Nuggets asiáticos de garbanzos y tempeh

Nuggets asiáticos
Nuggets asiáticos

Escribo esto el día del cumpleaños de Jandro. Su hija mayor siempre me recuerda las fechas importantes: todos los días 1 de cada mes me dice: tres, cuatro, cinco… los que han pasado desde que murió. Cuando se acercaba su cumpleaños, lo mismo. Conocí a Jandro casi un lustro antes de que ella naciera y jamás se me olvidó el 29 de marzo: le he llamado hasta a Rumanía para felicitarle.

Su hijo pequeño se ha hecho vegetariano. Ahora me manda fotos de sándwiches vegetales con atún entre los ingredientes: Bienvenido a mi mundo, le digo. Le ha dado por cocinar y come legumbres todos los días. Tiene 14 años. Espero que haga estos nuggets y me lo cuente después. La receta es de The Complete Guide to Even More Vegan Food Substitutions.

Nuggets de tempeh y garbanzos
Nuggets de tempeh y garbanzos

Ingredientes para 25 nuggets:

  • 330 gramos de garbanzos cocidos
  • 500 gramos de tempeh
  • 80 gramos de cebolla roja muy picada
  • 60 gramos de tahini
  • 3 cucharadas de zumo de limón
  • 3 cucharadas de vinagre de arroz
  • 2 cucharadas de aceite de sésamo tostado
  • 2 cucharadas de aceite de oliva o de girasol o de pepitas de uva
  • 2 cucharadas de miso blanco (yo uso siempre el que tengo abierto y era oscuro, que es más fuerte, pero queda riquísimo igual)
  • 2 cucharadas de salsa de soja o de tamari
  • 2 cucharaditas de sirope de agave
  • 8 dientes de ajo muy picados
  • 4 cucharadas de gluten de trigo
  • 4 cucharadas de harina integral
  • Aceite de oliva para pincelar los nuggets

Preparación:

Machaca los garbanzos en un bol. Desmenuza el tempeh en el mismo bol (ponedlo en un robot de cocina y lo haréis en un pispás). Añade la cebolla, el tahini, el zumo de limón, el vinagre de arroz, el aceite de sésamo y el de oliva, el miso, la salsa de soja, el sirope de agave y los ajos y mezcla muy bien con una cuchara de madera.

Ahora, espolvorea el gluten de trigo y la harina por encima y remueve otra vez para mezclar bien. Amasa con las manos para integrarlo todo, porque el tahini y el miso son espesos y quieres que todo sepa por igual.

Prepara una fuente (yo necesité dos) con papel de hornear. Coge dos cucharadas apretaditas de masa, dales forma de nugget (yo les di forma rectangular, que a saber cómo es la forma de los nuggets, si cada uno es de su padre y de su madre) y ponlos en la bandeja. Salen 25. Tapa con papel film y deja enfriar al menos tres horas o toda la noche. Así se ponen más compactos.

Precalienta el horno a 180º C.

Pincela los nuggets con aceite de oliva y hornéalos durante 15 minutos. Dales la vuelta (yo uso para ello dos espátulas finas de madera y lo hago rápido) y hornea otros 10 minutos más. Ya los puedes servir.

Lo que hay en el centro de la foto es salsa barbacoa de la marca MaryLee, que también la compro en Vegan Place. Sí, la salsa barbacoa tiene azúcar por un tubo: o jarabe, o sirope o lo que sea. Pero yo uso un pelín. Si no queréis azúcar, podéis hacerla con dátiles de forma casera: yo la tengo pendiente, pero algún día la haré.

Nuggets asiáticos de garbanzos y tempeh

Crema cruda de champiñones y anacardos

Crema cruda de champiñones
Crema cruda de champiñones

Es otoño, ha tardado en llegar el frío y yo sigo programando entradas en el blog. Porque en noviembre solo podía cocinar un fin de semana, el primero del mes. Los demás los tenía completamente planificados, uno detrás de otro. Noviembre es un caos y, además, marca el final de mi año. Por estas cosas de la vida, consideré que mi 2016, que fue un año estupendo, acabó el día de la gala del FanCineGay, el 12 de noviembre. Este 2017 finaliza un día antes, el 11, sábado (las galas siempre son en sábado) y ha sido un año para olvidar, pero que, tristemente, no vamos a olvidar nunca.

