Prueba de ‘cerdo’

Prueba de cerdo (sin cerdo)
Prueba de cerdo (sin cerdo)

Han pasado muchas cosas estos meses que no he estado por aquí. Siempre me he planteado el blog como una diversión que era más propia que otra cosa, para tener todas mis recetas reunidas en un mismo lugar. Así que no me obligo a cocinar y a hacer fotos (he estado mucho tiempo con comida de batalla: ensaladas con tofu, verdura al vapor, cocido a tutiplén), pero al mismo tiempo, me digo: «Estás pagando una pasta de servidor para tener esto abandonadito». Luego recuerdo que mi expresión favorita es «tengo que…» y que no se puede transformar el ocio en obligación.

Entre todo eso que ha ocurrido, han estado: unas elecciones, muchos desfases alimenticios, mucho trabajo, mucho estrés, algunos restaurantes, gente nueva, Los Vengadores, Juego de Tronos (estoy recuperando la serie, ahora que emiten la octava temporada) y terapia (mi psicólogo es bueno, muy bueno, pero no hace milagros), deporte y rehabilitación del hombro, que me deja sin tiempo para nada, visitas de amigos y sus novios (un amigo, su novio) y la celebración de una boda y la Veggie World de Lisboa en el horizonte.

En medio de esto, un puente para cocinar mucho: traigo ahora un plato típico extremeño. Que se note de dónde soy. Lo he titulado «prueba de ‘cerdo'» porque es un plato que se hace con carne de cerdo y, si pongo «prueba», lo mismo os parece un error. En Extremadura se dice «prueba», nada más. Y es un plato exquisito.

Ingredientes para 9 raciones de las mías:

  • 270 gramos de soja en cubos
  • 1 cucharada de orégano
  • 1 cucharada de pimentón picante de La Vera
  • 1 cucharada de pimentón dulce de La Vera
  • 6 dientes de ajo pelados y machacados en un mortero
  • 100 ml de vino blanco
  • 270 ml de aceite de oliva virgen extra (sí, es mucha cantidad, en principio, pero son dos cucharadas por ración… o cuatro si coméis dos raciones).
  • Agua o caldo hirviendo
  • Sal
Prueba de cerdo con soja texturizada
Prueba de cerdo con soja texturizada

Preparación:

Pon la soja en un cuenco, vierte agua hirviendo por encima, tapa y deja reposar 10 minutos. Luego, escúrrela. Ponla en una olla grande con las dos clases de pimentón, el vino blanco, el aceite y los ajos y remueve muy, muy bien. Deja macerar un mínimo de media hora. Yo lo tuve dos.

Ahora, calienta una sartén a fuego medio-alto y ve añadiendo la soja, en tandas, para freírla hasta que se dore. No hace falta aceite, que ya lleva. Soltará líquido, del vino y de la hidratación. Sofríe, removiendo, hasta que el líquido se vaya evaporando y no te olvides de añadir sal al gusto. Cuando esté hecha, agrega el orégano, remueve y sirve.

Está exquisita.

Prueba de ‘cerdo’

Potaje de garbanzos y judías negras con verduras

Siempre me pasa lo mismo. Compro ingredientes para hacer comida, pensando que mi congelador es más grande de lo que es, así que al final acabo innovando. Me inspiré en esta receta, pero al final, como me apetecía un plato de legumbres que no fuera tan caldoso, para poder añadirle cuscús, por ejemplo, o pasta. O para tomármelo tal cual, pero que no fuera sopa. Si tomo sopa de plato único, por muy bien hecha que esté (con sus legumbres y su pasta) me parece que no he comido… Está riquísimo, doy fe. Creo que va a ser otro de mis platos de invierno de cabecera.

Ingredientes para 4 personas:

450 gramos de garbanzos cocidos
1/2 paquete de espinacas congeladas
2 zanahorias grandecitas
300 gramos de judías negras cocidas
100 gramos de judías verdes congeladas
1 cebolla
3 dientes de ajo
1 bote pequeño de tomate frito Hida
1 hoja de laurel
2 cucharadas de aceite de oliva
1 pastilla de caldo vegetal disuelta en un vaso de agua de 250 mililitros
1 cucharadita de sal
1 cucharadita de comino
1 cucharadita de orégano
1 cucharadita de pimentón

Preparación:

Sacar las espinacas del congelador, ponerlas en un bol y cocerlas en el microondas a máxima potencia durante dos minutos. Sacar las judías verdes del congelador también. Pelar la cebolla, los ajos y las zanahorias.

