamburguesas: el tamaño depende de vosotros. Yo las hago grandecitas y así me como una de cena con una ensalada o gazpacho o un sofrito de verduras o lo que sea y voy que me mato.

Calienta una sartén a fuego medio y agrega la otra cucharada de aceite. Una vez que el aceite esté caliente, las pones 15 minutos por un lado y luego les das la vuelta con la ayuda de una espátula y las pones otros 10-15 minutos por el otro. Ya están listas. Se pueden congelar. Luego las descongelas en el frigorífico y las calientas como te venga en gana (sartén, microondas, lo que quieras) y ya tienes comida lista.

Hamburguesas de garbanzos y guisantes

Pastel de carne Tito Andronico

Tito Andronico alimenta a Tamora. Foto de Diego Casillas para Teatro del Noctámbulo.

José Vicente Moirón vino al magazine de la radio el viernes pasado. Escribo esto el sábado: esta noche voy a verles otra vez. Hoy domingo (qué trasiego) es la última oportunidad que tienen para asistir a su función en Mérida. Carmen Mayordomo, su alter ego en Tito Andronico, ha de comer un maravilloso pastel de carne aderezado con ciertos ingredientes secretos que Tito le cocina con frialdad y relamiéndose. Habían leído mi blog (la última entrada, Festivales y descontroles) y me dijo: «¿Por qué no haces un pastel de carne?»

Sus deseos son órdenes:

Pastel Tito Andronico

Carmen Mayordomo tampoco come animales. Hice una receta enorme, en un molde alargado, pero el pastel grande se me desparramó porque desmoldar nunca ha sido lo mío y he optado por hacerle la foto a los más pequeños: al fin y al cabo, se comen un pastel de carne individual.

Está tremendísimo de bueno

Pasteles de carne hay muchos. Quizá uno de los más conocidos no sea un pastel de carne propiamente dicho, sino un estofado con una cubierta de hojaldre por encima o un Shepherd’s pie, el pastel de pastor inglés, que lleva patata. Pero yo estoy muy trabajada, señores: cubrir el Festival de Mérida es un palizón. Un palizón enorme. No iba a ir a comprar hojaldre ni me voy a poner a hacer pastel con una cubierta de patatas que no se puede congelar. Así que lo hice desnudito. El típico pastel de carne inglés. Con su sangre (su ketchup casero) y su todo. Os pongo la foto del pastel desparramado, en la cocina (mi cocina es un campo de batalla) y hecha con el móvil.

Queda muy rico, la verdad. Aquí está a mitad de cocción. Luego se desparramó.

¿Habéis leído Tito Andronico? Hay dos personajes que me fascinan: Tamora y Aaron. Con Tamora recordé a Denis Rafter (director de muchos de los montajes de Teatro del Noctámbulo y autor de una tesis magnífica titulada «Hamlet y el actor. En busca del personaje«) cuando me dice que los personajes femeninos de Shakespeare son mucho mejores que los personajes masculinos. Lo son, lo son.

Eso sí, permitidme que ponga otra imagen. Es Cándido Gómez, que BORDA el papel de mensajero. Es un mensajero un tanto particular, todo hay que decirlo: ¿por qué? Eso sí que tendrán que ir a verlo. Llevo entrevistando a Cándido unos 20 años, creo. Fue el primer actor al que entrevisté, de hecho. Y le quiero locamente. Que lo sepa.

Rústico y Tito Andronico. Imagen de Jero Morales para el Festival de Mérida.

La receta está sacada de la plantilla de hamburguesas que Heather Crosby hace en Pantry to Plate. Si no sabéis qué libro vegano comprar, comprad este. Son plantillas, así que admiten infinidad de posibilidades.

Ingredientes para alimentar a los protagonistas de una tragedia. Salen 8 raciones.