El 12 de noviembre de 2016 mi padre estaba vivo. Mi mejor amigo estaba vivo. Mi primo hermano estaba vivo. Una de mis mejores amigas podía andar normalmente y correr detrás de sus hijos si quería. No había hecho unos exámenes agresivos para conservar un trabajo que amo como amo pocas cosas y de los que ni voy a hablar porque para qué: son perversos, por definición. No había miedo, ni necesidad de ser fuerte para que otros se apoyaran, ni había este aprender a vivir con las ausencias.

«Aquí había alguien que estaba y estaba, / que de repente se fue / e insistentemente no está», como escribió Wislawa Szymborska.

Y, en medio de todo esto, tuve polillas en casa que se comieron mis frutos secos y mis dátiles (son sibaritas, las cabronas: el mes que peor estoy de dinero porque se me rompió el móvil y porque tuve que llevar a Coyote a revisión, echadle a todo 650 euros) y me di cuenta de que había leído mal mi pauta dietética y que, donde ponía «raciones diarias», yo había entendido «raciones en cada comida». Me he estado poniendo hasta el culo.

Ojalá todos los males fueran tan solucionables como este.

Sí que establece bien claro que, como siempre, sea invierno, otoño o primavera, la mitad de las muchas verduras que ingieras al día han de ser crudas. Así que me hice esta crema cruda que es del libro Alimentación viva, muy recomendable.

Alimentación viva
Alimentación viva

Se puede tomar fría o caliente. También se puede congelar, pero sin el miso, porque el miso pierde propiedades si se congela. Pero eso no es problema: lo congelas, lo descongelas y le echas una mijita de miso. Yo lo tuneé, por cierto y no le eché la cebolla roja porque se me olvidó apuntarla (no me llevo libros a la cocina, que se me estropean).

Ingredientes para 4 raciones:

  • 250 gramos de champiñones bien limpios
  • 3 cucharadas de cebolla roja muy picada (no le puse)
  • 2 cucharadas de zumo de limón
  • 1 cucharada de miso (el que queráis, yo usé miso de arroz integral)
  • 1 cucharada de salsa de soja o de tamari sin gluten
  • 150 gramos de anacardos crudos
  • 1/2 cucharadita de sal marina (la receta original pone 1, que a mí me parece excesivo)
  • 1 cucharada de romero fresco (el romero sabe mucho y yo le puse unos toquecitos de romero seco, porque, si no, sabe a pasto)
  • 700 ml de agua
Crema de champiñones y anacardos
Crema de champiñones y anacardos

Preparación:

Coge una batidora bien potente y bátelo todo hasta que sea una crema, excepto el romero, que se lo añadirás al final. ¿Hace frío y la quieres caliente? Echa agua caliente en lugar de agua fría: a no más de 46 grados (que ya es estar caliente, ojo). Yo lo que hago es calentarla en una kettle (un hervidor de agua, vamos: uso la palabra en inglés porque la primera vez que la vi, la tenía una amiga en nuestro piso de estudiantes, la había comprado en Londres, aquí ni existían y ya lo de llamarla en español no me sale: las cosas del idioma son así) y luego esperar unos cinco minutos y batir. También puedes echar la crema en una taza y calentarla en el microondas un minuto, que no va a hervir (el miso tampoco puede hervir, ojo, porque pierde sus propiedades -es un probiótico-. Yo en la MyCook lo tuve 4 minutos y medio a velocidad progresiva 6-10 sin temperatura. Si queda algún trocito, pues lo batís otra vez un poco y listo.

Crema cruda de champiñones y anacardos

Bacon de tofu

Bacon vegano con tofu
Bacon vegano con tofu

Esto es bacon. Pero sin el cerdo. Nunca he hablado aquí de la gran pregunta que se le hace a los veganos y vegetarianos: por qué chorizo, por qué hamburguesas… Ah, sí, sí he hablado, a cuenta de unas salchichas de tempeh. Para qué me voy a repetir.