Calentar a fuego lento una olla con 2 cucharadas de aceite de oliva. Picamos finamente la cebolla y el ajo y lo añadimos a la cazuela. Pochamos: hay que esperar de 5 a 7 minutos, removiendo de vez en cuando, a que cojan color: este paso es importante para que todo quede rico. Luego subimos el fuego y añadimos las zanahorias troceadas, las judías verdes, las espinacas y la salsa de tomate. Agregamos la pastilla de caldo disuelta en el vaso de agua, el laurel, la sal, el comino, el orégano y el pimentón junto con los garbanzos y las judías negras. Añadimos más agua (según queramos más o menos espeso el caldo) y esperamos a que hierva. Yo añadí algo más de un vaso (mis vasos miden 250 mililitros). Dejar cocer 35 minutos y apartar del fuego.

Potaje de garbanzos y judías negras con verduras

Hummus con mantequilla de cacahuete / Peanut butter hummus

La receta es de Nigella Lawson. Esta mujer escribe libros de cocina (omnívoros, pero con platos vegetarianos también: si uno es vegetariano o vegano, yo creo que con su web se apaña, porque va a poder aprovechar pocas recetas) y, ciertamente, tiene un modo de escribir que me gusta (y que yo, como la he leído en español, le debo a la traductora, que es Eva Robledillo). En uno de los capítulos de Nigella Express, que aquí se tradujo como La cocina de Nigella Lawson, dice que le ponen frenética las personas que afirman no tener tiempo para cocinar: «Bueno, tampoco están escribiendo Guerra y paz». Ciertamente: cuando yo digo que no tengo tiempo para cocinar, realmente es que prefiero pasarlo haciendo otras cosas. Cosas completamente improductivas, además.

Esta receta de hummus con mantequilla de cacahuete debe de engordar un montón, porque la mantequilla de cacahuete no es especialmente hipocalórica. Sí: sigo estando a dieta. Ahora voy a confesar que, cuando me tiro los fines de semana cocinando, hago platos, los fotografío, y luego los voy poniendo cuando puedo. Tengo entradas programadas hasta ni se sabe, porque no tengo tiempo de cocinar todos los días y porque, también, en verano sobrevivo a base de gazpachos y ensaladas de todo tipo que no me da por fotografiar. Debería: me estoy volviendo una maestra de las mezcolanzas. Así que esta receta es de ni se sabe cuándo… No lleva tahini, no. La mantequilla de cacahuete le da un sabor espectacular. Sí: estas guarrerías suelen estar muy ricas, qué se le va a hacer. Supongo que no hay que renunciar a ellas si se comen una vez al año…

Ingredientes:

  • 2 botes de 450 gramos de garbanzos cocidos o 700 gramos de garbanzos cocidos ya
  • 1 diente de ajo pelado
  • De 3 a 5 cucharadas de aceite de oliva (de 45 a 70 gramos)
  • 90 gramos de mantequilla de cacahuete cremosa (sin trocitos)
  • 45 mililitros de zumo de limón (3 cucharadas)
  • 2 cucharaditas de sal en escamas o 1 cucharadita de sal normal o al gusto
  • 2 cucharaditas de comino molido
  • De 4 a 6 cucharadas de yogur. Yo usé yogur de soja, aunque la receta original pone yogur griego (de 60 a 90 gramos)
  • 2 cucharadas de cacahuetes picados (30 gramos) opcional. Yo no le puse.
  • pimentón de La Vera
  • tortilla, pitas, crackers… para servir

Preparación:

Escurre y enjuaga los garbanzos. Ponlos con el ajo, 3 cucharadas de aceite, la mantequilla de cacahuete, el zumo de limón, la sal y el comino en un procesador de alimentos y haz un puré. Agrega 4 cucharadas de yogur griego y bate otra vez. Si está muy espeso, añade 1 o 2 cucharadas de yogur y la misma cantidad de aceite.