  • 4 cucharadas de aceite de oliva
  • 320 gramos de cebolla picada a cuadraditos
  • 4 dientes de ajo muy picados
  • 1 cucharadita de sal (o más, al gusto)
  • 600 gramos de remolacha cocida cortadas en cuadraditos
  • 150 gramos de zanahorias cortadas a cuadraditos
  • 280 gramos de champiñones a láminas
  • 175 gramos (2 tazas) de garbanzos cocidos, bien escurridos
  • 325 gramos (2 tazas) de lentejas de Puy cocidas
  • 35 gramos (1/2 taza) de soja texturizada fina
  • 4 cucharadas de hierbas frescas (yo puse tomillo, perejil, romero y cebollino), bien picadas
  • 2 cucharadas de mostaza de Dijon
  • 4 cucharaditas de levadura nutricional
  • 2 cucharaditas de humo líquido
  • 4 cucharaditas de psyllium en polvo (es el aglutinante: funciona maravillosamente bien, pero SUPONGO -no lo he probado- que le podéis poner huevo de lino). Yo lo compro en Vegan Place. Si no lo tienen en la página, se lo podéis pedir a Cristina sin problema.
  • Pan rallado, copos de avena o gluten por si acaso. Si sois celíacos, no uséis el gluten, claro está y mirad la etiqueta del pan rallado y de la avena
  • Ketchup para pincelar
En formato individual quedan muy monos

Precalienta el horno a 180º C. Hidrata la soja texturizada: ponla en un bol y añade agua hirviendo. Espera 10 minutos y escurre bien.

Pon una cacerola a fuego medio. Una vez esté caliente, añade el aceite y deja que se caliente a la vez. Agrega ahora la cebolla y la zanahoria y sofríe unos 5 minutos. Luego añade la remolacha y los champiñones y deja sofreír a fuego vivo (súbelo un poco) hasta que los champiñones eliminen toda el agua. Debe quedar sequito, sin quemarse. Añade el ajo, baja el fuego y deja sofreír 1 minuto o así. Ahora, agrega la soja texturizada, las lentejas bien escurridas y los garbanzos y y la sal y dale unas vueltas un par de minutos más para que se impregnen los sabores.

Ponlo en un robot de cocina, pero no pulses todavía. Añade las hierbas frescas, la mostaza, la levadura nutricional y el humo líquido y espolvorea el pysillium. Dale unos toques y ve parando la máquina para raspar las paredes. No quieres un puré, sino que quede textura, pero que todo esté mezclado. Prueba ahora la sazón: puedes añadir lo que quieras: más hierbas, sal, pimienta, copos de chile, tomates secos muy picados…

Ahora tienes que ver si la masa está muy húmeda. Si es así, añade avena en copos (que sean pequeños) o pan rallado, de cucharada en cucharada, mientras remueves. Al mío no le hizo falta, pero puede que sí te sea preciso. No ha de quedar seco ni muy compacto, que luego va al horno.

Prepara un molde de plum cake o moldes individuales. Si son de silicona, no hace falta engrasarlos. Si son de metal, fórralos con papel de cocina o engrásalos con aceite. Pon la masa en los moldes y aplánala con ayuda de una cuchara.

Mete en el horno 30 minutos, tapados con papel de aluminio. Luego, quita el papel, pincela con ketchup y deja 15 minutos más. Deja enfriar unos minutos y ya está listo para comer.

Se lo podrías servir a tus enemigos, pero está demasiado bueno como para eso. Es mejor dárselo a los amigos antes de ver una tragedia potente y sangrienta y culinaria como esta…

Pastel de carne Tito Andronico

Ensalada de no-atún

Ensalada de no-atún
Ensalada de no-atún

Hace algún tiempo hablé del jackfruit y dije que venía de quintaleches y que dudaba que lo volviera a comprar, pero tengo latas para aburrir (para aburrir son cuatro o cinco) y algo habrá que hacer con ellas. En el libro But I could never go vegan viene una receta de ensalada de no-atún que tenía una pinta fantástica y que, como podéis deducir, a atún no sabe. ¿Con qué podéis sustituir el jackfruit si no lo queréis comprar? Con algo que se deshilache… porque el jackfruit se deshilacha y queda como la carne mechada o como el atún. El problema es que no se me ocurre ningún ingrediente que lo haga. Para platos que imiten a los platos carnívoros sí. Para los de pescado, no sé, sinceramente.