Resulta que tengo ganas de pasta carbonara. La receta que me dio Angela, amiga de mi madre, italiana de Milán, lleva huevos, mantequilla y nata. Ya oigo a los puristas decir que la carbonara no lleva nata, pero es que ella era italiana. Italiana de las que se llevaba al campo su máquina de pasta (qué rica, su pasta) y hacía las masas de pizza. Italiana de la misma Italia, vamos. País al que recomiendo ir y probarlo todo, porque lo que aquí llamamos comida italiana es… Es una mierda, directamente. Esas pizzas medio cocidas, por Dios. Esa pasta industrial.

Total, que me voy del tema: una vez comí una pasta carbonara sin nata, ni huevos, ni ná. Solo el bacon (sí, yo me he puesto de bacon hasta atrás) y mucha cebolla. Y tenía ganas de algo así. Así que encontré esta hiper-mega-fácil receta en The New Now and Zen Epicure. Porque Miyoko Schinner siempre es una garantía. Que se puede comer tal cual, obviamente, o con lo que queráis, pero yo la voy a hacer así, con mucha cebolla pochadita, este bacon cortado en cuadritos y pasta. Una ensalada o un puré y comida lista y rica.

Ingredientes para 2 raciones:

  • 200 gramos de tofu extrafirme prensado
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 3 cucharadas de levadura nutricional
  • 3 cucharadas de salsa de soja o tamari (sin gluten)
  • 1 cucharadita de humo líquido
Bacon de tofu vegano
Bacon de tofu vegano

Preparación:

Esto más fácil no puede ser. Corta el tofu en tiritas finas, de un grosor que sea como una tira de bacon. Calienta el aceite en una sartén a fuego medio-bajo. Agrega el tofu en una sola capa (sí, tendrás que hacerlo en tandas) y cocina por un lado hasta que esté muy dorado y crujiente. Dependiendo de la sartén que uses, te puede llevar unos 15 minutos (a mí me llevó 15). Dale la vuelta al tofu y cocínalo por el otro lado, la misma cantidad de tiempo, hasta que lo veas dorado y crujiente.

Ahora, yo puse todo el tofu de nuevo en la sartén. Espolvorea encima del tofu la levadura nutricional, añade la salsa de soja o tamari y el humo líquido. Remueve rápidamente para que las tiras de tofu se cubran con la salsa por igual y cocina 1 o 2 minutos más. Sirve inmediatamente.

También lo puedes congelar o guardar en el frigorífico, en un tupper bien tapado, durante 3 o 4 días.

Bacon de tofu

Paté de lentejas de invierno

Así se llama esta receta de El gran libro de la cocina vegana francesa, que sería más maravilloso aún si estuviera traducido por alguien familiarizado con los ingredientes que se utilizan y que no pusiera, por ejemplo, «crema de sésamo blanco», sino tahini blanco… o levadura malteada, sino levadura de cerveza. Es un poner. Eso sí: es una terrina y se puede tomar fría. Para formarlas, yo usé unos moldes de silicona grandecitos, que son tipo flan.

Ingredientes para 4 terrinas (depende del molde):

  • 150 gramos de lentejas verdinas
  • 1 puerro grande
  • 1 cebolla grande
  • 2 dientes de ajo
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharada de mantequilla de cacahuetes
  • 3 cucharadas de salsa de soja o tamari (el tamari no lleva gluten)
  • 200 ml de leche vegetal (yo usé de almendra sin azucarar)
  • 2 cucharaditas de agar-agar en polvo
  • 1 cucharada de perejil picado para decorar
  • pimienta negra

Preparación:

Cuece las lentejas en agua hirviendo 30 minutos. Ve comprobando, porque depende de las lentejas. Las mías estaban hechas en ese tiempo. Firmes, pero blandas.

Mientras se cuecen las lentejas, corta el puerro por la mitad a lo largo y lávalo muy bien. Pícalo y pica también la cebolla y el ajo. Saltéalos a fuego medio-bajo en 2 cucharadas de aceite hasta que estén dorados, lo que te llevará unos 10 minutos.

Escurre las lentejas y ponlas en el bol del robot de cocina junto con el contenido de la sartén, la mantequilla de cacahuete y 1 cucharada de aceite de oliva. Dale unos toques para que se pique todo, pero que conserve cierta textura.

En una cacerola pequeña, pon la leche vegetal y el agar-agar y deja hervir un minuto. Añádelo al bol del robot de cocina y bate: quieres conservar cierta textura, que no se te olvide. Sazona con perejil y pimienta.