Prueba y ajusta la sazón, con más limón y sal si lo necesitas.

Ponlo en un plato de servir y agrega los cacahuetes picados y el pimentón por encima para decorar.

Hummus con mantequilla de cacahuete / Peanut butter hummus

Chorizo de seitán / Chorizo seitan sausages

¿Un chorizo sin carne? Pues no: si sois omnívoros, esta receta recuerda al sabor del chorizo picante, pero solo lo recuerda, no es exactamente igual que un chorizo. Pero, también me pregunto, ¿para qué queremos hacer recetas exactamente iguales a productos que ya existen? En el mundo del vegetarianismo hay grandes debates sobre esto: los hay que rechazan cualquier cosa que les recuerde a la carne. Y los hay que renuncian a sustentar una industria ganadera insostenible, pero no al sabor. Y, en cuanto al sabor, y en cuanto a la textura, esta receta me ha hecho ver cuán importantes son las especias en la cocina. Con las cantidades que he dado, y eso que yo no le puse chile, ya queda bien picante. Si no os gusta mucho el picante, añadid más de cualquiera de las otras especias en lugar de la cayena.

Para 6 o 7 chorizos de 15 cm de largo.

Ingredientes:

  • 1 y ½ tazas (330 gramos) de caldo vegetal
  • 4 cucharadas de pasta de tomate
  • 3 cucharadas de aceite de achiote o de aceite de oliva
  • 3 cucharadas de vinagre de vino tinto
  • 6 dientes de ajo picados
  • 1 y 2/3 tazas (210 gramos) de gluten
  • ¼ taza de harina (30 gramos) de garbanzo
  • 3 cucharadas (15 gramos) de levadura de cerveza
  • 4 cucharaditas de paprika, dulce, agridulce o picante, al gusto
  • 4 cucharaditas de chile en polvo
  • 3 cucharaditas de orégano seco
  • 2 cucharaditas de comino molido
  • 1 y ½ cucharaditas de cayena molida, o más al gusto
  • 1 cucharadita de coriandro molido
  • 1 y ½ cucharaditas de sal
  • ½ cucharadita de pimienta negra molida

Preparación:

Corta seis piezas de papel de aluminio de unos 20 cm de lado. Precalienta el horno a 180ºC. En un bol, bate juntos el caldo, la pasta de tomate, el aceite, el vinagre y el ajo.

En otro bol, combina el gluten, la harina de garbanzo, la levadura de cerveza, la paprika, el chile, el orégano, el comino, la cayena, el coriandro, la sal y la pimienta y forma un volcán en el centro.

Pon los ingredientes líquidos en el volcán y remueve con una espátula de silicona hasta que la masa se despegue de las paredes del bol. Amasa con las manos durante 3 minutos para desarrollar el gluten. Deja reposar 10 minutos y luego vuelve a amasar 2 minutos más.

Divide la masa en seis piezas iguales. Pon cada pieza en el aluminio y dale forma de chorizo, de unos 15 cm de largo por 4 de ancho. Enrolla el papel de aluminio para envolver todo el chorizo, firmemente, pero dejando espacio para que se expanda durante la cocción. Si no, el papel reventará y adiós chorizo. Si se rompe el papel, por esta razón, coge otro. Haz lo mismo con los chorizos que quedan.

Pon los paquetitos en la bandeja del horno, a altura media y hornea 35 minutos. Deja enfriar el chorizo 40 minutos antes de usarlo, para permitir que la textura se vuelva firme y que se tomen los sabores. Para que sea mejor, lo puedes dejar en el frigorífico toda la noche.

Se mantiene 2 semanas en el frigorífico, envuelto en papel de film transparente, o se puede congelar.

¿Qué podemos hacer con él? Se puede usar en sopas, en ensaladas, en empanadas, en arepas, con pasta… y se puede asar a la parrilla, untándolo con una fina capa de aceite por cada lado de la rodajita que queramos asar y poniendo las rodajas al fuego de 2 a 4 minutos por cada lado.

Receta extraída de Viva Vegan.

Chorizo de seitán / Chorizo seitan sausages