El sabor a mar se lo da el alga kelp, que yo compré en Vegan Place. Tiene yodo. Lo sé porque me hice un raspón superficial en un dedo y me rocé con el alga y qué escozor. El sabor a huevito de la mayonesa se lo da la sal kala namak., que es uno de los mejores inventos de la humanidad. Esta ensalada, en un sándwich, tiene que estar de muerte, pero yo me he restringido el pan. No porque no lo pueda comer por la dieta, sino porque, si como pan, como hidratos de menor calidad y, además, le doy que da gusto. Pero, los que podéis comer hasta hartaros porque hacéis muchísimo deporte, no engordáis y etc. le podéis meter el pan que os dé la gana. Yo lo compro integral de esta panadería, artesana y que adoro: la Ecotahona del Ambroz. Estoy intentando ser más consciente de mis actos de consumo, aunque tenga mis incoherencias y en mi despensa haya leche de coco. Ahora miro mucho más la procedencia de los productos. El otro día necesitaba almendras, vi que solo las tenían de Estados Unidos y no las compré. Ya las compraré en Semilla y Grano, que son españolas.

La lata en la que está presentada es de Terracota Mérida.

Ingredientes para algo más de 600 gramos de ensalada:

  • 1 lata grande de jackfruit en salmuera. No el que viene en sirope, que ese es dulce.
  • 265 gramos (1 y 1/2 tazas) de alubias blancas cocidas
  • 1 cucharadita de kelp, en gránulos o molida en el molinillo de café.
  • 1/2 cucharadita de estragón seco
  • 55 gramos (1/2 taza) de mayonesa
  • 2 cucharadas de alcaparras o de pepinillos en vinagre picados
  • 1 y 1/2 cucharadas de mostaza de Dijon
  • el zumo de 1 limón de tamaño medio
  • 1/2 cucharadita de sal kala namak si la mayonesa está hecha sin ella

Ensalada de no-atún
Ensalada de no-atún

Preparación:

Los ingredientes, para empezar, son orientativos, sobre todo el zumo de limón, el estragón, las alcaparras y hasta el alga o la sal. Como si le quieres poner pepinillos y alcaparras o un kilo de mayonesa.

Pon el jackfruit en un colador y enjuágalo. Desmenúzalo. Verás que te queda un tronquito duro. Yo lo piqué en una picadora manual que tengo y listo. Reserva.

Mientras tanto, pon las alubias en un bol y machácalas con un tenedor o un machacador de patatas hasta que estén deshechas. Agrega la mayonesa, el alga kelp, el estragón, la mostaza, los pepinillos o las alcaparras, la mostaza y el zumo de limón. Si la mayonesa no tiene sal kala namak, como la mía, le puedes poner media cucharadita. Esto se trata de probar e ir ajustando los sabores a tu gusto. Remueve bien, agrega todo el jackfruit deshilachado y vuelve a remover. Ya está lista. Se hace rápido, teniendo en cuenta lo lenta que soy yo en la cocina… sobre todo si tienes las alubias cocidas, claro está.

Lo puedes poner de tapita con crackers o con barquitas de endivia o lechuga, echarlo en una ensalada de hojas verdes, cocerle patata y hacerte una ensaladilla rusa… Lo que quieras.

Ensalada de no-atún

Frittata de zanahorias y tomates secos

Frittata de zanahorias y tomates secos
Frittata de zanahorias y tomates secos

En realidad, esta receta no lleva zanahorias: lleva espárragos, con los que hubiera quedado muchísimo más vistosa, pero no había espárragos en la frutería.

Yo no sé si a vosotros os pasa lo que a mí. Cuando llega el fin de semana, cojo un montón de recetas. Nunca son un montón, seis o siete. Nunca me da tiempo a hacerlas todas. Este fin de semana en el que escribo esto (que es el del 14 de mayo, aunque se publique más tarde, porque a mí mantener un blog constantemente sin programar, no se me daría bien: actualizo cuando hay tiempo), escogí dos recetas de hamburguesas, una de un aliño de ensalada, esta frittata, unas croquetas, un kebab… Pues nada, al final me lié haciendo gazpacho de fresas en cantidades industriales (queda mucho más cremoso que en la foto, que hice en casa de una amiga sin batirlo de nuevo después de congelarlo, lo prometo), bacon de tofu (que, para mí, es imprescindible porque me saca de muchos apuros cuando no tengo nada para cenar), hummus con zaatar y esto. También puse una olla lenta con un invento que no sé si estará bueno, pero ya lo comprobaré. Y cocí muuuuuchas lentejas para hacer chorizo, pero al final acabé congelándolas solas en tuppers para mezclarlas con tomate frito y hacer boloñesa. Ya está. Y limpiar areneros. Y acabé a las mil. A las mil son las siete de la tarde, pero eso, para mí, es a las mil, porque a mí la siesta los fines de semana me gusta dormirla antes de comer.