Ponlos en unos moldes de silicona, tápalos con film transparente y déjalos en el frigorífico. Así se transformarán en una terrina. Los puedes hacer el día antes al que los vayas a servir. Quedan muy vistosas y están muy ricas.

Paté de lentejas de invierno

Umami Anasazi Beans

Le dejo el título original de la receta, del libro Vegan Pressure Cooking, para explicaros dos cosas. Una, que cada olla es un mundo. Si queréis saberlo todo sobre las ollas, podéis pinchar aquí y aquí. Esto significa que lo de los tiempos es orientativo. Tenéis que probar. Los garbanzos, en mi olla, tardan 20 minutos. En las instrucciones pone 10. Su, de Webos Fritos, hace esto: «Doy a la legumbre un hervor de unos 15 minutos en la olla exprés tapada —depende del tipo de legumbre—. Luego abro la olla y la dejo cocer destapada a fuego medio-bajo hasta que esté hecha: es cuando empieza a coger su textura». Y dos, qué son las anasazi beans. A ver, yo usé alubias pintas de las de toda la vida, pero para los lectores de allende los mares, que los hay, las alubias anasazi son muy conocidas porque se cultivan en México y se usan mucho en la cocina de América del Sur. Son muy bonitas, pero yo no las he visto nunca por España (me refiero a que se cultiven aquí y no se traigan de la otra punta del mundo, aunque el otro día descubrí que la avena que tomo para el desayuno es de Filipinas. No se me había ocurrido mirarlo).

Ingredientes para 4 raciones:

  • 1 taza (180 gramos) de alubias pintas secas, puestas a remojo toda la noche
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 2 tazas (320 gramos) de cebolla cortada en medias lunas
  • 1/2 cucharadita de azúcar
  • 1 cucharadita de pimentón
  • 1/2 taza (35 gramos) de champiñones picados finos
  • 1/4 cucharadita de humo líquido
  • 2 tazas (470 gramos) de caldo vegetal
  • 1/4 taza (60 ml) de agua
  • 2 cucharaditas de miso rojo (usé hatcho miso)
  • 1 cucharadita de salsa de soja o tamari

Preparación:

Escurre y enjuaga las alubias.

Prepara un vaso con agua e introduce en él una cuchara de las de medir (con capacidad, precisamente, para 1 cucharada) y ponlo al lado del fuego. En una olla rápida sin la tapa, calienta el aceite de oliva a fuego alto. Agrega la cebolla y el azúcar y cocina 10 minutos. No quieres quemar la cebolla, sino caramelizarla, así que remueve constantemente. Se te irá pegando, así que, para que esto no ocurra, añade agua, de cucharada en cucharada. ¡Para esto necesitas el vaso!

Ahora, agrega las alubias, los champiñones, el caldo, el agua, el humo líquido y el pimentón y remueve. Tapa la olla y cocina en el 2, una vez que salga el vapor, de 15 a 18 minutos. Eso es lo que marca el libro. Yo lo tuve 18 minutos y luego 30 minutos más al fuego. ¿Por qué? Porque en las ollas rápidas es mejor quedarse corto que pasarse. Y porque, en esa media hora, a fuego bajo, sin tapar, el líquido se espesó porque se fue evaporando, que era lo que yo quería. En vuestra olla puede tardar de 15 a 25 minutos.

Quita la tapa (deja que salga el vapor de forma natural, pero si a los 10 minutos no ha bajado la válvula, elimina el vapor con su ayuda) y añade el miso. Deja que se deshaga y prueba de sal. Si lo quieres algo más salado, añade la salsa de soja.

Yo lo sirvo con arroz, pero se pueden comer solas, usar en tacos…

Umami Anasazi Beans

Albóndigas

Mis primeras albóndigas. Y además tienen pinta de albóndigas. Que no se diga. Y textura de albóndigas. Y están tremendas.

Se pueden usar como las albóndigas normales; es decir, solas o con salsa de tomate (casera mejor: mi favorita es esta, pero también tenemos esta otra y esta otra. La especiada creo que está demasiado especiada (a ver: hay gente que la ha probado y dice que le encanta: a mí la salsa de tomate me gusta espesísima, primero, y luego que sepa solo a tomate, nada más. Si acaso, un poco de orégano. Pero cuando pica, ya me echa para atrás). Midiendo la masa con una cuchara de helado me salieron 29 albóndigas justas, pero esto, como todo, depende de cómo las hagáis. Yo las hice tamaño albóndiga, no tamaño pelota de fútbol. Si las hacéis más grandes, habrá que ponerlas más tiempo en el horno.