Además, yo es que soy lenta picando, todo hay que decirlo. Hay gente que pica verduras a la velocidad del rayo. Yo tardo un montón. No sé cómo lo hacen, pero me dan mucha envidia. En fin: comer hay que comer y es mejor comer bien que mal, así que al menos tengo comida de batalla para ir tirando… porque, cuando esto salga publicado, yo estaré viniendo de Granada y el siguiente fin de semana tengo feria del libro y el siguiente una comunión y el siguiente presento un acto y el siguiente no sé qué hay y al otro, una boda en la que a ver qué me ponen de comer. Haré fotos, prometido.

Y, sin más dilación (este es mi momento de relax y no he hablado con nadie en todo el día, salvo por WhatsApp), aquí va la receta, que es de Isa Chandra, tuneada por mí.

Ingredientes para 4 raciones:

  • 450 gramos de tofu extra-firme, prensado (aunque sea del Aldi) y escurrido
  • 1 cucharada de salsa de soja
  • 1 cucharadita de mostaza de Dijon
  • 13 gramos (1/4 taza) de levadura nutricional
  • 2 cucharaditas de aceite de oliva
  • 1 cebolla pequeña picada en cubitos
  • 3 zanahorias grandes, cortadas en cubitos muy pequeños
  • 40 gramos (1/4) taza de tomates secos en aceite, muy picados
  • 2 dientes de ajo muy picados
  • 1 cucharadita de tomillo seco
  • 1/4 cucharadita de cúrcuma molida
  • 2 cucharadas de zumo de limón
  • 1/4 taza de hojas de albahaca. Después de medir, las picas muy finas.

Frittata de tomates y zanahoria
Frittata de tomates y zanahoria

Preparación:

Precalienta el horno a 200º C.

Desmenuza el tofu en un bol o aplástalo hasta que parezca ricotta. Agrega la salsa de soja y la mostaza y mezcla muy bien con una cuchara de madera. Agrega la levadura nutricional y vuelve a mezcla bien. Reserva.

Calienta una sartén de 20 cm. de diámetro que pueda ir al fuego. Ahí veis la sartén en la que yo lo hice, que es de hierro, pero, como todavía no está bien curada, yo puse papel de cocina por si acaso. Añade el aceite de oliva y las zanahorias, a fuego medio. Dale unas vueltas durante 3 o 4 minutos. Luego, agrega la cebolla y sofríe 3 minutos más. Luego, echa el ajo, el tomillo y la cúrcuma y sofríe otro minuto. Añade el zumo de limón para desgrasar la sartén. Apaga el fuego y echa todo esto en el bol del tofu. Mézclalo muy bien.

Vuelve a ponerlo todo en la sartén y aplasta. Parece mucho, pero cabe. Ponlo en el horno 20 minutos. Si quieres, puedes poner el grill un par de minutos, pero vigila que no se queme. Saca la sartén (usa manoplas bien potentes si tu sartén es de hierro, porque el hierro quema que no veas) y deja reposar la frittata diez minutos.

Ahora viene la parte más difícil. Desmoldar. Si conseguís desmoldarlo sin que se os desmorone, genial. En teoría hay que cortarla en cuatro trozos y usar una paleta de servir bien fina. Como a mí lo de las paletas y eso se me da fatal, hice la foto, luego lo pasé todo a un bol y rellené tuppers con frittata desmenuzada, que a mí la forma me da igual y, total, no la iba a comer sola, sino con pasta.

Estas son mis cuitas en la cocina, sí. Cocino, pero a mi modo.

Frittata de zanahorias y tomates secos

Aliño de curry y almendras

Aliño de almendras y curry
Aliño de almendras y curry

Mi aliño favorito para las ensaladas es la vinagreta de toda la vida: pelín de sal, vinagre (del bueno, sea balsámico -ojo, no reducción, que es azúcar puro-, de vino tinto, de vino blanco o de arroz o manzana o sidra) y aceite. A veces hasta sin aceite. Pero, como ahora como más ensaladas que nunca, también estoy buscando otros aliños, para usarlos de vez en cuando y no cansarme. Entre otras cosas, porque sostengo y mantengo que mi dieta (no la de perder peso, la dieta en general, el modo de vida, digo) es bastante más variada que la de un omnívoro español de los de toda la vida, de esos que comen de todo pero en realidad no salen de 10 recetas en toda su existencia y no han visto una verdura en la vida. Yo no he repetido (casi) ninguna en el tiempo que hace que tengo el blog, que son cinco años. La receta es de Let them eat vegan, que yo no sé por qué Dreena Burton no saca nuevo libro ya.

Ojo, que ser vegetariano o vegano no significa comer mucha verdura. Yo, de hecho, comía poca. Ahora como muchísima: en verano más, porque el litro de gazpacho diario no me lo quita nadie y a eso hay que añadirle los 250-350 gramos de verdura que como en las dos comidas principales. La mitad de ella intento que sea cruda.

Para las ensaladas compré un centrifugador. Concretamente, éste de Tupperware, porque me fío mucho de los artículos de la marca. El único problema es que tienen presentadoras y siempre quieren hacer presentaciones: pasa como con la Thermomix, y por eso compré la MyCook. Yo quiero comprar los productos y ya está. Sí, soy así de asocial.

Esto me ha permitido usar más lechuga de toda la vida, de la que venden en las fruterías. No he abandonado las ensaladas de bolsa, que me parecen lo más cómodo del mundo para no tener que salir a comprar verdura todos los días, pero ya es un paso. Es que las ensaladas náufragas no me van.

Así que, a una de rúcula y espinacas (sí, y nada más: soy así de sosa, creo que una ensalada con dos ingredientes está bien: y con veinte también), le puse este aliño… y qué rico.

Es un aliño que se puede usar también para mojar crudités de apio, pimiento (si usáis de eso), calabacín…

Ensalada con aliño de almendras y curry
Ensalada con aliño de almendras y curry

Ingredientes para un bote de unos 400 gramos:

  • 85 gramos (1/2 taza) de almendras crudas
  • 2 y 1/2 cucharadas de vinagre de sidra
  • 1 cucharada de sirope de arce (la receta original pone 2, pero así ya queda bien. Se puede hacer sin él, ojo. Que yo adore el sirope de arce y lo mantenga no significa que no sepa que es azúcar).
  • 120 ml (1/2 taza) de agua
  • 1 diente de ajo sin el germen pequeñito
  • 1 cucharadita de jengibre fresco rallado (yo esto ya no lo mido: corto un trocito pequeño de jengibre, lo pelo y así)
  • 1/2 cucharadita de mostaza de Dijon
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1/8 cucharadita de curry
  • pimienta negra recién molida

Aliño de almendras y curry
Aliño de almendras y curry

Preparación:

Usa una batidora potente. ¿No tienes una batidora potente? Pues tendrás que poner las almendras a remojo en agua una media hora. Luego tiras el agua y tienes paciencia batiendo y parando el motor y ya está. Eso sí: quedará algo de textura, pero no importa: va a estar rico igual.

Pon todos los ingredientes en la batidora y bate muy  bien. Yo uso la MyCook: pongo los líquidos primero, luego los sólidos y luego el cestillo dentro del vaso para que no me salte todo. Lo pongo 1 minuto a velocidad 7-10, paro la máquina, saco el cestillo y raspo sus paredes y la base (ahí se quedan muchas almendras) y lo vuelvo a poner un par de minutos para que quede megacremoso.

Prueba. Puedes añadir más curry.

Ahora viene la parte de tomar decisiones: ¿lo vas a usar para poner en sándwiches o para mojar verduras crudas? Déjalo así. En el frigorífico, bien tapado, se espesará. Puedes añadir más agua después.

Si la usas como aliño de ensalada, lo querrás más líquido: créeme: a mí me gusta todo como pa enfoscar. Pero lo vas a querer más líquido. Añade agua, fría, un chorrito pequeño cada vez, dale vueltas con una cuchara y ve añadiendo hasta que quede con la consistencia que a ti te guste.

Yo lo guardo en la nevera bien tapado y lo consumo como máximo en dos días. Estas cosas se pueden congelar también. Luego, si se separa, se bate un poco y listo.