Porque esta receta lleva horno. Habréis visto pocas recetas así en el blog… porque el horno se me estropeó, así que he estado meses y meses sin utilizarlo. Y eso que es uno de mis electrodomésticos favoritos. Sí, gasta electricidad, qué se le va a hacer. Pero yo no lo noto mucho en la factura cuando le meto tralla, la verdad. La receta es de The Homemade Vegan Pantry, que se está transformando en uno de mis libros favoritos. Sin duda.

Ingredientes para 29 albóndigas, hechas con una cuchara de helado que mide 1 cucharada:

  • 1 cebolla muy picada (hazlo con un procesador de alimentos, o picadora, si tienes)
  • Aceite de oliva para saltear las cebollas
  • 225 gramos de champiñones, limpios y en cuartos
  • 2 cucharadas de tamari o salsa de soja (si eres celíaco, tamari)
  • 1 cucharada de miso de garbanzos o miso blanco
  • 2 tazas de arroz integral cocido (es decir, 280 gramos de arroz ya cocido: el peso es del arroz cocido, no seco y cocido después)
  • 1 taza de lentejas cocidas (190 gramos)
  • 1/4 taza (70 gramos) de tomate concentrado
  • 3 cucharadas (15 gramos) de levadura nutricional
  • De 4 a 6 dientes de ajo muy picados
  • 1 y 1/2 cucharaditas de albahaca seca
  • 1 cucharadita de romero fresco picado o 1/2 cucharadita de romero seco
  • 1/2 taza de avena en copos (60 gramos). Si eres celíaco, que no tengan gluten.
  • 1 taza de nueces molidas o 1 y 1/2 tazas de pan rallado. Si eres celíaco, sin gluten o nueces. Yo usé pan rallado y son 210 gramos.
  • Si usas pan rallado, 2 o 3 cucharadas de agua. Yo eché 3, que son 45 mililitros.

Preparación:

Precalienta el horno a 180º C y prepara dos bandejas forradas con papel de horno.

Calienta una sartén a fuego medio y saltea las cebollas, o en seco o con un poco de aceite. Yo eché una cucharada de aceite. Hazlo hasta que comiencen a pegarse un poquito (algo más de 10 minutos). Ten preparado un vaso de agua con una cuchara dentro para ir echando después cucharadas de agua y evitar que se pegue todo a la sartén. Si te hace falta, añade un pelín de agua.

Mientras las cebollas se hacen, pica muy menudos los champiñones en una picadora o procesador de alimentos. No quieres hacer un puré, pero sí dejarlos con la textura de la carne picada.

Cuando las cebollas estén, agrega los champiñones bien picados y saltea hasta que pierdan el agua (serán unos 7 minutos o más, depende). Agrega la salsa de soja y el miso, remueve y aparta del fuego.

Ponlo todo en un bol grande. Añade el arroz cocido y las lentejas y mezcla muy bien. Incorpora el tomate concentrado, la levadura nutricional, el romero y la albahaca y los ajos picados.

Ahora, en una picadora o procesador de alimentos, pica la avena. No quieres transformarla en harina, solo romperla un poco.

Ahora, decide si quieres usar nueces o pan rallado. Las nueces hay que transformarlas en harina. Yo usé pan rallado. Da una textura muy tradicional, el pan rallado, aunque también las probaré con nueces, porque nunca voy a desdeñar ningún plato con nueces. Pero el pan rallado me venía más a mano y no tenía que molerlo ni nada. Cuando llevas cocinando todo el día, lo cómodo gusta mucho. Si usas pan rallado, rocíalo con el agua para humedecerlo. Echa o las nueces o el pan rallado al bol y mezcla muy bien, amasando, con las manos. La mejor manera es apretar la masa como cuando cogías un pegote grande de plastilina y lo querías deshacer. Cerrando el puño. Así. Cuando esté toda la masa bien amalgamada, coge una cuchara de helado (o una normal) y haz bolas del mismo tamaño (mi cuchara mide 1 cucharada americana) y ponlas en la bandeja de hornear.