Aliño de curry y almendras

Aliño de anacardos y mostaza para ensalada

Aliño de anacardos y mostaza
Aliño de anacardos y mostaza

Tengo un libro de ensaladas, el Salad Samurai de Terry Hope Romero, pero nunca hago ensaladas. Todas las recetas siempre son para cuatro personas y yo vivo sola. Así que las miro, pienso que tienen que estar muy ricas y no las hago. No me pongo a asar verduras y a mezclarlas ni a hacer aliños imposibles que duren un día nada más. Pero un día, Javier, de las Huertas del Abrilongo, que es mi grupo de consumo, me regaló una ensalada de brotes de rábano, soja y no sé cuántas cosas más y me dije: esta es la mía. Y rescaté el Salad Samurai e hice este aliño tan rico. Y descubrí que la mostaza de Dijon dura años abierta en la nevera, pero pica.

Ensalada de brotes con aliño de anacardos y mostaza
Ensalada de brotes con aliño rico

Ingredientes:

  • 80 gramos (1/2 taza) de anacardos crudos
  • 170 ml (3/4 taza) de agua caliente
  • 2 cucharadas de zumo de limón
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 1 diente de ajo pelado
  • 2 cucharaditas de miso blanco (shiro miso)
  • 2 cucharaditas de mostaza de Dijon
  • 1 cucharadita de ajo en polvo
  • 1 cucharadita de cebolla en polvo
  • 1/2 cucharadita de estragón seco
  • 1/2 cucharadita de albahaca seca

Aliño de anacardos y mostaza
Aliño de anacardos y mostaza

Preparación:

Si tienes MyCook, pon los anacardos y bate 15 segundos para hacerlos polvo. Añade el agua caliente ahora y bate hasta que se haga una crema, durante 1 minuto a velocidad 7-9. Agrega el resto de los ingredientes y bate muy bien de nuevo. Con 2 minutos a máxima velocidad tienes más que suficiente para que no queden grumitos. Si no quieres que salte la salsa, pon el cestillo dentro del vaso y así no tendrás que raspar las paredes ni la tapadera para aprovecharlo todo.

Si no tienes MyCook, pon los anacardos en remojo en el agua caliente y luego, ponlos en el vaso de la batidora (todo: los anacardos y el agua). Bate hasta que se haga una crema. Luego, agrega el resto de los ingredientes y bate de nuevo. Agrega el resto de los ingredientes y vuelve a batir.

En los dos casos, mete en un bote con tapa y al frigorífico, al menos 20 minutos antes de aliñar tu ensalada. Lo puedes guardar dos días. Si no te lo vas a comer, congélalo. Sí, se puede congelar.

Terry Hope usa hierbas frescas, por cierto: 3 cucharadas de hierbas frescas (albahaca, estragón, eneldo). Yo tengo seis maceteros comprados para plantar hierbas. Desde hace dos años y medio. Casi tres. En junio hace tres. Este año me pongo. Prometido.

Aliño de anacardos y mostaza para ensalada

Tofu en salsa de cerezas

Tofu en salsa de cerezas
Tofu en salsa de cerezas

Hace poco, dije que tengo los dos libros que han escrito Celine Steen y Joni Marie Newman sobre cómo sustituir ingredientes en las recetas veganas. El primero que sacaron fue The Complete Guide to Vegan Food Substitutions. Del segundo, ya puse aquí las croquetas de garbanzos con salsa teriyaki. Son dos libros que tengo infrautilizados, a pesar de sus posibilidades, porque Isa Chandra Moskowitz, Terry Hope Romero, Miyoko Schinner y Kristy Turner son mi debilidad, pero me dije que tenía que buscar más recetas apetitosas de ellos para las fiestas. Para Navidad, hice este tofu. Tre-men-do. Muy rico, de verdad. Y la salsa es que vale para todo. Tuneé un poco la receta, eché menos pimienta y batí parte de la salsa, porque tanta cereza pululando por ahí no me gustaba. Sí, diréis que a buenas horas: ya os di muchas ideas de recetas para las Navidades. Estas recetas quedan para las ideas del año que viene.

Ingredientes para 3 raciones de las mías:

  • 235 ml (1 taza) de vino tinto o de zumo de granada
  • 80 gramos (1/2 taza) de cerezas deshidratadas
  • 80 gramos (1/4 taza) de cerezas en conserva
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cucharada de mostaza de Dijon
  • 1 cucharadita de tomillo seco o 1 cucharada de tomillo fresco
  • 1/4 cucharadita de pimienta negra molida
  • 1/4 cucharadita de sal
  • 400 gramos de tofu extrafirme, prensado y escurrido

Tofu en salsa de cerezas
Tofu en salsa de cerezas

Preparación:

Precalienta el horno a 180º C.

En un cazo, pon las cerezas secas, las cerezas en conserva, el aceite, la mostaza, el tomillo, el vino, la pimienta y la sal. Lleva a ebullición. Una vez que hierva, baja el fuego y deja cocer de 10 a 12 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que parezca un sirope. En este punto, se puede dejar así: yo batí un poco de la salsa. También se puede batir entera, si no os gustan los tropezones.

Mientras la mezcla se hace, corta el tofu en cuatro trozos iguales.

Disponlos en una bandeja lo suficientemente grande como para que quepan los cuatro trozos un poco separados los unos de los otros, pero no tan grande como para que se quede el tofu navegando por la salsa. Agrega la salsa y hornea 15 minutos. Saca la bandeja con ayuda de unas manoplas, para no quemarte, dale la vuelta al tofu y hornea de nuevo de 10 a 15 minutos.

Para la foto, he limpiado dos de las cerezas bajo el grifo, porque quedan hechas una plastita. Sí, a veces los platos no son tan remonos cuando los cocinamos: yo creo que, a estas alturas, solo salen monas las ensaladas y los patés…

Tofu en salsa de cerezas

Cheddar vegano fácil

El queso vegano realmente no es queso. Oh. Pero por qué las llamáis hamburguesas. Porque «pastel redondo de legumbres, cereales, soja texturizada, seitán, cocinado al horno, en sartén o en parrilla y que se come entre dos panes igualmente redondos, con verduras crudas, como el tomate y la lechuga, con mostaza y ketchup» no es económico de decir. Y al queso vegano se le llama queso por lo mismo. Y a la bebida de avena o de arroz. Superadlo.

Me lo han dicho hasta escritores que están muy orgullosos de su prosa porque juegan mucho con el lenguaje. Ay. Oh. Interjecciones varias. Una carcajada que es más un resoplido.

John Schlimm ha escrito un libro, The Cheese Vegan, con quesos más fáciles que los de Miyoko. Y, como no me salió bien mi primer rejuvelac pero quería probar un queso vegano y tenía agar agar por ahí desde hace tiempos inmemoriales, el primer fin de semana de noviembre que me quedé en casa, aproveché para ver The man who shot Liberty Valance, de John Ford (por qué he tardado tanto en acercarme a este hombre, por qué) y The Ballad of Cable Hogue, de Sam Peckinpah (a él ya le conocía mucho). Y para cocinar un poquito. No mucho, la verdad. Pero un poco sí. E hice este queso, que me quedó muy bajito porque no tengo moldes de todas las medidas. La próxima vez que haga queso, lo pondré en un tupper cuadrado y alto que tengo y así quedará con más pinta de queso.

Ingredientes:

  • Aceite de girasol para pincelar un molde de 7×17 cm o de 10×20 cm. Usad el que tengáis. Yo escogería uno de plum cake muy pequeño.
  • 5 cucharaditas (15 gramos) de agar agar en polvo o 5 cucharadas de agar agar en copos
  • 350 ml (1 y 1/2 tazas) de agua
  • 75 gramos (1/2 taza) de anacardos crudos sin sal
  • 20 gramos (1/3 taza) de levadura nutricional
  • 3 o 4 cucharadas (de 45 a 60 ml) de zumo de limón, dependiendo de lo fuerte que quieras el queso
  • 2 cucharaditas de cebolla en polvo
  • 1/4 cucharadita de ajo en polvo
  • 1/2 cucharadita de mostaza de Dijon

Preparación:

Engrasa el molde que quieras con aceite. Como si es redondo y no en bloque, como el cheddar. Total, esto no es queso: son frutos secos batidos, aromatizados y solidificados. Innova. Como con el lenguaje.

En un cazo pequeño, a fuego medio, pon el agua y el agar agar. Remueve bien y a menudo hasta que comience a hervir. Una vez que hierva, baja el fuego para que siga cociendo lentamente y deja así, removiendo de vez en cuando, 5 minutos.