Hornea de 30 a 35 minutos, saca y ya están listas para utilizarlas como quieras. Se pueden comer así tal cual o añadirles salsa.

Hay una salsa de tomate con almendras que hace la madre de una amiga mía para las albóndigas y que tengo que encontrar pero ya. Si me acuerdo qué madre de qué amiga las hacía…

Albóndigas

Seitán clásico

Nunca, salvo en la crock pot, había hecho seitán cocido. No hay más que mirar las recetas. Mi amiga Claudia es adicta al seitán del Veganomicon, que tampoco he hecho nunca. Pero sí el de Vegan with a vengeance, segunda edición, que difiere un poco de la receta de la primera edición de hace 10 años. Es un seitán clásico, sin especias ni florituras, que queda muy compacto y que se puede usar como base para rallar y hacer ragú y para hacerlo al vino y para lo que queráis.

Ingredientes:

Para el caldo:

  • 2800 mililitros de agua o caldo vegetal. Yo usé caldo.
  • 140 gramos de salsa de soja. Yo usé salsa tamari.

Para el seitán:

  • 300 gramos de gluten
  • 25 gramos de levadura nutricional. Como es cara carísima, puedes usar levadura de cerveza. No, no son lo mismo, pero da el pego.
  • 235 gramos de caldo vegetal frío o de agua (yo, caldo)
  • 140 gramos de salsa de soja (yo, tamari)
  • 1 cucharada de tomate concentrado
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 2 dientes de ajo prensados o rallados. Yo los rallé con un Microplane.
  • 1 cucharadita de ralladura de la piel de un limón.

Preparación:

Hacer seitán es muy fácil y mucho más barato que comprarlo y el comprado no me gusta. Para el caldo, lleva el caldo o el agua y la salsa de soja a ebullición.

Ahora, haz el seitán. En un bol grandecito, mezcla el gluten y la levadura. Mézclalo, es muy importante, hasta que esté integrado, porque si no, queda el gluten por un lado y la levadura por otro cuando le echas los ingredientes líquidos. ¿Te ha ocurrido eso alguna vez? A mí sí. ¿Qué se hace? Pues se echa la masa en la Mycook o Thermomix o procesador de alimentos, se pica todo muy bien y luego se amasa otra vez. Ya está todo integrado.

Una vez mezcladitos el gluten y la levadura de cerveza o la nutricional, agrega el resto de los ingredientes, mezcla bien con un tenedor o una cuchara de madera, pasa la mezcla a la encimera (no hace falta que la enharines ni nada) y amasa durante 5 minutos. Si te queda muy húmedo, añade más gluten poco a poco, de cucharada en cucharada.

Enrolla la masa, haz un rollo largo, córtalo con un cuchillo o unas tijeras en seis trozos más o menos iguales (tampoco te obsesiones con esto) y deja en un plato.

El caldo, para estos entonces, debería estar hirviendo. Ahora tienes que bajar el fuego y añadir el seitán. El hervor se cortará, así que tienes que tener cuidado. El agua debe hervir, pero no a borbotones, porque, si no, el seitán parecerá una esponja. Se puede comer, no te vas a morir si lo haces, pero no está tan rico. Una vez estén todos los trozos en la olla, tápala parcialmente y cuece durante una hora, dándole la vuelta a los trozos de seitán de vez en cuando.

Cuando haya transcurrido la hora, apaga el fuego y deja reposar media hora. Esto hará que el seitán sea más firme. Es mejor dejarlo enfriar del todo antes de sacarlo del caldo.

Se conserva cinco días en la nevera, guardado en un tarro hermético con su caldo, o en el congelador, sin caldo y envuelto en papel film o de aluminio. Descongela en la nevera durante toda la noche cuando lo vayas a usar y listo.

No tires el caldo, que te servirá para hacer otro seitán cuando lo precises. Lo guardas, lo congelas y ya está.

Seitán clásico

Mafé

El mafé es un plato africano, con una salsa de cacahuete, que yo he conocido gracias a Terry Hope Romero y su Vegan Eats World, que considero imprescindible para toda aquella persona que quiera que, en su boca, haya sabores de todo el mundo. Porque para qué vamos a conformarnos con una gastronomía si podemos probarlas todas. Se sirve con arroz y cuscús y ya tenemos un plato completo, con su verdurita, su proteína y su hidrato de carbono. Que no se diga.