Mientras tanto, pon los anacardos, la levadura, la mostaza, el zumo de limón, y el ajo y la cebolla en polvo en el vaso de la batidora. No batas todavía. Cuando el agar agar haya hervido los cinco minutos, verás que se transforma en una masa viscosa y de color marroncito. Échalo lentamente y bate a velocidad alta durante 1 minuto. Yo lo hice en la MyCook, poniendo el cestillo dentro para que no salpicara todo, 1 minuto a velocidad progresiva 6-10. Luego paré, removí un poco y otro minuto a velocidad progresiva 6-10. La jarra se calienta y cuando está por acabar, baja la velocidad y la pone a 5 pero no importa porque sale muy cremoso.

Vierte esta mezcla en el molde, tapa (si no tiene tapadera, con papel film) y deja reposar una hora en el frigorífico. Lo puedes usar a rodajas en sándwiches o rallado en tus platos favoritos. Ojo: no funde, porque lleva agar agar y no carragenato. Eso en el enlace de ahí arriba (el que pone «rejuvelac») lo explica Gema mejor que yo.

En la nevera, dura cinco o seis días.

No esperéis que sepa a cheddar. El cheddar sabe a cheddar. Esperar que sepa a cheddar es como esperar que el roquefort sepa a Emmental. No seáis idiotas. Esto son anacardos. Y está rico, pero son anacardos con ajo y cebolla en polvo y mostaza. Los guisantes no saben a aguacate.

Comed frutos secos. Es una orden. Qué ricos y versátiles son.

Cheddar vegano fácil

Baked beans en olla rápida

¿Qué son las baked beans? Pues ya está: en internet, con un enlace a Directo al Paladar, solucionado. Estas no llevan salsa de tomate: creo que se parecen más a las americanas (Boston Baked Beans) y, como ya explican ahí arriba, no se hacen al horno, sino en olla. Y estas, en olla rápida. Receta de Jill Nussinov, por supuesto, la maestra de las ollas. Su Vegan Under Pressure es imprescindible, sinceramente. Esta receta es de las cosas más exquisitas que he probado jamás. Solas o con arroz o con patatas cocidas o al vapor o al horno… Una buena ensalada o verduras asadas y ya tienes un plato completito.

Ingredientes para 6 raciones:

  • 2 cucharaditas de aceite de oliva
  • 2 tazas de cebolla muy picada (yo le eché una cebolleta enorme)
  • 400 gramos (2 tazas) de alubias secas, enjuagadas, puestas en remojo durante 8 horas o toda la noche y escurridas. Si son a granel, mira que no tengan piedritas ni nada
  • 2 cucharadas de mostaza en polvo (yo no le puse)
  • 2 cucharaditas de pimentón (yo, agridulce de La Vera)
  • 1 hoja de laurel
  • 470 ml (2 tazas) de caldo vegetal (yo usé este)
  • 35 gramos (1/4 de taza o 3 dátiles grandes) de dátiles Medjoul picados
  • 70 gramos (1/4 taza) de tomate concentrado
  • 3 cucharadas de melaza
  • 2 cucharadas de mostaza de Dijon
  • 1 cucharada de vinagre de sidra
  • sal

Preparación:

Calienta la olla a fuego medio o pon la olla eléctrica en modo «saltear». Añade el aceite y la cebolla picada y saltea de 3 a 5 minutos. Si ves que se pega, agrega agua a cucharadas. Remueve de vez en cuando. Añade las alubias, la mostaza seca, el pimentón y el laurel. Remueve un minutito, para que se impregnen del sabor de las especias. Añade el caldo, remueve, pon la tapadera de la olla y coloca el mango en posición 2 (HIGH o alta presión) y cuece 15 minutos. Deja que el vapor salga de manera natural (es decir, aparta la olla del fuego y no hagas nada) y, cuando se haya bajado la válvula, deja reposar la olla sin abrirla durante 10 minutos más. Luego ábrela, prueba algunas alubias y, si no están hechas aún, las pones un par de minutos más y dejas que el vapor vuelva a salir de modo natural y quitas la tapa (no las dejes 10 minutos más reposando).

Quita la hoja de laurel. Añade los dátiles, el tomate concentrado, la mostaza de Dijon, la melaza y el vinagre y remueve con cuidado. Lleva la mezcla a ebullición y deja cocer 5 minutos o pon la tapa de la olla y deja reposar 10 minutos. Ajusta de sal y sirve.

Baked beans en olla rápida