002 Mafé

Ingredientes para 6 raciones:

Para el tofu:

  • 2 bloques de tofu (450 gramos: prensado se queda en menos)
  • 60 gramos de salsa de soja o tamari, que es sin gluten
  • 2 cucharadas de zumo de limón
  • 1/8 cucharadita de cayena

Para el mafé:

  • 450 gramos de berenjenas
  • 225 gramos de col blanca
  • 3 cucharadas de aceite de cacahuete
  • 4 dientes de ajo pelados y picados
  • 1 trozo de jengibre fresco pelado y picado
  • 1 cebolla grande en dados
  • 2 cucharaditas de cilantro molido
  • 1 cucharadita de comino molido
  • 1/4 cucharadita de pimienta negra
  • 190 gramos de tomate picado
  • 480 gramos de caldo vegetal
  • 60 gramos de mantequilla de cacahuete, sin trocitos
  • 85 gramos de tomate concentrado
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1 cucharada de vinagre de vino tinto
  • 3 cucharadas de cacahuetes pelados para adornar

001 Mafé

Preparación:

Prensa el tofu. Córtalo en 8 tiras iguales y luego, corta cada tira en diagonal para hacer 16 triángulos grandes. En un plato llano, mezcla la salsa de soja, la cayena y el zumo de limón y deja marinar el tofu, dándole la vuelta de vez en cuando mientras preparas el mafé.

Corta la berenjena a lo largo y luego otra vez a lo largo, las dos mitades. Corta cada uno de los cuartos de berenjena en medias lunas. Ponlas en un colador y añade un poquito de sal, pero sin pasarte, porque luego añadirás sal al plato.

Pica la col, una vez bien limpia y sin el tallo, en trozos del tamaño de un bocado.

En una cazuela grande, calienta 1 cucharada del aceite de cacahuete y fríe el tofu escurrido (de todos modos, verás que no queda casi nada de la marinada porque la habrá absorbido toda) hasta que esté algo dorado, de 2 a 3 minutos. Dale la vuelta a mitad de cocción. Sácalo con unas pinzas y ponlo en un plato.

Ahora calienta otra cucharada de aceite de cacahuete y agrega la berenjena. Déjala en la olla, siempre a fuego medio, hasta que se dore. Sabrás cuándo está porque cambia de color: antes estaba blanca y ahora estará marroncita. Sácala con unas pinzas y ponla en un plato.

Calienta la tercera cucharada de aceite de cacahuete y fríe el ajo, el jengibre y la cebolla hasta que esté hecho, removiendo. La receta original pone 6 minutos. Yo lo hice en la cocotte de Le Creuset y, como es de hierro fundido y se calienta que no veas, en menos de 4 está hecho. Espolvorea el cilantro, el comino y la pimienta con la sal y fríe 1 minuto removiendo continuamente.

Agrega ahora los tomates picados y el caldo vegetal. Lleva a ebullición.

Añade el tofu, la berenjena y la col. Pon el fuego a temperatura media-baja y tapa parcialmente la olla. Cuece 10 minutos.

Saca, con la ayuda de un cucharón, unos 250 mililitros del caldo y ponlo en un bol. Añade ahora el tomate concentrado y la mantequilla de cacahuete y dale vueltas con un tenedor hasta que la mantequilla se disuelva. Échalo en la cazuela con la ayuda de una espátula de silicona, para no desperdiciar nada, porque se queda una salsa bastante espesa.

Remueve bien, tapa parcialmente y deja cocer de 25 a 30 minutos, hasta que veas que las verduras están hechas. Agrega vinagre y prueba de sazón, por si tienes que rectificar.

Para servir, saca la verdura con la ayuda de una espumadera y ponla encima de un lecho de cuscús o de arroz cocidos. Agrega unos pedacitos de tofu y un poquito de salsa. Monta el resto de los platos y pon la salsa sobrante en boles para que cada uno se eche lo que quiera. Espolvorea con cacahuetes tostados picados y sirve.

Mafé

Salsa japonesa de cebolleta

Esto sabe a comida japonesa y ya está. Y ¿con qué se usa? Yo lo he comido con fideos soba, con tostadas de pan y con el arroz. En realidad, me hago un lío con la cebolleta, las escalonias, las chalotas y las cebollas dulces porque yo solo he visto cebollas y cebolletas en mi frutería y nada más. Si acaso, de vez en cuando, cebolla roja. Así que, aunque la receta original pide escalonias muy, muy picadas, yo las piqué normal y puse cebolletas. La receta está tomada de un libro que se llama Vegetarian Entrées That Won’t Leave You Hungry. Si se pica mucho mucho, se puede poner encima de verduras asadas también, como una salsita.

Ingredientes para 4 raciones:

  • Un manojo de cebolletas, partes verde y blanca, bien picadas
  • 2 cucharadas generosas de jengibre fresco picado
  • 1 diente de ajo pequeño picado
  • 3 cucharadas de aceite de pepitas de uva o cacahuete
  • 1 cucharadita de salsa de soja (o tamari, para hacerla sin gluten)
  • 3/4 cucharadita de vinagre de Jerez
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1/2 cucharadita de aceite de sésamo tostado

Preparación:

Mezcla todos los ingredientes, remueve bien y deja reposar una hora antes de servir.

Se conserva una semana en el frigorífico en un tarro bien cerrado.

Más fácil imposible. Que en verano no apetece mucho encender fogones…

Salsa japonesa de cebolleta

Sopa de lentejas

Sí, ha llegado el otoño. Ha llegado el otoño de una manera brutal. No por el tiempo, que está más o menos como todos los otoños (esto es, nunca sabe una qué ropa ponerse…) sino porque vino con gente nueva que llegó de golpe (a veces ocurren estas cosas) y porque trajo también noticias maravillosas. Noviembre siempre es bonito. Adiós, ensaladas. Hola, platos contundentes de cuchara. Bienvenidos, nuevos sabores. Y nuevos libros. Este es de Vicki’s Vegan Kitchen. Recetas facilitas, que siempre salen (adoro los libros americanos de cocina, con tanto detalle y tan profusamente explicados para torpes como yo). Y es mi primer plato de lentejas desde que, allá por aquellos tiempos del inicio de mi genial (léase con ironía) colitis ulcerosa, dejé de comerlas porque me moría de miedo si las veía…

Ingredientes para 4 personas.

  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cebolla grande pelada y picada
  • 4 hojas de laurel
  • 1 cucharadita de comino molido
  • 200 gramos (1 taza) de lentejas secas, enjuagadas y escurridas
  • 850 gramos (5 tazas) de agua o caldo vegetal sin sal
  • 2 cucharadas de vinagre balsámico de Módena
  • 2 cucharadas de salsa tamari
  • Una pizca de cayena (yo no le puse, porque es picante)
  • De 4 a 6 dientes de ajo picados

Preparación: 

Calienta una olla grandecita a fuego medio. Añade el aceite y deja que se caliente un ratito. Agrega la cebolla y el laurel y saltea, removiendo de vez en cuando, durante 10 minutos.

Ahora agrega el ajo y el comino y saltea, sin dejar de remover y siempre a fuego medio, de 2 a 3 minutos más.

Echa en la olla las lentejas, el agua o el caldo y el vinagre. Sube el fuego, tapa la olla, lleva a ebullición y, cuando hierva, baja el fuego. Ponlo a fuego medio-bajo (yo lo dejo en el número 3 de la vitrocerámica) y cuece hasta que estén tiernas. A ver: cada lenteja es un mundo. Las mías, que son pardinas, tardan más de media hora. Así que yo las tuve 30 minutos.

Antes de que finalice la cocción de las lentejas, cuando queden unos 10 minutos, agrega el tamari. ¿Cómo sabemos cuánto tiempo tardan las lentejas y cuándo tenemos que añadir el tamari? Pues yo no lo sé. Así que yo lo eché a la media hora. Luego, cuece unos 20 minutos más. Esto es lo que pone la receta: que una vez agregado el tamari, cozamos 20 minutos más. Yo no lo tuve tanto tiempo porque no quería que las lentejas se deshicieran, pero para estar hechas del todo necesitaron 45 minutos. Así que id probando, que seguro que habéis hecho más lentejas que yo…

Sopa de lentejas